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La sociedad civil local emprenderá el 21 de mayo un proceso de reconciliación en el estado

Con o sin el gobierno, construiremos la paz en Michoacán, dice ONG y lanza campaña

Convocan artistas, deportistas, campesinos, empresarios, estudiantes y religiosos, entre otros

Habrá caravanas culturales y concursos

La acción no va contra nadie, precisa organizadora

 
Periódico La Jornada
Domingo 17 de mayo de 2015, p. 8

La estela de dolor y sufrimiento que ha dejado la violencia en Michoacán desde el inicio de la guerra contra el narcotráfico acumula más de 5 mil 500 muertos y miles de desaparecidos y desplazados, por lo que la sociedad civil se ha organizado para empezar un proceso de reconciliación que han llamado Los 100 días por la paz.

Se trata de una iniciativa iné­dita integrada por artistas, deportistas, campesinos, transportistas, empresarios, estudiantes, religiosos, comerciantes y demás miembros de la sociedad civil que el próximo 21 de mayo anunciarán el inicio del Proceso de Paz y Reconciliación entre Michoacanos.

Nosotros, como sociedad civil, estamos convocando a la paz, no va contra nadie, busca la reconciliación entre michoacanos. Es un cambio de enfoque, es el reconocimiento de algo que ya sucede y que sólo necesita coordinación y meta. Reconocemos que es nuestra responsabilidad la paz y que todos los días miles de michoacanos trabajarán para construirla, define en entrevista Talía Vázquez, presidenta de la Fundación contra la Impunidad y diputada suplente independiente durante cuatro meses en el Congreso de Michoacán.

En un estado donde la actividad del narcotráfico ha lastimado profundamente el tejido social y los excesos de la violencia del Estado se han visto en la reciente matanza de Apatzingán, los michoacanos convocantes de esta iniciativa están decididos a demostrar un cambio de paradigma en 100 días que empiezan el 22 de mayo y terminan con el inicio del cambio de gobierno: La propuesta a corto plazo será esperanzadora, alegre, ­reconciliadora.

Añade: Las acciones van desde la jornada estatal de oración por la paz, que será la primera acción, en la que los michoacanos pediremos al ser supremo que nos acompañe y guíe en este camino. Cada quien hará oración desde su fe. Participan las iglesias evangélicas, la católica, los holísticos y hay un musulmán en Michoacán que hará oración por la paz.

Las jornadas incluirán conciertos, maratones, concursos, torneos deportivos, talleres de cultura de la paz, brigadas de salud y caravanas culturales, entre otras cosas. Participan las universiades La Salle, Vasco de Quiroga, Marista Valladolid, Latina de América, Internacional Jefferson; la Coparmex, el Grupo de Diversidad, la Asociación de Hoteles y Moteles de Michoacán, las Autodefensas, la comunidad de Cherán y la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

Actividad criminal

Desde la década de 1980 la presencia de la familia Valencia y su alianza con el cártel de los Arellano Félix anunciaba la violencia, luego en los años 90 el cártel del Milenio extendió sus redes del tráfico de cocaína y la producción de cristal; tan sólo en 1998 se registraron mil muertos.

Cuando en 2002 llegó el gobernador Lázaro Cárdenas Batel fue asesinado Jorge Luis Valencia González, sobrino de Armando Valencia, fundador de esa banda. La ejecución se atribuyó al cártel del Golfo.

A partir de entonces el grupo de los Valencia perdió a siete de sus capos y con su debilitamiento llegaron otros clanes del crimen organizado para disputar la plaza, como Los Zetas, el mismo cártel del Golfo y el del Pacífico.

Fue cuando surgió La familia michoacana, que empezó a combatir a los otros cárteles para apoderarse por completo del territorio, ya convertida en Los caballeros templarios. El número de muertos desde 1998 supera 10 mil.

Decapitaciones, cuerpos descuartizados, hombres colgados de los puentes, secuestros y una ola de delincuencia común imparable, dieron paso al surgimiento de las autodefensas para intentar mejorar las condiciones de seguridad de los michoacanos.

La llegada de Alfredo Castillo como comisionado de Seguridad no mejoró las cosas. En 2007 hubo 563 muertos, mientras en 2009 se registraron 913 ejecuciones. Y con la detención de Servando Gómez Martínez, La Tuta, y el debilitamiento de Los caballeros templarios la disputa por la plaza vuelve, en este caso por el cártel Jalisco nueva generación.

