Economía
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Economía Moral

Indispensable, entender las causas de la pobreza para combatirla / VII

Teorías de pobreza campesina de Danielson y de Boltvinik: complementarias

Julio Boltvinik
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a teoría de la desocupación campesina de invierno de Nikolai F. Danielson (en la entrega del 4/9/15 presenté la exposición y crítica de Lenin sobre esta teoría) puede ser vista como un precedente obvio (pero muy poco conocido) de mi teoría sobre la estacionalidad agrícola como origen de la pobreza y la persistencia campesina. La teoría de Danielson busca explicar sólo la pobreza, no la persistencia, campesina. Para aclarar las relaciones entre ambas teorías recordaré en qué consiste mi teoría, y presentaré algunas precisiones sobre estacionalidad. En un artículo sinteticé así mi teoría:

La pobreza campesina está determinada por la estacionalidad agrícola, que se manifiesta en requerimientos de trabajo desiguales en el año (concentrados en la siembra y cosecha) y por el hecho que en el capitalismo los precios incorporan (como costos) sólo los salarios de las jornadas efectivamente laboradas y pagadas. Al concurrir los productores campesinos con empresas capitalistas en los mismos mercados, y actuar en ellos como tomadores de precios, los precios de sus productos sólo pueden remunerar los días efectivamente trabajados. Es decir, el costo social de la estacionalidad es absorbido por los campesinos en la forma de pobreza permanente que los convierte en proletarios errantes en busca de ingresos adicionales. Durante el debate con Armando Bartra (que tuvo lugar en las páginas de La Jornada en 2007) fui descubriendo que la teoría que había formulado para explicar la pobreza campesina también daba cuenta de la persistencia del campesinado, lo que me llevó a la tesis radical de que “el capitalismo no puede existir en forma pura en la agricultura: sin la oferta campesina de mano de obra estacional barata la agricultura capitalista sería imposible. No habría (casi) nadie dispuesto a trabajar sólo durante las cosechas. Por tanto, la permanencia de la economía campesina hace posible el capitalismo en la agricultura”. Es decir, la agricultura campesina no sólo es funcional, sino indispensable para la existencia de empresas agrícolas capitalistas. Pero el campesino sólo se verá obligado a vender estacionalmente su fuerza de trabajo (y estará dispuesto a venderla a bajo precio) si es pobre: los granjeros ricos en EU se pueden pasar (y se pasan) los períodos en los que no hay trabajo en la agricultura, bebiendo cerveza. Es decir, el capitalismo agrícola sólo puede existir en simbiosis con campesinos pobres, dispuestos a (y urgidos de) vender su fuerza de trabajo una parte del año. Una teoría que explique la sobrevivencia campesina debe explicar también su pobreza. Para el capital la fuerza de trabajo es un costo variable: sólo paga los días contratados. Para la economía familiar campesina, en cambio, es un costo fijo: tiene que proveer siempre por la reproducción de la fuerza de trabajo familiar, trabaje o no. (Julio Boltvinik, Pobreza y persistencia del campesinado. Teoría, revisión bibliográfica y debate internacional, Mundo Siglo XXI, Núm. 28, Vol. VIIII, 2012, p.22)

Más recientemente, y estimulado por la teoría de Danielson, he hecho la siguiente precisión sobre estacionalidad del trabajo agrícola:

