Directora General: Carmen Lira Saade
Director Fundador: Carlos Payán Velver
Director: Iván Restrepo
Editora: Laura Angulo
Número Especial agosto septiembre 2015 No 200

Amenaza minera sobre el golfo
de Ulloa en Baja California Sur

Sociedad de Historia Natural Niparajá
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Barco explorador en el golfo de Ulloa

Una de las zonas pesqueras más productivas y ricas en biodiversidad marina de las costas de Baja California Sur se encuentra seriamente amenazada. Este paradisiaco estado una vez más está sintiendo las presiones por explotar sus riquezas mineras a costa de sus ecosistemas, salud y actividades productivas, pero en esta ocasión la amenaza no es la minería a cielo abierto, sino la minería submarina.

Este nuevo tipo de explotación minera, nunca antes practicado en México y con escasos referentes a nivel mundial, es impulsado por la empresa minera estadounidense Exploraciones Oceánicas (filial de Odissey Marine Exploration), la cual pretende dragar el fondo marino de una parte de Baja California Sur durante los próximos 50 años.

Exploraciones Oceánicas ha sometido una manifestación de impacto ambiental (MIA) a la Semarnat para obtener permisos de explotación del lecho marino para una área de 912 km2, extraer 7 millones de toneladas de arena fosfática por año (durante 50 años), y 350 millones de toneladas de arenas fosfáticas cribadas y secadas como producto final. El proyecto denominado Don Diego se ubicaría en la zona económica exclusiva de México, en el Golfo de Ulloa, en la costa occidental de Baja California Sur. Como puntos de referencia terrestre se ubica entre Punta Abreojos y Cabo San Lázaro, a una distancia del punto más cercano a la costa de 12 millas marinas (22 km).

El proceso consistiría en un dragado del fondo marino de entre tres y siete metros y el material sería bombeado a una barcaza en forma continua usando una draga convencional TSHD que es un tipo de dragado que, a la vez que escarba va succionando. Ya en la barcaza, el material sería cribado para obtener los fosfatos que se encuentran en las arenas y tienen tamaños entre 100 y mil micras. El material de desecho (arena muy fina, limo o arcilla menores a 100 micras) representaría aproximadamente el 60 por ciento del material dragado y estaría sujeto a la dinámica del mar evitando su asentamiento; principalmente las arcillas que representarían cerca del 20 por ciento del material dragado.

Se calcula que se requieren décadas para decantar solo entre el cinco y el 20 por ciento del total. Es decir, si devuelven 100 toneladas sólo se sedimentarán de dos a 20 en un lapso de décadas. El 80-95 por ciento restante –80-90 toneladas– no sedimentarán, se quedarán en suspensión en el mar porque su composición y tamaño no les permiten ni agregarse, ni sedimentarse en lagunas artificiales. La zona donde se ubicaría el proyecto es considerada mar abierto, y por lo tanto tiene oleaje y corrientes que no se parece en absoluto a una laguna artificial. Esto, indudablemente, incrementaría la turbidez del agua en ese sitio ya que se liberarán hasta 250 kilogramos por segundo de limos y arcillas.

Esto propiciará cambios paulatinos en el ambiente marino que pueden ir desde la generación de mareas rojas, hasta condiciones de anoxia (falta de oxígeno) que afectarán a los organismos sésiles (que crecen adheridos a un sustrato como las esponjas, corales moluscos, etc.) que existen en ese sitio y en general a las cadenas alimentarias marinas locales y de zonas aledañas.

Con este proceso, habrá además liberación al ambiente marino de elementos traza, como mercurio, cadmio, plomo, arsénico, níquel, zinc, muy tóxicos para los seres vivos. Se sabe que las especies carnívoras acumulan grandes concentraciones de estos elementos a través de la red trófica. Lo anterior produciría concentraciones tóxicas de metales pesados en especies para consumo humano que pudieran sobrevivir en esta región y regiones aledañas.

Esto sin duda tendría un severo impacto en la salud de quienes consumen estos productos, y por consiguiente en una de las actividades productivas más importantes de los habitantes de la zona y del estado, como es la pesca.


Ballena gris en el golfo de Ulloa

Por otro lado, la empresa requiere enormes cantidades de agua dulce para lavar el mineral. La pretende obtener por desalación del agua del mar, lo cual implica arrojar continuamente al medio marino circundante salmueras que incrementarían la salinidad en forma importante en una amplia zona alrededor del lugar de extracción.

El golfo de Ulloa es cruzado por dos principales patrones de circulación oceánica: uno, el que corre con dirección noroeste a sureste, cercano a la costa los primeros meses del año (es parte de la corriente de California). El otro, entre julio y octubre, cuando ocurre un giro oceánico en la parte norte por el debilitamiento de la corriente de California y la llegada de la corriente norecuatorial, que ingresa aguas cálidas en dirección contraria a la de California.

Esta última corriente va cercana a la costa de septiembre a diciembre. Por lo anterior es muy probable que la zona de afectación no se restringirá al punto de explotación, sino que se amplificará en forma creciente por estas corrientes tanto al sur como al norte pues la concesión es por 50 años.

Pero los sedimentos no es lo único preocupante sobre este proyecto. El informe sobre el modelo de dispersión acústica incluido en la MIA contiene información errónea, omite la fundamental e infiere conclusiones equivocadas. Particularmente sobre la afectación del sonido del dragado y tránsito marino hacia los mamíferos marinos, que año con año vienen a las costas de Baja California Sur para alimentarse y tener sus crías. Actividad que todos los años atrae a cientos de turistas y provee de trabajo a habitantes de la zona.

La pesca ribereña es muy importante para la economía de los habitantes de las comunidades locales y se afectaría seriamente por los efectos dañinos de la empresa a especies bentónicas, costeras y pelágicas de las que depende. Cabe señalar que en esa zona se encuentra la única pesca certificada internacionalmente como sustentable. Si este proyecto es aprobado, los logros de sustentabilidad se verían afectados.

Esta empresa no presenta elementos de desarrollo sustentable que convengan a la región, se menciona que únicamente generarán 80 empleos directos y no precisamente de las localidades.

La oposición al proyecto minero Don Diego se ha manifestado de diversas formas por la sociedad civil, las cooperativas pesqueras, los grupos ambientalistas, la comunidad científica del estado, el Congreso de la entidad. Pero las autoridades federales en lugar de cancelar el proyecto, han dado una prórroga para que la empresa replantee su propuesta, lo cuál indica una posible aprobación.

Es importante mencionar que proyectos similares en Namibia y Nueva Zelanda han sido rechazados y actualmente no hay ninguno funcionando.  México sería el pionero en este tipo de minería tan devastadora del ambiente marino.

Es importante agregar que, aunque el proyecto ha generado una gran oposición de parte de muchos sectores sociales, han sido pocos los medios de comunicación locales que lo han cubierto. Uno de ellos ha sido el reportero Carlos Ibarra, a través del portal de BCSNoticias, quien como resultado de su labor periodística fue demandado penalmente por la compañía. Esta acción representa un atentado contra la libertad de expresión y busca intimidar a quienes cuestionen con bases jurídicas y técnicas la viabilidad de este proyecto.

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