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Talía Vázquez, presidenta de la Fundación contra la ImpunidadFoto Sanjuana Martínez

El miedo y la impunidad son condiciones que emparejan a todos: ricos, pobres, de Apatzingán o de La Piedad, de Uruapan o de Zitácuaro. Todos se saben vulnerables frente al delito y seguros de que si algo nos pasa, nadie pagará por ello, precisa Talía Vázquez.

Explica que los michoacanos, tras décadas de abandono dieron una lección de valentía con la aparición de las autodefensas: “Hoy el movimiento se ha debilitado, pues el gobierno hace bien su trabajo de encarcelar, cooptar, o incluso matar. En la opinión pública nacional e internacional, hablar de Michoacán es hablar de La Tuta o de El Gerber Vallejo. La imagen del michoacano se ha deteriorado gravemente al mismo tiempo que su realidad”.

Desde hace tres semanas, grupos de la sociedad civil michoacana se empezaron a reunir para intentar organizar este proceso de paz que apenas se inicia.

El reciente asesinato de Enrique Hernández Salcedo, líder de autodefensas en Yurécuaro y candidato a alcalde por Morena, ha generado inquietud sobre las condiciones para el próximo proceso electoral: La paz es urgente, es necesaria y es más importante que incluso el calendario electoral, sentencia Talía, quien se dice apartidista.

Añade: No tengo partido, soy independiente; no apoyo a ningún candidato. No hay manera de decir que este proceso de paz se convoca para sacar raja política. Incluso el compromiso conmigo misma de no hablar mal de ningún partido o candidato, ni siquiera del gobierno estatal o federal, para que no se diga que el proceso de paz es contra el gobierno y, por tanto, contra el PRI.

Cuenta que el proceso es convocado por todos los participantes y seguramente será largo y lleno de obstáculos para la construcción de la paz.

–¿Quién presidirá el acto del 21 de mayo?

–Nadie. Estaremos reunidos en Ronda de la Paz, sentados en círculo, como iguales que somos. Se acabó el formato de los estrados, con los importantes, y de público, los demás. No. Aquí funcionaremos en Ronda de la Paz. Todo lo hicimos en tres semanas. En realidad, sólo fue juntar a las piezas de la sociedad valiosa y activa, no hay que capacitarlos, lo que cada quien hace lo hace muy bien. Sólo falta empezar.

Agrega: Ya está todo hecho. No inventamos nada. Los ciclistas de Bicivilízate ya hacen los paseos nocturnos por varios municipios del estado; los maratonistas ya tienen organizadas desde antes sus carreras; los músicos ya han formado orquestas juveniles; los rockeros se reúnen siempre desde hace tiempo; los empresarios hace tiempo que han estudiado y desarrollado los mecanismos de generación de empleo; las ONG ya dan talleres por la paz; los médicos ya ayudan gente y hasta los notarios participarán en los 100 días por la comunidad. Las iglesias trabajan constantemente por la paz. Hay muchos grupos de jóvenes, de hombres y mujeres dentro de las iglesias que hacen todos los días algo por el prójimo. Los rectores de la universidades están organizados y se llevan bien, organizan actividades interuniversitarias fácilmente.

Las partes del proceso

El arranque del proceso de paz está dividido en tres etapas: La primera, un diagnóstico humano. No cifras deshumanizadas. Habrá tres o cuatro oradores que nos platicarán cómo se vive el delito, qué se siente, a quién recurres, cómo lo sufre la familia. Si vamos a hablar de desaparecidos, una mamá nos contará cómo se respira cada mañana con un hijo desaparecido, dónde lo ha buscado, cuántas puertas ha tocado. Se trata de generar conciencia de lo que sufre el paisano, y de ser capaces de sentir empatía y solidaridad con nuestros hermanos.

Las partes segunda y tercera son de propuesta, la de corto y la de largo plazo: Creemos que necesitamos partir del corazón de cada quien, para que haya buena fe, generosidad y buena intención. No habrá un pueblo con paz, si las personas, los seres humanos, no la tienen en su corazón. Así, con este plan y estas acciones la sociedad civil pacificará Michoacán. Con gobierno o sin él, nosotros organizados construiremos la paz.