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Los bancos buscan adaptar los mecanismos a su favor; la sociedad civil debe vigilarlos

Imposible que el sistema financiero y HSBC cambien su manera de funcionar: Falciani
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 13 de febrero de 2015, p. 31

Madrid.

Desde el refugio desconocido en el que vive desde que dio a conocer la lista de más de 130 mil defraudadores fiscales en el mundo con cuentas en el banco HSBC de Suiza, Hervé Falciani, un informático de origen francés e italiano, reconoció que su labor de denuncia pretende hacer el trabajo que no hacen ni los gobiernos ni los políticos. A pesar del nivel del escándalo y de los impactos –tanto jurídicos como mediáticos– de la filtración, Falciani reconoció que es imposible que el sistema financiero y el banco HSBC hayan cambiado su manera de funcionar.

En una entrevista con el programa de radio Carne Cruda, que ahora se emite desde un portal independiente después de haber sido censurados en Radio Nacional de España (RNE) y de que en la Cadena Ser también les cerraran el espacio, Falciani advirtió que trabaja en una comunidad de ciudadanos que luchan por destapar el fraude del sistema financiero internacional, que permite la corrupción política y favorece mover el dinero del crimen organizado, como se ha demostrado con el narcotráfico o los grupos extremistas islamistas, como Al Qaeda.

El ex trabajador del banco HSBC sustrajo material informático de la sede en Suiza que contenía centenares de miles de fichas de ciudadanos de todo el mundo con cuentas secretas en el país helvético. El material lo entregó a gobiernos, fiscalías y tribunales para que se investigara, pero también a un colectivo de periodistas de investigación que analizaron la información y contrastaron su veracidad.

En la entrevista radiofónica, que se hizo a través del teléfono y sin que se revelara el lugar en el que se encuentra, Falciani advirtió que los bancos trabajan para adaptar los mecanismos a su favor, por eso necesitamos a la sociedad civil dentro de los bancos. No podemos dejar que hagan las leyes los mismos que trabajan contra nosotros.

La llamada Lista Falciani contiene datos bancarios y personales de más de 130 mil evasores procedentes de 212 países, incluido México, entre los que hay numerosos políticos, empresarios, deportistas de élite y, por supuesto, delincuentes dedicados al tráfico de drogas.

Falciani explicó que su situación personal sigue siendo muy difícil, ya que se encuentra en un lugar secreto y siempre tiene que tener mucho cuidado para moverse a cualquier lugar o para hablar con alguien. Desde que entregó a la justicia de varios países la citada lista, se convirtió en un testigo protegido y en un hombre amenazado por las numerosas tramas mafiosas que habría desvelado con la información sensible que sustrajo de los archivos de su anterior trabajo, el banco HSBC.

Explicó que la reacción a la publicación de la lista es buena para entender dónde está el dinero que falta en esta crisis. Dónde está el control que todos pensábamos que existía, pero que en realidad no existe. Explicó que él, personalmente, siempre se mostró partidario de que no se hicieran públicos los nombres y que en caso de que esto ocurriera que su difusión no intercediera en los procesos penales abiertos contra las personas implicadas. Como así ha ocurrido, afirmó.

Yo jamás quise que los nombres se hicieran públicos, pero hay gente dentro del sistema judicial que quiere hacer algo por su país y por la sociedad y que piensa que si esto se hace público es útil. Lo entiendo y me parece correcto. Estamos en una comunidad y entre todos nos apoyamos, así que se sabía la publicación de los nombres porque estamos haciendo lo que los gobiernos no quieren hacer. Por eso necesitamos esta colaboración. Es una manera de hacer política más en la calle y así vamos a continuar.

Falciani reconoció que en su labor para denunciar la corrupción estructural del sistema financiero internacional se ha encontrado numerosas dificultades, sobre todo por parte de los gobiernos y de los políticos, que no ayudan, más bien al contrario. Siempre tenemos problemas de cooperación con los gobiernos. Hablamos mucho del dinero que se limpia en los paraísos fiscales, pero no se habla del dinero negro que permite la corrupción, que hace que encontremos siempre a las mismas personas hablando con los grandes gigantes de la economía. Por ejemplo, en el Parlamento europeo, añadió.