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Ver día anteriorLunes 5 de octubre de 2015Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Nosotros ya no somos los mismos

Propuestas para dar a la elección del rector los mayores visos de un ejercicio democrático

La Junta de Gobierno debe mostrarse

Los candidatos no de­ben hablarnos sólo de lo que sa­ben y quieren, sino de lo que nos interesa

N

o me volverá a pasar: las opiniones, sugerencias, reclamos, que considere urgentes, deberán ser el inicio de las columnetas, aunque éstas tengan que adoptar el rol de modestas teloneras. Afortunadamente, mis propuestas para dar a la elección del rector los mayores visos de un ejercicio democrático, con la participación universal (aunque no directa), informada y libre de la comunidad, todavía pueden ser tomadas en cuenta. (La multitud sabrá apreciar el gesto.) Mis opiniones caben perfectamente dentro de la legislación vigente, pero además la actualizan, extienden su vigencia formal al mundo de lo posible (y por supuesto, de lo necesario y lo conveniente).

En lo que los universitarios se deciden a salir de la zona de confort que les representa la actual forma de renovar autoridades y mantienen como verdad revelada la idea de que permitir la participación masiva de los estudiantes, maestros y trabajadores en la toma de decisiones implica automáticamente el rompimiento del orden y la tranquilidad que la vida académica exige, me permito formular algunas acciones, totalmente factibles dentro de los recursos humanos y materiales con los que cuenta la universidad. Concretamente me refiero a la utilización inteligente y exhaustiva de Radio y Tv UNAM. Y también, por supuesto, al uso de materiales gráficos que no signifiquen una fuerte erogación ni menos un desperdicio. Me atrevo a ofrecer el remedio y el trapito.

1. Los 15 miembros de la Junta de Gobierno (JG) deben presentarse ante la comunidad en cuyo nombre y representación van a tomar una decisión tan significativa y trascendente. Asumir abiertamente esta responsabilidad y sus consecuencias y aceptar los límites de su función: 99.9 por ciento de sus representados no conocen quiénes son ni cómo piensan. Es de elemental urbanidad y buenas maneras proporcionar sus referentes básicos, y la dirección a la que los interesados puedan hacer llegar sus cuestionamientos, sugerencias exigencias y apoyos. Reconocer abiertamente que son conscientes de que ellos son mandatarios, no mandantes. Por eso, así como están obligados a explorar con prudencia la opinión de los universitarios y, con prudencia extrema, habrán de emitir su voto.

2. Tan pronto la JG decida quiénes de los aspirantes reunieron las exigencias legales y académi­cas para ser reconocidos como candidatos, proveerá lo necesario para que sus nombres y cu­rrículos sean dados a conocer con la mayor amplitud posible. Por ejemplo, impresos: carteles con las fotografías, principales datos curriculares y breve enunciado de su proyecto; trípticos que repitan los contenidos. En ambos casos se insistirá en el derecho que tiene todo universitario de expresar, tan libre como respetuosamente, sus ideas en torno a la problemática de la institución, el proceso electoral y los contendientes, y se informará de las maneras en que pueden hacerlo. Medios electrónicos: la JG gestionará ante las autoridades los recursos y tiempos de producción y transmisión necesarios a fin de que la radio y la tv pumas se conviertan estos días en permanentes divulgadoras de este importante acontecimiento. Ejemplo: a) cápsulas informativas en torno al proceso electoral: bases legales que estipulan quiénes y cómo se elige al rector. Condiciones, requisitos, formas; b) otros minimensajes en que cada uno de los candidatos expone sucintamente sus motivaciones y proyectos; c) panel con todos los candidatos que expresan lo anteriormente señalado, pero esta vez juntos. No faltará el timorato que piense que esto enfrenta, predispone al rasguño y al crispamiento que (voz meliflua o engolada), mucho daño haría a la universidad. ¡Pamplinas! (ridícula expresión decimonónica, pero que me evita decir la que pienso y no parecer el pelandrujo que soy). Si de mí dependiera, propondría un debate entre los elegidos por la JG. Su concepto de universidad, la mínima historia de la nuestra. Sus derechos inalienables para poder ser considerada como tal. La misión de la UNAM en el angustioso, injusto, desigual, empobrecido tiempo mexicano que vivimos. Su capacidad transformadora que, desde su nacimiento, ha evitado convertir nuestro destino en fatalidad. Sé que esto suena a sacrilegio, a herejía, a blasfemia contra nuestra casa pero, provocadoramente sigo pensando: ¿qué la polémica, la confrontación, la eterna búsqueda de la verdad, de las verdades, no es la esencia misma de la universidad? A la mente me llegan ejemplos de todas las épocas, pero me concreto a uno cercano y nuestro: septiembre de 1933: dos mexicanos que, confieso con todo respeto, me causa trabajo encontrar en estos tiempos, iluminaron, con su apasionado debate, el sendero de nuestra universidad: Antonio Caso y Vicente Lombardo ­Toledano.

