Opinión
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¿Autosuficiencia con maíz transgénico?
Antonio Turrent Fernández*
C

on el inminente inicio del juicio en que se demanda la prohibición del cultivo de maíz transgénico a cielo abierto en México, los demandados (Sagarpa, Semarnat y varios consorcios multinacionales encabezados por Monsanto) han sido convocados por el titular del juzgado federal decimosegundo de distrito en materia civil en el DF a contestar por escrito la demanda presentada por un grupo de 53 ciudadanos y 20 organizaciones de productores, consumidores y otras ONG. También han sido convocadas a emitir su opinión las instituciones públicas competentes: Ssa, SHCP, Conacyt, Cofepris, Profepa, Cibiogem y Cofeco. A su vez, los demandantes han sido convocados a contra argumentar por escrito.

La respuesta de los consorcios multinacionales demandados concentra su estrategia en cinco aseveraciones recurrentes, ampliamente cuestionadas: a) el maíz transgénico rinde más que el normal y su cultivo comercial traería consigo la autosuficiencia nacional en maíz; b) la prohibición del cultivo comercial de maíz transgénico causa mayor daño a la nación porque mantiene la dependencia alimentaria; c) a sabiendas o no, los mexicanos hemos estado comiendo maíz transgénico durante varios años; d) el maíz transgénico es un alimento inocuo; no hay evidencia científica que pruebe lo contrario; no ha habido daños demostrables a la salud de los mexicanos, y e) los maíces nativos y los transgénicos pueden coexistir y en todo caso, la contaminación de aquéllos les sería benéfica, al incrementar su biodiversidad.

Por razones de espacio, abordaremos solamente las dos primeras aseveraciones en esta nota y retomaremos el resto en otra. El rendimiento de un cultivo es un carácter resultante de la interacción de miles de genes entre sí y con el ambiente. La tecnología recombinante comercial actual está confinada a la manipulación simultánea de sólo un puñado de genes. Por tanto, manipular el carácter rendimiento escapa a sus posibilidades.

Heinemann y sus colaboradores compararon la evolución de los rendimientos promedio de maíz en Estados Unidos y en Europa Occidental en el periodo pretransgénico reciente y el transgénico. Ambas regiones tienen niveles científicos y tecnológicos agrícolas similares. Entre mediados de la década de 1980 y 2013 la proporción de maíz sembrada con tecnología transgénica en Estados Unidos (EU) evolucionó desde cero hasta 94 por ciento. En Europa Occidental no hubo transgenización. En la actualidad las frecuencias de transgenización o no, son las opuestas a las de EU. (International Journal of Agricultural Sustainability (2013): Sustainability and innovation in staple crop production in the US Midwest, International J. of Agric. Sustainability, DOI:10.1080/14735903.2013.806408.)

Al contrario del argumento pro transgénico, la transgenización gradual del cultivo de maíz de EU lo hizo perder su predominio en rendimiento promedio de maíz sobre Europa Occidental, desde una diferencia a favor del orden de 800 kg/ha en el periodo pretransgénico hasta su anulación en la actualidad. Los europeos han avanzado con la agronomía clásica y el mejoramiento genético mendeliano, sin soluciones mágicas, fuera del conocimiento de la biología de la interacción plaga-huésped, de la biodiversidad genética y de los recursos naturales. En otras palabras, el maíz transformado en agroquímico viviente, es sólo otra de las maneras de combatir a los enemigos naturales del maíz, y es igualmente susceptible a la aparición de superplagas.

El Inifap y el Colegio de Postgraduados han estudiado el potencial productivo de maíz y frijol del campo mexicano desde la década de 1960. Los estudios han sido publicados en revistas científicas nacionales y en el extranjero. Se ha seguido el método de campo en terrenos de 4 mil 500 productores cooperantes entre los años 1950 a la fecha. El potencial productivo de maíz se basó en tecnología pública (con maíces mejorados no transgénicos) y en el conocimiento y maíces nativos propiedad de los campesinos. Hasta 2000, los estudios se acotaron a la superficie sembrada nacionalmente con maíz. En adelante, se incluyó la cuarta parte de la reserva de tierras de calidad agrícola, agua dulce y clima benigno en el ciclo Otoño-Invierno del Sureste del país, cuyo potencial fue estudiado en el Inifap. El primer estudio, coordinado por Reggie J. Laird, concluyó que el potencial productivo de maíz bajo temporal era de 22 millones de toneladas anuales (Mta). En el último estudio publicado, en el que se incluye parte de la reserva atrás mencionada, se concluyó que el potencial productivo de maíz es del orden de 57 Mta. El consumo nacional aparente actual de maíz es de 33 Mta. (Turrent F., T. A. Wise y E. Garvey. 2012. Factibilidad de alcanzar el potencial productivo de maíz de México, Tufts University. Working Paper No. 12-03. Pp 36 pag. www.ase.tufts.edu/gdae/Pubs/Wp/12-03TurrentMexMaize.pdf)

Esta es la evidencia por la que se sostiene que México tiene los recursos necesarios para recuperar su autosuficiencia en maíz.

¿Cuáles son las evidencias de Monsanto y del puñado de científicos mexicanos para aseverar que con la transgenización del cultivo del maíz se recuperará la autosuficiencia nacional? ¿Por qué les ha creído más el gobierno mexicano que a su propia comunidad científica independiente?

*Investigador nacional emérito, miembro de UCCS, AC.