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Bajo la Lupa

Gueto nuclear: las 400 bombas atómicas clandestinas de Israel

Alfredo Jalife-Rahme
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El reactor número uno (izquierda) de la estación de energía nuclear Sendai en Satsumasendai, prefectura de Kagoshima, en el sur de Japón, reinició actividad este mes como estaba previsto. Esto marca el retorno de Japón a la energía nuclear, cuatro años después de los colapsos en la planta de Fukushima tras el terremoto y el tsunami de 2011Foto Ap
I

rán ha firmado el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP, por sus siglas en inglés), bajo la intrusiva inspección de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) de la Organización de Naciones Unidas, mientras Israel se da el lujo unilateral de despreciar sus resolutivos.

Irán negoció en forma exitosa su desnuclearización –al límite de 6.1 por ciento de su capacidad de enriquecimiento de uranio– a cambio del levantamiento de sanciones asfixiantes por el P5+1, mientras Israel, con un máximo de 400 bombas termonucleares y de hidrógeno, ni siquiera es conminado a firmar el TNP, lo cual fractura el orden internacional y el consenso universal.

La intoxicación desinformativa global ha alcanzado tales niveles esquizofrénicos que hoy cunde una exagerada profusión respecto del pacífico proyecto nuclear iraní –que a 20 por ciento de su capacidad de enriquecimiento de uranio dista lejos del 90 por ciento mínimo para fabricar una bomba atómica–, mientras se oculta en forma deliberada la clandestina posesión nuclear de Israel.

Julian Borge, del rotativo británico The Guardian, ha renfocado la atención sobre el clandestino cuan ominoso arsenal nuclear de Israel (http://goo.gl/HPr0RV).

Borge devela la verdad sobre el arsenal nuclear secreto (¡supersic!) de Israel y fustiga que ha estado hurtando (sic) secretos nucleares y fabricando en forma encubierta (sic) sus bombas desde la década de los 50, mientras los gobiernos occidentales, incluyendo Gran Bretaña (GB) y Estados Unidos (EU), se hacen de la vista gorda”.

Tres potencias nucleares (EU, GB y Francia) –miembros permanentes del Consejo de Seguridad– han otorgado materiales y tecnología nucleares a Israel, además de la pasmosa permisividad cleptomaniaca a su poderosa “red de agentes clandestinos“ del aparentemente inocuo LAKAM, Oficina de Enlace Científico, a cargo de las Operaciones Especiales del Mossad, de la que formó parte el multimillonario productor (sic) de Hollywood Arnon Milchan (http://goo.gl/HmEPzm), contratista de los actores Brad Pitt y Angelina Jolie. El historial macabro del eje Hollywood/Las Vegas/Israel cada día se asienta más.

Ya en 1986, un excelso y valiente técnico israelí, Mordejai Vanunu, había revelado los secretos de la planta nuclear de Dimona (http://goo.gl/rKp8fe), lo cual le valió su encarcelamiento durante 18 años, 11 de ellos en confinamiento solitario.

A Vanunu, uno de los magnos héroes de los tiempos modernos boicoteado por los multimedia occidentales –en su mayoría controlados por sus carcelarios–, se le tiene prohibido salir de Israel y es motivo de restricciones inconcebibles en el siglo XXI.

Según una reciente desclasificación de archivos secretos de febrero de este año, el Pentágono había descrito en la década de los 60 en un extenso reporte (http://goo.gl/Hb4sQB) –una generación antes de las perturbadoras revelaciones de Vanunu– que el programa nuclear de Israel estaba casi en exactitud paralela a la capacidad existente en los Laboratorios Nacionales de EU (http://goo.gl/el0b3E). El reporte refiere un acuerdo secreto (¡supersic!) en 1959 sobre la venta de agua pesada en Noruega a Israel con la mediación de GB.

