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Podrían ser parte de un esquema contra movimientos sociales, dicen

ONG piensan que anarquistas son en realidad infiltrados del gobierno
Fernando Camacho Servín
 
Periódico La Jornada
Sábado 22 de noviembre de 2014, p. 4

Los grupos que se reivindican como anarquistas –cuya aparición en marchas y mítines ha generado situaciones de violencia– podrían ser parte de un esquema para desprestigiar a los movimientos sociales, distraer la atención de la gente y justificar la represión, señalaron activistas de organizaciones de la sociedad civil.

María Sirvent, coordinadora institucional de la agrupación Documenta, indicó que muchas de las personas que se manifiestan de manera agresiva y con el rostro cubierto no actúan de forma improvisada ni espontánea, sino como parte de un movimiento completamente estructurado pa­ra esos fines.

No sé si todos los que se dicen anarquistas estén en ese caso, pero creo que algunos sí son infiltrados del propio gobierno, con el propósito de justificar declaraciones como las que hizo el presidente Enrique Peña Nieto, de que hay grupos que quieren desestabilizar su gobierno y, por tanto, tiene que utilizar la fuerza.

Por su parte, Fernando Ríos, secretario ejecutivo de la Red de Organismos Civiles Todos los Derechos para Todas y Todos, lamentó que los incidentes generados por los supuestos anarquistas enturbien manifestaciones sociales pacíficas, donde confluye una gran cantidad de personas, intereses y grupos.

No sabemos si son auténticos anarquistas, infiltrados o personas con enorme indignación, pero lo cierto es que terminan dañando al movimiento social. No somos Ministerio Público para saber si son provocadores; por tanto, tendríamos que exigir al gobierno que los investigue y nos diga quiénes son, subrayó.

En el mismo sentido, Ríos alertó que, si los supuestos infiltrados en realidad lo son, se comprobaría que forman parte de un modelo de represión que necesita actos violentos para legitimar el discurso de mano dura del presidente Enrique Peña Nieto. Eso es lo que reprobamos: estos actos son el inicio de una represión anunciada, manifestó.

Mario Patrón, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, aseveró que de confirmarse que personas vestidas de civil fueron transportadas en vehículos militares y luego aparecieron en actos violentos en el Zócalo y los alrededores del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México –como lo muestran fotos en redes sociales–, se estaría frente a una estrategia para reprimir la disidencia.

Estaríamos hablando de viejas prácticas para infiltrar al movimiento, generar disturbios y justificar una acción de fuerza del gobierno, pero también es una política para cambiar las agendas: que para la opinión pública, lo sucedido el jueves sea un choque con la policía, en vez de un ejercicio masivo, pacífico y legítimo de protesta social, recalcó.