La estacionalidad no es sólo una consecuencia (como suponen varios autores) de las diferencias entre el tiempo de producción y el tiempo de trabajo (conceptos desarrollados por Marx en el volumen II de El capital). Tomemos el caso del maíz, el cultivo más importante, tanto en EE.UU. como en México. Uso información del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (www.nass.usda.gov/), y me concentro en Iowa, el estado con la mayor superficie cultivada de este grano en EU. Hay dos maneras de hacer los cálculos del tiempo de producción y el tiempo de trabajo: 1) tomar las fechas más frecuentes de inicio y término de las tareas de siembra y cosecha, y 2) tomar en el conjunto de Iowa, desde los primeros que siembran hasta los últimos que cosechan. En el primer caso, el periodo de producción sería de 183 días (del 2 de mayo al 31 de octubre), en el segundo sería de 210 días (del 22 de abril al 17 de noviembre). Lo mismo ocurre con el tiempo de trabajo (tomando sólo las tareas de siembra y cosecha que requieren niveles pico de mano de obra y para las cuales se contratan jornaleros estacionales). Con las fechas más frecuentes, el número de días de trabajo es de 40 días (15 para la siembra y 25 para la cosecha) y con los totales de Iowa son de 103 días (43 para la siembra y 60 para la cosecha). En ambos casos, los días de trabajo son parte de los días de producción. El resto del año es tiempo de no producción y, por tanto, también tiempo de no trabajo; es decir, es tiempo no-agrícola (TNA). Éste es el complemento del tiempo de producción o tiempo agrícola (TA), y por tanto TNA= 365-TA. Los dos valores de TNA son, por tanto, 365-183= 182 (del 1° de noviembre al 1° de mayo) y 365 - 208= 157 (del 18 de noviembre al 21 de abril). Los cálculos exactos no es lo importante aquí. Lo que quiero transmitir es que no hay dos sino tres periodos agrícolas en un año: 1) tiempo de trabajo (de 40 o 103 días); 2) periodo de producción sin tiempo de trabajo (el periodo en que, en palabras de Marx el producto sin terminar se entrega a la influencia de los procesos naturales) de 143 o 107 días; 1) y 2) conforman el tiempo de producción de 183 o 210 días; y, por último, 3) tiempo de no producción o tiempo no agrícola (sobre todo el invierno), de 182 o 155 días. De los 365 días (véase gráfica), como vemos ahora, los días de trabajo (contando sólo los dos periodos de requerimientos pico) son entre poco más del 10% a 28% (40 o 103 días), y el periodo más grande de no-trabajo es el invierno, o el período desde el fin de la cosecha hasta el inicio de la siembra (182 o 155 días), que es mayor que la diferencia entre el tiempo de producción y el tiempo de trabajo (210-103=107 o 183-40 =143). (Texto inédito; parte de un libro en prensa) (Véase gráfica).

La teoría de Danielson busca explicar el origen de la desocupación invernal a la cual le atribuye la pobreza campesina. Mi teoría en cambio se refiere a lo que ocurre en el tiempo de producción agrícola. Son complementarias. La de Danielson explica el desempleo invernal como resultado del desarrollo de la industria capitalista, que convierte a los campesinos en productores agrícolas especializados dentro de la división social del trabajo. En una etapa anterior, que Lenin llama del campesinado patriarcal, los campesinos estaban ocupados en el invierno en diversos oficios. Algunas de estas artesanías se arruinaron por primera vez por las industrias domiciliarias promovidas por los capitalistas; éstas fueron, más tarde, desplazadas por las manufacturas capitalistas y después por la industria rural (período al que Marx se refiere como la unificación de la agricultura con las industrias subsidiarias rurales). Pero en algún momento, como dice Marx, el capitalismo logra completar la separación entre las manufacturas y la agricultura. Los productos de la artesanía local habían sido casi completamente desplazados por productos industriales, ahora reubicados en su mayoría en las ciudades. Marx sostuvo que con esta separación completa de la agricultura y la producción, el “trabajador rural se hace cada vez más dependiente de empleos subsidiarios meramente accidentales y su condición empeora con ello”. Danielson expresó esto como la limitación del tiempo de trabajo de la clase agrícola a una parte del año, que es la causa fundamental del deterioro de las condiciones económicas de las clases agrícolas y el despilfarro de las fuerzas productivas de la sociedad. Lo que están diciendo Marx y Danielson es que la creciente división social del trabajo, o especialización por rama, muy elogiada, correctamente, por Adam Smith como una de las causas del crecimiento de la riqueza de las naciones, encuentra una excepción en la agricultura. Los campesinos, dada la discontinuidad (estacionalidad) del trabajo agrícola, son dañadas por la creciente división social del trabajo. Dado un cierto nivel de desarrollo tecnológico, la limitación del tiempo de trabajo de la gran mayoría de la humanidad significa que la riqueza que son capaces de crear (que es una función del tiempo de trabajo) se ve seriamente disminuida y esto tiene que reflejarse en sus condiciones económicas de vida. Como se ve en las citas de Marx y Lenin (entrega del 4/9/15), ambos están de acuerdo en esto, aunque Lenin trata de minimizarlo.

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