El relevante portal Russia Today desmenuza el reporte del Pentágono sobre “el desarrollo de un género de códigos que permite a Israel fabricar bombas de hidrógeno (¡supersic!; http://goo.gl/B5DRDO)”. Israel oculta tanto sus bombas atómicas como sus letales armas químicas con el subterfugio de una deliberada pueril política de “ambigüedad/opacidad (amimut, en hebreo)” que no niega ni acepta su posesión, pero lo insinúa en forma sutil, aunque ya varios altos funcionarios lo han confesado, como su anterior presidente Shimon Peres (http://goo.gl/HXeN0x).

En 1979, el satélite estadunidense Vela 6,911 detectó la tercera prueba nuclear de Israel en las costas de Sudáfrica, a cuyo régimen de apartheid ayudó también a fabricar sus bombas nucleares, desmontadas luego por el inconmensurable Mandela.

El portal The Atlantic juzga que las bombas atómicas de Israel constituyen su peor secreto guardado y coloca su cifra entre 150 y 300 (http://goo.gl/c3xeiA). Lo absurdo de la ambigüedad/opacidad/amimut israelí avalada por EU ha llegado al grado de despedir a un empleado del laboratorio Los Alamos, James E. Doyle, quien favorece la abolición de las armas nucleares, por haber esparcido en un artículo el secreto sobre los tenedores de armas nucleares en el planeta que todos expresan sotto voce (http://goo.gl/UtVzMw).

William Greider comenta en el portal The Nation que en forma oficial el Pentágono admitió finalmente que también Israel posee armas nucleares, así como una “asombrosa tecnología de armas similar a la de EU (http://goo.gl/yBwjCh)”. Greider había observado en su blog el ocultamiento de las bombas nucleares de Israel cuando los multimedia se enfocaban únicamente a las ambiciones nucleares de Irán.

¿Cómo puede exigir EU –no se diga GB y Francia–, a otros países firmar el TNP cuando exime de ello a Israel que no es sujeto de ninguna inspección de la AIEA? ¿Por qué existen dos pesas proliferativas y dos medidas atómicas que incitan a una carrera armamentista en el Gran Medio-Oriente?

Greider aduce que los expertos estiman que Israel posee por lo menos de 100 a 200 bombas atómicas, posiblemente más. Ahora el secreto no subyace en si Israel posee bombas atómicas, sino en su tipo de alta letalidad, en especial, las ominosas bombas termonucleares de hidrógeno.

Varias fuentes, incluyendo al carismático canciller iraní Javad Zarif que descolgó el acuerdo histórico con el P5+1 encabezado por el estadunidense John Kerry, aseveran que Israel posee un máximo de 400 bombas atómicas (http://goo.gl/V1G5Ia).

El Centro de Contraproliferación de la Fuerza Aérea de EU indica que la fuerza naval nuclear de Israel posee 400 bombas atómicas y de hidrógeno (http://goo.gl/VlmiWg), lo cual es confirmado por GlobalSecurity.org, muy cercano al Pentágono (http://goo.gl/vomVb0).

En caso de poseer 400 bombas termonucleares, Israel se colocaría en el tercer lugar (¡supersic!) en el ranking del club nuclear global después de Rusia (7 mil 500) y EU (7 mil 100), pero antes de Francia (300), China (250), GB (225), Pakistán (120), India (110) y Norcorea (10).

Justamente, la discrepancia sobre el número real de las bombas termonucleares y de hidrógeno de Israel se debe a su desprecio al TNP y la ausencia de inspección universal de la AIEA. Es inconcebible que en el siglo XXI Israel viva en un gueto nuclear por encima de la ley internacional y del consenso universal.

A Israel, Estado racista que practica su repelente apartheid –tanto de personas como del agua–, contra la nación palestina, le ha valido un apabullante ostracismo universal mediante el exitoso operativo “Boicot/Desinversión/Sanciones (BDS, por sus siglas en inglés)practicado por sus aliados occidentales: el creciente boicot universitario y de las poderosas iglesias protestantes en EU y Europa.

Al exitoso BDS (http://boicotisrael.net/) se le debiera agregar otra letra D que signifique la Desnuclearización del Medio Oriente sin excepciones teológicas unilaterales ni míticas canonjías celestiales.

AlfredoJalife.com

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