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Inauguraron exposición conmemorativa por el décimo aniversario luctuoso del artista

Muestran el primer estudio iconográfico alusivo a la múltiple obra de Vlady

No ocupa el lugar que merece en la historia del arte y existe una deuda moral de investigar y exhibir su trabajo, señala el director del centro que lleva el nombre del pintor ruso-mexicano

 
Periódico La Jornada
Sábado 5 de septiembre de 2015, p. 5

En la apertura de la exposición Demonios revolucionarios del artista Vlady, el profesor e investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) Claudio Albertani señaló que el pintor ruso-mexicano no ocupa el lugar que merece en la historia del arte y existe la deuda moral de investigar y exhibir su obra.

El responsable del centro que lleva el nombre del pintor dijo que esa muestra es el primer estudio iconográfico que se hace de la obra de Vlady.

Al respecto, confió en que sea el inicio de nuevas investigaciones desarrolladas por estudiantes de la UACM, críticos de arte y especialistas, porque la obra del pintor da muchísimo y este es un primer acercamiento a su iconografía.

La inauguración fue presidida por Hugo Aboites Aguilar, rector de la UACM, de la que depende el Centro Vlady.

El artista que llegó a México en 1941, expresó Aboites, logró captar en su arte la otra cara del mundo y del país. En particular se refirió al cuadro Adonde va el uno, no va el otro (1994), en el que un hijo carga a su padre y representa el México desgastado y agobiado en el que vivimos.

Partícipe en el muralismo mexicano

En la apertura de la muestra que conmemora a Vladimir Kibalchich Russakov, nombre completo del pintor, muralista y grabador, en su décimo aniversario luctuoso, se realizó una mesa redonda en la que participaron el investigador Alberto Híjar, el pintor y profesor Cecilio Balthazar y Carlos Díaz, heredero del artista.

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Detalle de uno de los lienzos de Vlady, incluido en la exposición Demonios revolucionarios, montada en el Centro Vlady (Goya 63, colonia Insurgentes Mixcoac), espacio cultural dependiente de la Universidad Autónoma de la Ciudad de MéxicoFoto Roberto García Ortiz

Híjar opinó que los apuntes de Vlady construyen figuras y nociones: un sujeto para un objeto y un objeto para un sujeto como recomienda la praxis planteada por Marx. Narrar se orienta por mitos fundamentales con plena adopción del barroco veneciano, tendencia que habría que arraigar con negación de la política estética a la manera del realismo socialista soviético, tradición lastimosa para el hijo de Víctor Serge.

Narrar se hizo necesario para el pintor: Narrar barroco de cuerpos diagonales y con escorzos tan en movimiento como las batallas por la vida. Sus símbolos, sus traumas ejemplares concretados en situaciones precisas con sentido ejemplar, indicó Híjar.

Cecilio Balthazar, amigo y colaborador del artista naturalizado mexicano en 1949, coincidió con Alberti en la necesidad de ubicar la obra de Vlady en la historia del arte, pues el pintor revivió el muralismo y se le debe incluir en esa vertiente en México.

Tendríamos que ver a Vlady como parte del muralismo mexicano, quizás de la última fase; un neomuralismo, porque el muralismo había dejado de funcionar años atrás y Vlady intentó revivirlo.

La muestra Demonios revolucionarios, que reúne 160 óleos, grabados, litografías, acuarelas, dibujos y bocetos en el Centro Vlady (Goya 63, Insurgentes Mixcoac), concluirá en noviembre.