Opinión
Ver día anteriorMartes 8 de septiembre de 2015Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Nuño
S

ombras y luces en la entrevista que realizó La Jornada al nuevo secretario de Educación Pública. La reforma es política; como la define el secretario Aurelio Nuño, la definición es incompleta. Sí, la reforma es política, pero probablemente la operación política no está terminada.

En los años 60 del siglo pasado irresponsablemente el gobierno entregó al SNTE la educación básica de la nación. Con el tiempo, el poder político corrupto de esa organización creció con su propia magnitud, al volverse el sindicato más numeroso de América Latina. La educación, que es una fuerza superior en la formación de la identidad de los ciudadanos, quedó en manos de la corrupción. Un día se escribirá uno de los capítulos más negros de la historia de México.

Elba Esther resume en su persona toda la podredumbre en que han vivido millones de niños mexicanos por interminables décadas. La educación básica la hicieron dual: la pública para los pobres; la privada para los ricos: una educación clasista. No pocas privadas avanzaron en calidad, mientras la pública navegaba por debajo de la mediocridad: un suicidio nacional.

El punto político decisivo de esta reforma, a la que todavía hay que ponerle comillas, estriba en el intento de desplazamiento del poder del sindicato a la autoridad educativa. No es claro que esta operación esté completa. Lo visible es lo que ocurrió en la cúpula del poder sindical corrupto. Pero la entera estructura de esa organización era o es igualmente poderosa y corrupta. Y se hizo aún más con la muy mala descentralización educativa que se llevó a cabo. Cientos o miles de mexicanos saben que el control de los puestos principales de las secretarías de educación de las entidades federativas han sido ocupados por miembros del SNTE, siempre a las órdenes de la cadena de líderes corruptos que eran abundantemente cubiertos de dinero por el gobierno federal, además de hacerlos diputados y senadores y gobernadores. Es dudoso que esto haya quedado limpio, porque abarca a toda la República. Ojalá se vuelva transparente la completa reforma política con la que era necesario empezar a crear las condiciones para llevar a cabo una reforma educativa propiamente dicha.

La decisión sobre la necesidad ineludible de evaluar a los profesores de todo el país es innegable. ¿Pero fue oscura la forma en que se hizo? ¿Contra qué conjunto de referentes se evaluó a los profesores? No obstante, al menos tiene el valor de haber creado el precedente.

Sí, el corazón del sistema educativo son sus profesores. Pero sus profesores, no la dirección del sindicato. Hizo bien el secretario en definir que al sindicato corresponde defender los salarios y las condiciones de trabajo, no la organización ni los contenidos de los aprendizajes.

Es preciso establecer que la educación de hoy consiste, no en que la escuela brinde enseñanzas de esto o aquello, sino que genere aprendizajes efectivos y evaluables. Importa sobre todas las cosas que los niños se apropien de los aprendizajes definidos, no que obtengan una calificación determinada.

Y el método. Su definición es inexcusable. De qué modo, con qué herramientas, los niños aprenderán a subir las escaleras por sí mismos, hasta alcanzar las metas de aprendizaje. Es prioridad uno que los niños se vuelvan gradualmente seres humanos autónomos. Este hecho transformará el sistema educativo de todos los niveles.

Al mismo tiempo: cuáles serán esas metas de aprendizajes. Es decir, hablamos de los contenidos de los saberes y las habilidades que deberán apropiarse los niños. Desde luego que tendrá que haber variantes importantes vinculadas con lo local, pero también es evidente es que es de primerísima importancia que todos, en toda la República, aprendan a hablar, leer, entender lo leído, y escribir la lengua materna. La misma importancia tiene el otro lenguaje: las matemáticas. Háganse todos los estudios, organícense todas las reuniones con profesores expertos, para acabar de una vez por todas con que las matemáticas son el coco. Esto es mentalidad subdesarrollada pura. Indispensable es también para el conjunto nacional, la gradual formación de ciudadanía, de tolerancia, de respeto por los otros, los distintos. Los rudimentos de la democracia; la importancia del respeto por la ley. Son asuntos cruciales para todos.

Fórmese a los profesores en los modelos de aprendizaje que deben utilizar en su relación con los alumnos, que incluyan las metas referidas a las necesidades señaladas. Es entonces que sabremos cuál es el sentido de la evaluación de los profesores.

Los niños, y parece que nadie, puede escapar, en el mundo de hoy, a una búsqueda permanente de entretenimiento. Pues aprovéchese esta circunstancia como un aspecto del diseño de las vías de las metas de aprendizaje. Que los niños se entretengan y estén contentos, mientras aprenden.

Que todos los actores sociales lleguen a entender y a asumir que la responsabilidad de la educación de nuestros niños es responsabilidad de la sociedad toda. Hay una responsabilidad directa y cercana que está en los padres y en los profesores, pero es toda la sociedad la que debe contribuir a que sea posible una educación que forme ciudadanos altamente instruidos y autónomos.

Todo ello tomará tiempo; lo que falta del sexenio del presidente Peña es muy poco, pero encamínense las cosas hacia definiciones como las antes descritas. En una expresión a bote pronto, es mi opinión.