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Bajo la Lupa

Catástrofe ucrania: reparto de culpas de Occidente, según la Cámara de los Lores

Alfredo Jalife-Rahme
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Tropas ucranias se transportan en vehículos artillados cerca de Artemivsk, ayer en el este de ese paísFoto Ap
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n reporte crítico de la Cámara de los Lores de Gran Bretaña (GB), sobre el manejo de la crisis de Ucrania por la Unión Europea (UE) y GB, asevera que marcharon como sonámbulos al haber fracasado en captar su naturaleza excepcional y al carecer de la capacidad de leer los cambios políticos en Rusia (http://goo.gl/UYddlE).

A mi juicio, Estados Unidos y la UE jugaron hasta el límite de lo permisible y subestimaron la capacidad de respuesta del zar Vlady Putin, quien se cansó de advertir de la amenaza fomentada desde Ucrania con el fin de, primero, cambiar el régimen en Moscú y, luego, balcanizar a Rusia para contener a China.

El hoy fracturado Occidente –que pierde guerras por doquier, a menos que su verdadero objetivo consista en crear el caos en todo el Medio Oriente y ahora en Ucrania– no tomó en serio las advertencias de Putin en la Conferencia de Seguridad de Munich “ Werhkunde” de 2007 sobre la insustentabilidad del orden unipolar, lo cual ha desembocado en una serie de reacciones militares (la mayor fuerza de Rusia, una superpotencia nuclear) en Osetia del Sur, Abjasia, Crimea y ahora en la región industrial ucrania de Donbass.

Los lores acumulan las críticas a Moscú que, a su juicio, se ha alejado en forma gradual de Europa y no leyó adecuadamente el apetito de Ucrania por un tratado comercial con la UE.

Resalta y resulta que la falta de perspectiva política de la UE fue flagrante en sus negociaciones comerciales con Kiev, además de que fracasaron en apreciar la naturaleza excepcional de Ucrania.

¿A poco alguien en su sano juicio en Occidente ( whatever that means) alucinó que Rusia abandonaría su esfera de influencia en la parte oriental de Ucrania?

Los lores pasan por alto tanto el financiamiento confeso de 5 mil millones de dólares como el intervencionismo golpista de Estados Unidos en Kiev colocando como primer ministro a su títere fondomonetarista Arseni Yatseniuk y su grupo de neonazis (literal), así como su doble desafío a Rusia con el ingreso de Ucrania a la UE y a la OTAN en sus fronteras.

Mas allá del golpismo financierista teledirigido en Ucrania por el banquero israelí-húngaro-británico-estadunidense George Soros (http://goo.gl/BfWLYR), lo significativo del acuerdo Minsk-2 fue la ausencia de la dupla anglosajona de Estados Unidos y GB, por lo que Alexander Mercouris comenta que “es la primera vez desde la guerra franco-prusiana de 1870 que GB no está involucrada en una negociación por la resolución de una crisis mayor en Europa (http://goo.gl/CiRRai).

Putin, saboreando la resurrección de Rusia en el mar Negro (desde Abjasia hasta Crimea) –edulcorada por una visita superestratégica a Egipto en el paroxismo de las negociaciones de Minsk-2– alabó la intermediación de Alemania y Francia (http://goo.gl/4jwLQw), quizá para fracturar aún más a Europa y hasta desconectarla de su sujeción a Estados Unidos.

John Vinocour, anterior director ejecutivo del International Herald Tribune, afirma que Putin empezó a resquebrajar la Alianza del Atlántico (http://goo.gl/RkVqxE).

Sin contar sus divisiones zonales entre su norte, sur y centro-oriente, Europa navega en seis crisis simultáneas:1) Ucrania; 2) el choque con el grupo Syriza de Grecia por la viabilidad de la eurozona; 3) las sanciones económicas sadomasoquistas a Rusia; 4) la desestabilización racial (“síndrome Charlie Hebdo”); 5) las amenazas de los yihadistas libios para capturar Roma y El Vaticano (http://goo.gl/pbO8UU), y 6) el futuro de su relación con Estados Unidos.