Los últimos renglones para otra provocación: los candidatos no de­ben hablarnos sólo de lo que sa­ben y quieren, sino de lo que nos interesa y afecta. La JG debe (aunque trabaje estajanovistamente este mes), formular un cuestionario (de la extensión que prudentemente juzgue pertinente), sobre los grandes problemas nacionales, (que dijera don Andrés Molina Enríquez) de la UNAM y pedir, a cada candidato los conteste libre y razonadamente. Sus respuestas serán compromisos. Este posicionamiento concreto, específico, tiene más sentido que su personal proyecto totalmente hipotético. Comparar conocimientos, convicciones, con buenos deseos o demagogia, nos ayudará a una razonada, justa y prudente opinión.

Para finalizar, conozcan a otros de los inapelables decididores, a quienes (Mateo 7.16-7.20), por sus frutos los juzgaremos.

Óscar de Buen Richkarday. Ingeniería civil en la UNAM y maestría en ciencias con especialidad en transporte por el Instituto Tecnológico de Massachusetts. En la SCT se desempeñó de subsecretario de Infraestructura, donde diseñó e instrumentó el rescate de 23 autopistas de cuota para el sector público y coordinó la instrumentación de un nuevo esquema de concesiones, fue su representante ante la OCDE y para la Asociación Mundial de Carreteras. Ha impartido cátedra en la Facultad de Ingeniería de la UNAM y en otras instituciones. Es académico de número de la Academia Mexicana de Ingeniería. Preside la Asociación Mundial de Carreteras.

Felipe Tirado Segura. Sicología por la UNAM. Maestro en sicología educativa por la Universidad de Leicester, Inglaterra. Doctorado en educación con mención honorífica, Universidad de Aguascalientes. Estancias de investigación en las universidades de Salamanca y San Diego. En la UNAM, profesor titular C de tiempo completo definitivo, con nivel D en el programa de primas al desempeño (Pride-D), asesor en el Issste, INEA, UABC y la SEP. Tiene registrados 12 desarrollos tecnológicos. Presidente del Colegio de Psicología. Miembro del comité académico del programa de maestría y doctorado en psicología de la UNAM, así como del Consejo Técnico del INEE.

Francisco Xavier Soberón Mai­nero. Químico por la Universidad Iberoamericana. En la UNAM obtuvo el doctorado en investigación biomédica. Reconocido investigador de la síntesis química del ADN. Realizó estancias en las universidades de Los Ángeles, San Francisco y San Diego. Posee tres patentes. En la UNAM, coordinó la instalación, desarrollo y operación de las unidades de Síntesis y Secuenciación de Macromoléculas y la de Cómputo en el Instituto de Biotecnología. Es catedrático de la licenciatura en ciencias genómicas y de la maestría y doctorado en ciencias biomédicas y en bioquímicas. Recibió el Premio Nacional de Química y es reconocido como investigador nacional nivel III. Es director general del Instituto Nacional de Medicina Genómica.

Alejandro Mohar Betancourt. Médico cirujano por la UNAM. Maestría y doctorado en epidemiología por la Harvard School of Public Health, en la cual participó como maestro e investigador asociado. Obtuvo la distinción Edward LaroqueTinkerVisitingProfessor por la Universidad de Stanford. En la UNAM funge como tutor del programa de maestría y doctorado en ciencias médicas y epidemiología, e investigador del Departamento de Genética y Toxicología Ambiental. Coordinó la creación de la Unidad de Investigación Biomédica en Cáncer dentro del Instituto Nacional de Cancerología (Incan). Es el director general del Incan. Nivel III del SNI y pertenece a prestigiadas asociaciones científicas.

René Millán Valenzuela. Doctor en sociología por la Universidad de Estudios de Turín. Investigador del IIS de la UNAM. Miembro de la Academia Mexicana de la Ciencia y nivel II del SNI. Ha publicado más de 30 artículos y tres libros sobre temas sociopolíticos. Académico en distintas instituciones y profesor visitante en Cambridge, Flacso y Colmex. Director del Iisunam, coordinador de la maestría en ciencias sociales de Flacso, miembro de la Junta de Gobierno del Instituto Mora y secretario técnico en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Director de la Revista Mexicana de Sociología. Integrante del comité editorial de diversas publicaciones especializadas.

Sobre la UNAM, para mí, nunca es suficiente.

Twitter: @ortiztejeda