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Resalta que la rendición de cuentas y la democracia son un binomio indisoluble

Los gobiernos autoritarios cierran el paso a la transparencia, advierte Peña Nieto

Mauricio Merino señala que las leyes secundarias son vitales para pasar del dicho al hecho

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El presidente Enrique Peña Nieto inauguró la Semana Nacional de Transparencia. En el estrado estuvo acompañado por Ximena Puente, Joel Salas, Miguel Ángel Mancera, Eruviel Ávila y Mauricio Merino, entre otrosFoto Jesús Villaseca
 
Periódico La Jornada
Martes 6 de octubre de 2015, p. 10

El presidente Enrique Peña Nieto sostuvo que la democracia y la transparencia representan un binomio indisoluble que genera condiciones para un mejor desarrollo. Hay que evitar caer en la tentación de suponer que ser transparentes va en oposición a la democracia, por lo que citó experiencias internacionales en las que gobiernos autoritarios registran ausencia de transparencia, apertura y rendición de cuentas. Esto es lo que no podemos permitirnos como sociedad.

Durante la Semana Nacional de Transparencia, Peña Nieto subrayó que el país ha registrado cambios sustanciales en la materia, pues apenas hace 20 o 30 años, éramos gobiernos totalmente cerrados. Refirió que sólo quienes tienen memoria corta no reconocen que en este periodo México ha adoptado las mejores prácticas de aquellas sociedades de mayor desarrollo.

El Presidente señaló que en los años recientes, al paso de la consolidación de la democracia en México, se labró un camino para lograr que el país fuera más abierto. Antes, cifras como las reservas internacionales sólo se mencionaban en el Informe presidencial, una vez al año, hoy existe el convencimiento de la necesidad de continuar en la consolidación de una nueva cultura, de la adopción de este nuevo paradigma, que no lo sea sólo porque esté impuesto en la ley.

Peña Nieto destacó la necesidad de alcanzar el objetivo central de contar con un sistema nacional de transparencia que produzca una clara rendición de cuentas, que genere la apertura que se requiere para consolidar nuestro régimen democrático.

Reconoció que faltan modificaciones sustanciales en el corto plazo: armonizar las legislaciones locales con la ley general, instrumentar la plataforma nacional de transparencia, homologar procedimientos de acceso a la información, aprobar los cambios en la Ley Federal de Transparencia y acelerar el paso para concretar el nuevo contexto legal en materia de archivos y de protección de datos personales en posesión de sujetos obligados.

Poco antes, en nombre de la Red por la Rendición de Cuentas, Mauricio Merino ponderó los alcances importantes en la materia, pero advirtió de riesgos, incluso de regresión, al procesar las leyes secundarias. Tras hacer referencia a todas las legislaciones que aún faltan por aprobar o adecuar, dijo: A muchos nos preocupa que alguien pretenda entenderlas por separado, y más todavía, que la legislación secundaria se haga de modo fragmentario, sin una política pública articulada y coherente”.

Pudiera darse el caso, agregó, de que las leyes secundarias, por la forma de procesarse, pueden llegar a contradecirse y anularse recíprocamente, si todo este esfuerzo legislativo por venir, no queda entrelazado por una visión compartida de Estado. Merino destacó que frente a los malos momentos que ha vivido el país en esta materia hay una gran oportunidad de revertirlos, pues lo peor que pudiera pasar es que este esfuerzo plural se viniera abajo, porque la letra chiquita de las leyes secundarias anule la letra grande de la Constitución.

La presidenta del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai), Ximena Puente, consideró que la reforma estructural en este rubro debe asumirse desde la óptica de una política de Estado, que permita superar una percepción de que garantizar el acceso a la información es un mero trámite administrativo o una estafeta política, pues en los hechos permite la consolidación de una mayor rendición de cuentas.

El presidente del Senado, Roberto Gil Zuarth, admitió que la política atraviesa tiempos difíciles, pues se ha vuelto sinónimo de privilegio, conflicto y abuso, lo cual es necesario revertir. Los políticos deben asumir que no hay amenaza en la demanda de información de la sociedad, más bien, una oportunidad de legitimación, porque detrás de la solicitud de información de un ciudadano participativo hay el espíritu de aclarar situaciones, en lugar de que los mexicanos descontentos pasen a engrosar las filas del repudio estéril por enojo o por frustración.

Ofreció que la Cámara de Senadores cumplirá con los plazos legales que se otorgó para aprobar el complemento de las leyes secundarias que faltan dentro del paquete general de transparencia y anticorrupción.

Ya se ha avanzado, dijo, en auspiciar la superación de leyes inservibles o disfuncionales, sin independencia de facto, que había en los estados, con la consigna de preservar la opacidad.