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La UNAM dice que los agentes realizaban una diligencia alrededor de Filosofía y Letras

Confrontación entre judiciales capitalinos y jóvenes en CU deja al menos dos heridos
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Granaderos y jóvenes con la cabeza cubierta se enfrentaron en la entrada de Ciudad Universitaria, afuera del estacionamiento de la Facultad de Filosofía y LetrasFoto Pablo Ramos
Fernando Camacho Servín
 
Periódico La Jornada
Domingo 16 de noviembre de 2014, p. 15

Una jornada que comenzó con la incursión de un grupo de agentes de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) a Ciudad Universitaria –donde uno de ellos accionó su arma de fuego e hirió a dos estudiantes– terminó ayer con la quema del auto en donde viajaban los policías y el ingreso de granaderos al campus, en el que activistas se concentraron para rechazarlos.

De acuerdo con testigos de los hechos, ayer al mediodía un auto gris que se encontraba en el estacionamiento de la Facultad de Filosofía y Letras salió al circuito, se detuvo a la altura del pasillo que va hacia la entrada de la Biblioteca Central, y de él salió un grupo de policías, que comenzó a tomar fotos de las personas reunidas en dicho lugar.

Por su parte, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) emitió un comunicado en donde señaló que integrantes de la agencia especializada de la PGJDF, ubicada en el Metro Universidad, se presentaron en compañía de personal de la Unidad de Apoyo Jurídico de la Universidad para el desahogo de una diligencia en los alrededores de la Facultad de Filosofía y Letras.

En entrevista, un alumno de la Facultad de Psicología, quien sólo se identificó como Luis, contó que del mencionado vehículo bajaron cuatro personas: dos mujeres con bata blanca con las siglas de la procuraduría capitalina, y dos hombres vestidos de civil.

Cuando las funcionarias comenzaron a tomar fotos del pasillo, de la gente que ahí estaba y del auditorio Che Guevara, un grupo de estudiantes les preguntaron qué hacían ahí y por qué estaban tomando imágenes.

En ese momento, dijo el testigo, uno de los hombres le contestó a los universitarios que no tenían por qué responder sus preguntas y golpeó a uno de ellos en el cuerpo. Cuando los compañeros de los alumnos agredidos le reclamaron esa actitud y le cerraron el paso al auto para evitar que huyera, el agente de la PGJDF sacó una pistola y disparó al suelo.

De inmediato los funcionarios abandonaron el vehículo en el que habían llegado y empezaron a caminar en dirección a Insurgentes para huir del lugar, mientras eran seguidos por un grupo de jóvenes que los increpaban.

Fue entonces cuando el policía que ya había disparado abrió fuego cuatro o cinco veces más, lo que le provocó una herida en la pierna izquierda a un estudiante de la carrera de historia, llamado Miguel Ángel Ordaz. De igual forma, otro joven cuyo nombre no se ha dado a conocer sufrió un rozón en la rodilla, y un perro también resultó lastimado.

Algunas versiones indican que tres de los agresores habrían huido a bordo de un taxi, sin que nadie los siguiera. Unos minutos después, una ambulancia del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas llegó al lugar de los hechos y se llevó al estudiante herido, quien unas horas después salió del hospital en buenas condiciones y pudo descansar en su casa, según fuentes cercanas.

Los estudiantes reunidos en el sitio golpearon el automóvil gris modelo Sentra, con placas 982-WGE del Distrito Federal, hasta destrozarlo, y encontraron dentro de él una credencial a nombre de Rodolfo Lizárraga Rivera, oficial secretario del Ministerio Público de la PGJDF, a quien algunos presentes identificaron como el policía que habría disparado.

Durante varias horas ningún elemento de Auxilio UNAM ni de algún cuerpo policiaco acudió para custodiar el sitio o resguardar las evidencias de lo ocurrido, por lo que fueron los testigos de la agresión quienes colocaron objetos para que no pasaran más vehículos e incluso señalaron con un círculo el lugar donde se encontraron al menos dos casquillos percutidos.

Sin embargo, alrededor de las 21 horas un grupo de manifestantes tomó un autobús de la UNAM y con él logró arrastrar el auto de la PGJDF hasta la lateral de avenida Insurgentes, en el sentido de sur a norte, donde le prendió fuego en señal de protesta por la incursión de los policías.

Pocos minutos después empezaron a llegar a ese sitio unos 500 granaderos del Distrito Federal, quienes formaron una valla con sus escudos justo frente al puente peatonal que cruza Insurgentes.

Esto, a su vez, generó que los estudiantes colocaran barricadas sobre el circuito, utilizando parabuses y otro tipo de mobiliario urbano, y que les lanzaran piedras, botellas y otros objetos a los agentes, quienes les devolvieron las pedradas en un intercambio de proyectiles que duró cerca de una hora.

Un grupo de granaderos incursionó por un momento a Ciudad Universitaria, retiró parte de los objetos colocados como barricadas y regresó a su posición original. Alrededor de las 22:10, los policías comenzaron a retirarse en bloque, luego que una grúa se llevó el auto quemado, pero los estudiantes permanecieron parapetados en las inmediaciones del auditorio Che Guevara.

Algunos de los jóvenes informaron que tres de sus compañeros resultaron heridos.

En su comunicado, la UNAM explicó que los agentes de la PGJDF “discutieron con un grupo de personas que reclamaron su presencia, lo que derivó en un altercado en el que un servidor público de la dependencia capitalina detonó su arma de fuego y lesionó a un estudiante.

Momentos después, el grupo que se encontraba en el auditorio Justo Sierra persiguió al funcionario y algunos de sus integrantes lo lesionaron, indicó.

Por último, la Universidad dijo que lamenta profundamente el altercado, y pidió deslindar responsabilidades por este hecho.

La Secretaría de Seguridad Pública local informó que la orden para sus elementos fue mantenerse a distancia, sin intervención con los jóvenes, además de respetar en todo momento la autonomía de la UNAM.

(Con información de Josefina Quintero)