En forma impactante, todo el espectro político de Francia (Sarkozy, Marine Le Pen, Mélenchon, Fillon, etcétera) –la única potencia nuclear continental europea– ha recuperado su espíritu gaullista independentista con declaraciones feroces contra el intervencionismo de Estados Unidos y su obsesión bélica, mientras la canciller Merkel trata de jugar un papel de intermediaria entre Washington y Moscú que le ha valido el escarnio de la amazona Vicky Nuland (http://goo.gl/zgZ2Bu), asistente del Departamento de Estado y esposa del neoconservador straussiano Robert Kagan, uno de los promotores de las fracasadas guerras en Afganistán e Irak.

El portal The Saker comentó sobre Minsk-2 que se trata de un acuerdo inservible que todo el mundo desea (http://goo.gl/9jJ9tm).

La intermediación de Merkel catalizó la charla teléfonica de 90 minutos en secreto entre Obama y Putin, quienes hasta ahora evitan enfrascarse en una guerra directa en Ucrania, lo cual se refleja en la declaracion magnánima del mandatario ruso, quien se ha contenido en festejar el triunfo simbólico de Debaltsevo por los separatistas rusófonos/rusófilos de Ucrania oriental, que trastocó la correlación de fuerzas en Europa (http://goo.gl/H81skW).

En la era post Crimea, Europa es una antes y después de Debaltsevo.

Mientras la familia europea conseguía el acuerdo frágil de Minsk-2, Obama invitaba al mandarín Xi a una visita oficial a Washington con el fin, quizá, de desconectar a China de Rusia.

Según la revista austriaca Contra-Magazin, nada asusta más a Estados Unidos que la colaboración de Europa y Rusia (http://goo.gl/yrajqV).

Son tiempos de desconexiones, fracturas y reacomodos que definirán el rumbo multipolar.

Desde los siglos XIX y XX, la constante de GB consiste en impedir cualquier colaboración entre Alemania y Rusia, según los preceptos del geopolitólogo sir Halford McKinder hoy aplicados por el polaco-canadiense-estadunidense Zbigniew Brzezinski, ex asesor de Seguridad Nacional de Carter e íntimo de Obama.

Los círculos estratégicos de Rusia no se ilusionan y el periodista ucranio Ivan Lizan adelanta los tres frentes de guerra que le tienen preparados a Rusia en sus fronteras de los Balcanes euroasiáticos (el célebre concepto geoestratégico de Zbigniew Brzezinski): Ucrania; guerra entre Azerbaiyán y Armenia por el destino del enclave de Nagorno-Karabaj, y el Asia central islámica (http://goo.gl/4i071z).

Ivan Lizan sintetiza que si Ucrania es el mechón de la guerra, entonces Asia central es un depósito de municiones. Y si estalla la guerra, la mitad del continente será golpeada.

Carnegie Endowment for International Peace (sic) juzga que la entrega de armas de Obama al régimen de Kiev llevará a una guerra por procuración entre Estados Unidos y Rusia (http://goo.gl/7JPkg6), mientras que en círculos influyentes a los dos lados del Atlántico persiste el escepticismo sobre el devenir de Minsk-2.

Daniel Mc Adams, director ejecutivo de Ron Paul Institute for Peace and Prosperity, afirma que Washington se encuentra muy irritado y no puede aceptar que el acuerdo de paz en Ucrania sea alcanzado sin Estados Unidos (http://goo.gl/wtiXce).

Putin, quien juega simultáneamente al ajedrez y al judo, tratará de alargar la guerra híbrida en Ucrania oriental –al estilo de Abjasia, Osetia del Sur, Transnistria–, en espera del nuevo presidente de Estados Unidos, en dos años. Entre tanto, usará la mediación franco-alemana hasta donde ésta resista las brutales presiones que acentuará Washington mediante su triple apretón de pinzas: implosión de la eurozona –que Alan Greenspan condenó a muerte (http://goo.gl/wfsJHo)–; estallido racial desde Francia hasta Alemania, y la invasión teledirigida de los yihadistas libios a Italia.

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