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El autor de la saga del inspector Kurt Wallander fue diagnosticado con cáncer en 2013

Henning Mankell, maestro de la novela negra sueca, muere a los 67 años

En Arenas movedizas, suerte de libro de memorias revelador e íntimo, se sinceraba sobre la enfermedad y admitía su miedo a morir, comentó el portavoz de la edtorial Tusquets

 
Periódico La Jornada
Martes 6 de octubre de 2015, p. 6

Estocolmo/Madrid.

El escritor sueco Henning Mankell, autor de la exitosa saga de novelas negras protagonizada por el inspector Kurt Wallander, murió a los 67 años en Gotemburgo, a causa de cáncer, informó ayer su agente y amiga íntima Annelli Hoier.

La noticia fue confirmada más tarde por la editorial Tusquets en España, la cual recientemente publicó su última obra, Arenas movedizas. En esta suerte de libro de memorias, muy revelador e íntimo, Mankell se sinceraba sobre la enfermedad y admitía su miedo a morir, añadió la portavoz del sello.

El cáncer fue la última batalla que libró el escritor, cuyas obras han vendido más de 40 millones de ejemplares en el mundo. Su saga, protagonizada por Wallander, del que se despidió en 2013 con Huesos en el jardín, lo convirtió en autor de culto y uno de los maestros de la novela negra más leídos. En España, fue distinguido con el Premio Pepe Carvalho.

Mankell abrió las puertas a la novela negra escandinava en el resto del mundo, subrayó ayer el autor noruego Jo Nesbo, padre literario del policía Harry Hole. Si la novela negra sueca fuera un imperio, Henning Mankell sería su presidente, añadía su compatriota y colega Håkan Nesser.

No obstante, la obra de Mankell no se reducía a las 11 novelas protagonizadas por Wallander, a la que se une Antes de que hiele, centrada en la hija de éste. África, el continente donde pasó gran parte de su vida –residía en Maputo, la capital de Mozambique–, fue también gran fuente de inspiración en sus obras.

Entre éstas figuran desde El hijo del viento a Un ángel impuro, situada en un prostíbulo, o el ensayo sobre el sida en el continente negro Moriré, pero mi memoria sobrevivirá.

Además, también se mostró muy comprometido con la causa palestina y en 2010 se embarcó rumbo a Gaza en la Flotilla de la libertad.

Mankell (Estocolmo, 1948) estaba casado en terceras nupcias con Eva Bergman, hija del famoso cineasta sueco Ingmar Bergman. El teatro, donde dio sus primeros pasos como actor fue una de sus grandes pasiones. Además de escribir varias obras, dirigió un teatro en Maputo.

El cáncer que le causó la muerte le fue diagnosticado a finales de 2013. Lo contó a sus lectores en enero del año siguiente en el diario sueco Göteborgs Posten, en el que afirmó que lucharía desde la perspectiva de la vida. Desde entonces, compartió cada paso de su batalla en una columna para el rotativo.

Escribió unas 50 novelas y numerosas obras teatrales, y vendió más de 40 millones de libros alrededor del mundo. Siguiendo los pasos de los populares escritores suecos de los años 60 Maj Sjowall y Per Wahloo, Mankell ayudó a definir con su serie de Wallander el género escandinavo conocido como el nordic noir. Ubicada en los sombríos paisajes del sur de Suecia, la historia resaltaba el humor oscuro y moralmente complejo de su protagonista y estaba fuertemente salpicada de comentario social.

El mismo Mankell estuvo muy involucrado en asuntos políticos y sociales. Desde mediados de los 80 dividía su tiempo entre Suecia y Mozambique, donde ayudó a construir una aldea para niños huérfanos para despertar la conciencia sobre el VIH y el sida.

Estuvo entre los activistas arrestados por fuerzas israelíes que trataban de llegar a la franja de Gaza con ayuda humanitaria en junio de 2010.

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Mankell también fue activista. Uno tiene que actuar, no sólo escribiendo, sino levantándose y haciendo, decíaFoto Sara Appelgren

Uno tiene que actuar, no sólo escribiendo, sino levantándose y haciendo. Para mí, uno no puede considerarse intelectual si sólo usa su don para encontrar excusas para no hacer nada. Lo que, tristemente, es lo que creo que muchos intelectuales hacen, dijo al diario británico The Guardian.

La primera novela de Wallander, Asesinos sin rostro, se publicó en 1991, y la serie se completó en 2009 con la décima novela, El hombre inquieto.

Los libros se han traducido a más de 40 idiomas y han vendido más de 30 millones de ejemplares. Han sido llevados al cine y la televisión en Suecia y a una popular serie de la BBC protagonizada por Kenneth Branagh. Éste describió a Mankell como hombre de compromiso apasionado, que deja una inmensa contribución a la literatura escandinava.

Extrañaré su inteligencia provocadora y su gran generosidad como persona, dijo Branagh en un comunicado. Quienes tuvieron el privilegio de conocerlo, junto con lectores en todas partes del mundo, llorarán a un buen escritor y un buen hombre.

Su éxito internacional pavimentó el camino para otros escritores suecos en el extranjero, incluido el autor de Los hombres que no amaban a las mujeres, Stieg Larsson, y el escritor noruego Jo Nesbo. Pero a Mankell no le gustaba hablar del fenómeno de la literatura policial escandinava y dijo que a él lo influyeron más Sherlock Holmes y los dramas clásicos griegos.

Nunca fue mi intención escribir novelas policiacas como tal, sino usar el crimen como espejo de una sociedad en un determinado momento. Ese fue mi punto de arranque, dijo en 2009 durante una entrevista con la agencia The Associated Press.

El escritor sueco siempre estaba ocupado en distintos proyectos, cuando no era un nuevo libro se trataba de una serie para la televisión sueca o la producción de una nueva pieza teatral. África fue para él su segunda patria. Desde mediados de los años 80 vivía largas temporadas en Maputo, capital de Mozambique, donde trabajaba en un teatro y luchó activamente por combatir la pobreza y el analfabetismo.

Dividir mi tiempo entre África y Europa me ha regalado perspectiva y distancia; creo que ha hecho de mí un mejor europeo, explicó. Ambos son mis hogares. Y África fue la inspiración para una buena parte de sus obras, empezando por El hijo del viento.

No obstante, ninguna de sus obras alcanzó tanta popularidad como la saga de novelas negras protagonizadas por Wallander. Y eso que el investigador no le caía precisamente bien a su padre literario, como confesó Mankell. No estoy seguro de si seríamos amigos, si nos conociéramos en la vida real. Compartimos el amor por la música y una visión calvinista del trabajo, pero por lo demás somos muy diferentes y no me gusta especialmente.

El cáncer fue también el tema central de su último libro Arenas movedizas, que en español publicó hace unas semanas el sello Tusquets. Ahí habla sobre su vida con la enfermedad, su miedo a la muerte y la búsqueda de una respuesta a la pregunta de qué significa ser persona. Y hay una que estuvo a su lado hasta el final: su esposa Eva, con quien se casó en 1998.

(Con información de Ap)