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Coincide con el Times: si hay un intercambio todo sería ganancia

Cada que EU y la isla se acercan, surge un pretexto de fractura, señala académico
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Martes 4 de noviembre de 2014, p. 19

La Habana.

Siempre que se está produciendo un acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, los sectores de la extrema derecha, particularmente los de la llamada comunidad cubana, actúan para tratar de frenarlo, dijo a La Jornada el académico Esteban Morales, uno de los más reconocidos expertos en las relaciones bilaterales entre ambos países.

Morales, coautor del libro De la confrontación a los intentos de normalización: la política de los Estados Unidos hacia Cuba, presentado recientemente en La Habana, reaccionó con cautela ante la escalada del discurso mediático en Estados Unidos a favor del levantamiento del bloqueo que inició, hace menos de un mes y a golpe de cuatro editoriales, el diario The New York Times.

En la edición impresa de este lunes, el Times sorprendió con la propuesta de canjear al contratista estadunidense Alan Gross, sancionado en la isla por delitos contra la seguridad del Estado, por los tres agentes cubanos presos en cárceles de Estados Unidos desde 1998. Una acción de Washington a favor de esta iniciativa pondría fin al principal obstáculo para lograr un avance diplomático entre ambos países, editorializó el rotativo.

Morales advirtió que en el último medio siglo se han expresado numerosos intentos de normalización de las relaciones y, también, una variable constante: la sorpresiva aparición de un pretexto que la fractura. Sin embargo, coincide con el diario neoyorquino en que si Barack Obama se dispone a eliminar el obstáculo de Alan Gross, todo sería ganancia. Ese cambio, como el presidente Obama debe saber, no tiene la menor connotación para la seguridad nacional estadunidense. Lo que sí puede ser un problema es que el presidente retrase tanto el cambio, que el retorno de Gross a Estados Unidos ya no tenga sentido.

El académico considera importante las reacciones editoriales de The New York Times, porque a través de este diario hablan intereses que no tienen que ver tanto con la política coyuntural, sino con el gobierno invisible que mira a largo plazo. Los costos de mantener una política agresiva contra Cuba son mayores que el costo de levantar las sanciones.

Cuba representa una garantía para Estados Unidos en temas de seguridad como el narcotráfico, la migración, el tráfico de personas, el terrorismo, el enfrentamiento a catástrofes naturales, entre otros, aseguró Morales, de modo que avanzar en todas aquellas áreas en que pueda haber un interés común es la mejor vía para romper la inercia del desencuentro.

¿Y si los republicanos arrasan en las elecciones legislativas de este martes? Dependerá de qué republicanos arrasen. Puede que no sea negativo para las relaciones bilaterales, y coincidió en que si los republicanos toman el Senado, Obama se quitaría de encima a Bob Menéndez como presidente del Comité de Relaciones Exteriores. Aunque asuma un republicano de derecha ese puesto, probablemente no será alguien obsesionado contra Cuba como Menéndez, señaló.

Por otro lado, son enormes las ventajas para la administración de Washington republicana o demócrata, aseguró. En primer lugar, Estados Unidos se quitaría de arriba un problema con el cual no puede más: la hostilidad hacia Cuba, país que no es amenaza para nadie. En segundo lugar, mejoraría su capacidad negociadora frente a los países del hemisferio. Tercero, contaría con el apoyo de la isla ante problemas globales en los que Cuba tiene una posición muy sólida y beneficiosa para Estados Unidos, la epidemia del ébola, por ejemplo. Y cuarto, tendría un impacto interno más positivo que negativo, porque el bloqueo, dentro y fuera de ese país, está desprestigiado.