Opinión
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México SA

Empleo: de mal en peor

Insuficiente y precario

Alimentos inalcanzables

Carlos Fernández-Vega
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Empleado de limpieza de la vía pública, dependiente del Gobierno del Distrito FederalFoto Guillermo Sologuren
E

l mercado laboral mexicano va de mal en peor, pero nadie tiene la intención de tomar cartas en el asunto. Sexenio tras sexenio se deteriora y precariza, y en los hechos lo único que se procura es el incremento en el de por sí elevado número de mexicanos en pobreza, una realidad muy alejada del discurso oficial que todo lo ve color de rosa.

Como ha documentado el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM, el salario de las familias mexicanas no alcanza siquiera para adquirir los alimentos, situación que las ha llevado a trabajar más, cada vez con menos resultados. En 1987 con un salario mínimo se adquiría 1.6 veces la Canasta Alimenticia Recomendable (CAR); en agosto de 2014 sólo la tercera parte de una canasta. Si por una jornada de 8 horas se pagara un salario mínimo, en agosto de 2014 el tiempo que tiene que trabajar una familia para poder comprar la CAR es de 22 horas con 53 minutos. Este dato se traduce en que ahora los mexicanos debemos trabajar 18 horas 50 minutos más que en enero de 1987, cuando sólo se requerían trabajar 4 horas con 3 minutos para obtener un ingreso suficiente para comprar la CAR.

Lo anterior sólo sería para adquirir alimentos, y faltaría considerar lo que requiere una familia, como marca la Constitución, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos. Además de incrementos que también afectan el poder adquisitivo como en las tarifas de energía eléctrica, agua, gas, o como en el caso de la ciudad de México, el precio del boleto del Metro. Estos niveles salariales han constituido una enorme explotación y despojo a las clases trabajadoras, transfiriendo a éstas los costos de la crisis ¿esta explotación se soluciona solamente con un incremento coyuntural al salario mínimo, o es parte de todo un sistema de explotación?

Por su parte, el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, señala que de acuerdo con las cifras del IMSS, de enero a julio del presente año se crearon 497 mil 594 empleos formales, de los que 68 por ciento fueron permanentes y el resto eventuales, a todas luces insuficientes para atender las necesidades de la población.

Lo anterior se aprecia en la tasa de desocupación que en julio pasado se ubicó en 5.5 por ciento de la población económicamente activa. De esta forma, al contabilizar el promedio de los primeros siete meses del año la desocupación alcanzó un nivel de 4.9 por ciento, es decir, prácticamente la misma proporción que se registró en el mismo periodo de 2012. Al revisar los resultados a nivel estatal, se observa que durante julio 15 entidades federativas presentaron un nivel superior a la tasa de desocupación nacional; entre ellas se encuentran el Distrito Federal (7.3 por ciento), estado de México (6.2), Nuevo León (5.9) y Jalisco (5.6). La tendencia de la desocupación total muestra un movimiento al alza al igual que la de los hombres, en tanto que la de las mujeres exhibe un comportamiento ligero a la baja. Lo anterior implica que durante los próximos meses los niveles de desocupación podrían incrementarse.

Al revisar las cifras de la estructura de la desocupación por nivel de instrucción, se observa que las personas con mayor preparación académica representan el mayor porcentaje de desocupados. Aquellos que cuentan con estudios de nivel medio superior y superior son 39 por ciento de los desocupados, cifra por encima del 37.2 por ciento reportado en julio de 2013. De manera similar, las personas desocupadas que poseen estudios a nivel secundaria representan 39.9 por ciento del total, contra 39.1 del mismo mes del año pasado. En contraste, resulta más sencillo a los trabajadores con menor preparación encontrar una plaza laboral, ya que la población con estudios de primaria incompleta y primaria completa representan 6.3 y 14.8 por ciento, respectivamente, de las personas desocupadas.

El aumento en la desocupación representa un obstáculo para la obtención de una mejor calidad de vida para los trabajadores, mientras sigue sin responderse la necesidad de generar más empleos mejor remunerados que contribuyan al fortalecimiento del mercado interno. El índice de la tendencia laboral de la pobreza (ITLP) presentó un incremento anualizado de 1.6 por ciento durante el segundo trimestre del año, lo que implica un aumento en el número de personas que no pueden adquirir una canasta alimentaria con su ingreso laboral.

Al analizar la información por entidad federativa se aprecia que 17 estados presentaron un incremento anualizado en su ITLP por encima de la cifra nacional, en donde sobresale el aumento de 16.2 por ciento en Sinaloa, 16 en Quintana Roo y 13.7 en Nuevo León; en contraste, Chihuahua (-12.2), Tabasco (-9.3) y Guerrero (-8.5) fueron las entidades que exhibieron una reducción en dicho indicador.

En el mismo periodo, el ingreso laboral por habitante disminuyó 4.4 por ciento, en términos reales, a nivel nacional con respecto a 2013, lo que sigue dando pie a la alta precariedad de los grupos más vulnerables de la economía mexicana. A nivel estatal, 26 entidades federativas presentaron una reducción en su ingreso laboral, destacando Yucatán (-12.9 por ciento), Nuevo León (-12.7) y Durango (-12); mientras sólo Sonora (4.6) y Chihuahua (3.8) exhibieron incrementos. De esta forma, el deterioro en el ingreso laboral ha provocado que aun cuando un jefe de familia posea un trabajo, esta condición no sea suficiente para poder adquirir los bienes de una canasta alimentaria.

Debido a lo anterior, puntualiza el CIEN, es necesario generar un mayor número de empleos formales e incrementar su calidad. El ingreso laboral debe ser suficiente para que los trabajadores puedan satisfacer sus necesidades básicas y las de sus familias. Otorgar remuneraciones justas permitirá que la economía nacional cuente con un mercado interno más fuerte, lo que se traducirá en un mayor consumo de bienes y servicios, situación necesaria para alcanzar tasas de crecimiento más elevadas y un verdadero desarrollo económico.

Las rebanadas del pastel

Preparaos, mexicanos ilusos, que hoy arranca formalmente la segunda tanda de cuentacuentos del sexenio: comienza con la entrega documental del informe peñanietista en San Lázaro, sigue el martes con el monárquico acto en Palacio Nacional, culto a la personalidad incluido, y se prolonga con el somnoliento desfile de secretarios de despacho en la Cámara de Diputados para detallar los grandes logros alcanzados.

Twitter: @cafevega