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Estoy encantado con la decisión sabia y valiente de Obama, dice Jimmy Carter

La IP y legisladores apoyan acuerdos; los cubanoestadunidenses los rechazan

El Congreso se opondrá a los cambios, asevera el senador Marco Rubio

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El 31 de julio 2004, el presidente de Cuba, Fidel Castro, y su hermano, el ministro de Defensa, Raúl Castro, durante una sesión del Parlamento, en La HabanaFoto Ap
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 18 de diciembre de 2014, p. 5

Nueva York.

El anuncio del giro más dramático en medio siglo en las relaciones entre Washington y La Habana tomaron por sorpresa tanto a promotores como a opositores de la normalización, detonando otra vez el debate sobre políticas que, como indicó el presidente Barack Obama, se aplicaron antes de que muchos de nosotros hubiésemos nacido.

La reacción de los políticos cubanoestadunidenses fue la esperada: denuncias contra el acuerdo y las medidas. El senador Marco Rubio advirtió que el Congreso, que estará en manos del Partido Republicano, se opondrá a los cambios. Afirmó que el presidente Obama dio al gobierno cubano todo lo que pidió y no recibió ningún compromiso a cambio, y dijo que los acuerdos son una concesión a una tiranía.

Su colega demócrata Robert Menéndez consideró que fue un canje de espías cubanos por un estadunidense inocente y que las acciones de Obama han vindicado el comportamiento brutal del gobierno cubano.

Los representantes cubanoestadunidenses Ileana Ros Lehtinen y Mario Díaz Balart hicieron eco de estos sentimientos, y el líder republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner, aseveró que era otra concesión a una dictadura.

La mayoría, en favor del cambio

El consenso sobre Cuba ha cambiado dramáticamente en Estados Unidos. En las encuestas, las mayorías (aproximadamente de 60 por ciento en las más recientes) favorecen un cambio hacia la normalización de relaciones, incluso entre la propia comunidad cubanoestadunidense

Varios políticos de los partidos Demócrata y Republicano han viajado a la isla y/o se han pronunciado por dar un giro a la relación, incluyendo a algunos líderes cubanoestadunidenses. Uno de los legisladores que acompañaron a Alan Gross en el vuelo de regreso a Estados Unidos este miércoles fue el senador republicano Jeff Flake, quien ha abogado en favor de un cambio en la política hacia Cuba, junto con varios de sus colegas demócratas.

El ex presidente Jimmy Carter dijo estar encantado con la decisión sabia y valiente del presidente Obama de mejorar las relaciones con Cuba, y recordó que él impulsó un relajamiento del bloqueo y las restricciones en los años 70.

Thomas Donohue, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, quien visitó la isla este año, declaró que la comunidad empresarial estadunidense da la bienvenida al anuncio de hoy. Afirmó que un diálogo abierto y el intercambio comercial entre los sectores privados de ambos países generará beneficios compartidos.

El Consejo Nacional de Iglesias expresó su júbilo por los acuerdos anunciados por ambos presidentes y dio bienvenida a la noticia de que los dos países están poniendo fin a medio siglo de hostilidad.

Líderes latinos elogian el anuncio de la Casa Blanca

Líderes latinos difundieron un comunicado conjunto en el que elogian el anuncio de Obama. Antonio González, presidente del Instituto William C. Velásquez, declaró que las medidas representan un avance gigantesco en poner fin al bloqueo injusto. Óscar Chacón, presidente de la Alianza Nacional de Comunidades Latinoamericanas y Caribeñas, dijo que el inicio de la normalización es un gran avance para las relaciones interamericanas.

Julia Sweig, directora de Estudios Latinoamericanos del Consejo sobre Relaciones Exteriores, y una de las analistas más prominentes del país acerca de la relación bilateral con Cuba, comentó a periodistas que el anuncio es parte de un giro que se inició hace dos años, después de que el caso Alan Gross trabó los esfuerzos iniciales de Obama al inicio de su gestión en la Casa Blanca.

Indicó que entre los factores claves para permitir este giro están el hecho de que la comunidad cubanoestadunidense en Miami ya no es monolítica; que el envío de aproximadamente 2 mil millones de dólares en remesas a Cuba por la diáspora está creando nuevas relaciones económicas, junto con el cambio en la opinión pública nacional, y el impulso de sectores empresariales por abrir el comercio, entre otros, hacen que ahora sea el tiempo indicado para esto.

Por otro lado, Sweig dijo que otro factor fue la exigencia de países latinoamericanos por un cambio, y que Obama no deseaba que perder a América Latina fuera parte de su legado.

Sin embargo, advirtió que el giro anunciado no implica que todo cambia. Señaló que los programas de promoción de la democracia, en los que participaba Alan Gross, continuarán.

Wayne Smith, un ex jefe de la sección de intereses de Estados Unidos y experto sobre Cuba del Centro para Política International, afirmó que las medidas y acuerdos son exactamente correctas en este momento crítico.

Como ha sido durante 50 años, sorprende que una isla caribeña de 11 millones de habitantes siga teniendo impacto dentro de la última superpotencia del mundo.