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Maduro responde que pese a las ofensas está dispuesto a dialogar sin condiciones

La revolución bolivariana se destruye y no es culpa de Colombia, sostiene Santos

Conversación fluida y por momentos tensa entre los jefes diplomáticos de Venezuela y EU

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El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, aseguró ayer que Venezuela ya no es un país tranquilo, rico y con oportunidades para extranjeros. A su vez, su par venezolano, Nicolás Maduro (imagen de la derecha) propuso un seminario para dialogar y proponer una nueva frontera de pazFoto Reuters/presidencia de Colombia y Xinhua/presidencia de Venezuela
 
Periódico La Jornada
Jueves 10 de septiembre de 2015, p. 26

Caracas.

La frontera del lado colombiano es tierra de nadie y el pueblo colombiano lo sabe, replicó la tarde de este miércoles el presidente venezolano, Nicolás Maduro, a su par de Colombia, Juan Manuel Santos, quien aseguró: la revolución bolivariana se está autodestruyendo.

Horas antes, la Asamblea Nacional (Congreso unicamaral) de Venezuela aprobó el estado de excepción en los municipios de Guajira, Mara y Almirante Padilla, en el estado de Zulia, decretado esta semana por Maduro, quien amplió el cierre de la frontera para reforzar la seguridad ante el auge del contrabando, el crimen y el paramilitarismo, de los que responsabliza a Colombia.

Santos consideró ridículo que exista un éxodo de colombianos a Venezuela comparable al de los africanos que llegan cada año a Europa, como afirmó hace unos días Maduro. Recordó que hace unas tres décadas “muchos colombianos emigraron a Venezuela en busca de un futuro mejor, pero ahora ya no es un país tranquilo, rico y con oportunidades para extranjeros como era entonces.

Hoy son miles los venezolanos que vienen a Colombia... Muchos huyen de la inseguridad, del alto costo de vida, de la escasez, y vienen en busca de libertad, de respeto a la individualidad, al derecho a ser y pensar diferente, a disentir, agregó.

Aseveró que Venezuela no se está destruyendo por culpa de Colombia: “La revolución bolivariana se está destruyendo a sí misma por sus resultados, no por cuenta de los colombianos ni del presidente de Colombia.

Los problemas de Venezuela, lo repito una y otra vez, son hechos en Venezuela, no en Colombia, dijo Santos, e hizo hincapié en que, aunque respeta, no está de acuerdo con la revolución bolivariana del vecino país, porque no creemos que sea el camino más adecuado para satisfacer las necesidades del pueblo.

En respuesta, Maduro declaró que Santos cometió un error muy grave al haber lanzado las peores ofensas contra Venezuela, su pueblo y autoridades, pese a lo cual manifestó que como jefe de Estado está obligado a sentarse a dialogar con su par colombiano, sin condiciones.

Advirtió que la frontera seguirá cerrada hasta nueva orden, y dio a conocer que, tras la clausura del paso, Caracas ahorró 2 mil 500 millones de dólares por la interrupción del contrabando de combustible.

No obstante, propuso un seminario para dialogar y proponer una nueva frontera de paz que podría dar inicio el próximo viernes, e invitó a los colombianos a trabajar unidos.

En una sesión extraordinaria celebrada en el estado de Zulia, fronterizo con Colombia, el presidente del Congreso venezolano, Diosdado Cabello, destacó que la Asamblea Nacional está en disposición de aprobar todos los estados de excepción que el presidente decrete para garantizar la paz y la tranquilidad del país.

Pese a todo, afirmó que Venezuela no tiene nada contra el gobierno de Santos, quien, dijo, se guía por intereses capitalistas y, por lo tanto, ellos no tienen derecho a meterse en nuestra política interna basada en el socialismo.

Desde el 19 de agosto Venezuela cerró algunos pasos fronterizos del estado de Táchira, conlindante con el departamento colombiano Norte de Santander, tras un ataque presuntamente perpetrado por paramilitares colombianos contra tres efectivos y un civil venezolanos, e impuso el estado de excepción por 60 días prorrogables en diez municipios de esa entidad, además de deportar a colombianos indocumentados.

Maduro ordenó la noche del lunes el cierre de Paraguachón, principal paso fronterizo con Colombia en el estado de Zulia, y declaró el estado de excepción para los municipios de Mara, Guajira y Almirante Padilla, adonde enviará 3 mil militares.

Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), desde agosto unos 20 mil colombianos, entre deportados y quienes huyeron por temor a ser expulsados, regresaron a Colombia.

En Buenos Aires, el ex juez español Baltasar Garzón consideró que una solución inmediata al sufrimiento de colombianos por el conflicto podría ser tratado en la Corte Internacional de Justicia de la ONU.

En la misma sesión, Cabello descartó que el Estado vaya a acatar la sentencia emitida el lunes por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que ordena restablecer la señal a la televisora RCTV, que mantenía una línea crítica con el ex presidente Hugo Chávez, quien en 2007 rechazó renovar la concesión para operar el espectro radioeléctrico, como parte de una política de democratización.

En tanto, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, conversó por teléfono con su par de Venezuela, Delcy Rodríguez, como parte del proceso que adelantan ambos países para regularizar sus relaciones diplomáticas. La canciller informó en Twitter que el diálogo fue fluido y por momentos tenso.

Las relaciones entre ambos países entraron en crisis en marzo, luego de que el presidente Barack Obama declaró a Venezuela amenaza extraordinaria para la seguridad nacional.