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El aparato con el que se filmó La banda del automóvil gris, pretexto de la muestra en el MACG

Una cámara Le Parve sirve a artista para lograr un diálogo espacio-tiempo

La exposición Estados alterados de conciencia busca develar “un hilo conductor ligado a ciertas raíces familiares, ya que el cacharro de cien años pertenecía a su bisabuelo

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Imagen de la instalación Caja negra (persistencia del cambio), pieza que integra la exposición
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Enrique Rosas, artista y arquitecto, cuenta que creció entre piscacha y moviolas, en los estudios Churubusco y los laboratorios de mi abuelo (quien era cineasta, al igual que su bisabuelo), con estas anécdotas que hablaban de personajes delirantes que siempre están vinculados con la cinematografíaFoto cortesía del artista
Merry MacMasters
 
Periódico La Jornada
Sábado 17 de enero de 2015, p. 3

La cámara modelo Le Parve, con la que su bisabuelo paterno filmó La banda del automóvil gris (1919), primer largometraje mexicano, es la protagonista de Estados alterados de conciencia, exposición del artista y arquitecto Enrique Rosas (México, DF, 1972) en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG).

Resultó que la cámara tenía casi un siglo sin funcionar, además estaba en poder de mi tía María de Lourdes Rosas Priego, quien me la cedió. La reparé con mis manos; venía el instructivo. Las lentes estaban empañadas, tenían un hongo adentro, el diafragma estaba roto, no tenía la nivela, no había bobinas, no sabía qué película usar, no sabía cómo demonios abrir la caja, expresa.

Entonces, Rosas tuvo que comunicarse panteísticamente con la cámara para que me revelara sus secretos. Encontró que la película de 35 milímetros –otra tecnología en extinción– cupo en el engranaje y funcionó perfectamente. Después de casi un siglo de estar la cámara en desuso, el artista se filmó a sí mismo dándole la vuelta a la nivela, segmento que incluye en la muestra del MACG.

La pieza, titulada Caja negra (persistencia del cambio), evoca a la memoria y a la desmaterialización. Hace un siglo estos aparatos que traemos todos, las cámaras de registro, eran exclusivas de unos cuantos que podían tener naturaleza de ingeniero. O sea, era necesario tener ciertos conocimientos elevados para echar a andar uno de estos cacharros. Lo interesante es que seguramente nuestras cámaras digitales no van a funcionar en 100 años.

Siempre hay una serie de juego de espejos y reflejos en el trabajo de Rosas. En el caso de Caja negra... es “como si fuera ingrávida, a la manera del monolito de 2001: Odisea del espacio, algo que cobra conciencia de sí mismo como HAL 9000, en la película de Stanley Kubrick”.

Rosas encontró un detalle fascinante en el principio del filme de su pariente. En el primer acto de delincuencia de la temible banda del automóvil gris, en que secuestran a una joven, “mientras la cargan para meterla al coche, este movimiento se ve reflejado en el faro al igual que mi bisabuelo (un still del reflejo se incluye en la muestra). Mi bisabuelo no persistió, seguramente no voy a persistir en los siguientes 100 años, pero la cámara sí. Entonces, es como un tema de autoconciencia este diálogo entre el tiempo y el espacio, y también de identidad, porque ambos somos homónimos”.

La primera exposición individual de Rosas, en 1997, en Tecalli, Puebla, se llamó ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? En 2002 presentó Cruces, en el Centro de la Imagen, y en 2004 InVisible: rastreo rizomático de la memoria, en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sell your money se tituló la muestra que en 2013 montó en la galería Le Laboratoire. Recientemente recibió el premio Colección Reserva de la Familia 2014, José Cuervo.

Estados alterados de conciencia fue curada por Paula Duarte, del MACG, y la filósofa María Antonia González, en plan de asesora científica. Pretende develar el proceso evolutivo de su trabajo, que Duarte describe como totalmente transdisciplinario, a la vez que muestra una multidisciplinaridad que abarca diferentes temáticas.

Para Enrique Rosas, la exposición busca develar un hilo conductor ligado a ciertas raíces familiares, que después de largos procesos personales, digamos, volteé hacia ellas y me encontré con el ejercicio de crear una identidad pero de manera selectiva.

Su bisabuelo también fundó los laboratorios cinematográficos México, en los que se procesó la primera película a color en América Latina con tecnología propia. Su abuelo Servando González también fue cineasta. Filmó su primer largometraje, Yanco (1960), fuera del sindicato, lo cual lo puso en peligro de ser destruido. El 2 de octubre de 1968 fue encargado por la Secretaría de Gobernación para filmar el desarrollo del mitin estudiantil en Tlatelolco.

Así que Rosas creció entre piscacha y moviolas, en los estudios Churubusco y los laboratorios de mi abuelo, con estas anécdotas que hablaban de personajes delirantes que siempre están vinculados en la cinematografía. Dos décadas después por fin pude aceptar este vínculo que abrazo para soltarme finalmente, porque tengo mi propio lenguaje e identidad, que se refleja en la exposición.

Estados alterados de conciencia, integrada por cinco máquinas, documentos, libros de su bisabuelo, ensayos y esquemas matemáticos, estará hasta el 18 de enero en el Museo de Arte Carrillo Gil (avenida Revolución 1608, San Ángel).