Editorial
Ver día anteriorSábado 10 de octubre de 2015Ver día siguienteEdiciones anteriores
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ATP: los riesgos de la opacidad
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egún un documento difundido ayer por Wikileaks, fechado el 5 de octubre, el Acuerdo de Asociación Transpacífica (ATP) incluye un capítulo que protege la propiedad intelectual y limita el uso y comercialización de medicamentos genéricos cuando así lo requieran las firmas farmacéuticas poseedoras de las patentes que ofrezcan información sobre la seguridad y eficacia de sus productos. En el mismo sentido, el referido acuerdo limitaría el uso de productos químicos agrícolas.

Tal circunstancia da cuenta de algunas de las consecuencias nefastas que tendría la aprobación del acuerdo multinacional referido, las cuales, por desgracia, se extienden mucho más allá de los ámbitos del uso libre de Internet y el derecho a la información, por mencionar dos de los aspectos que han despertado más críticas en los últimos años: una eventual aprobación del ATP afectaría a nuestro país y su población en aspectos diversos, desde la vulneración de la soberanía nacional –mediante la aplicación de normas internacionales por encima de las leyes mexicanas– hasta la previsible afectación que tendría para la industria de los medicamentos genéricos, los cuales constituyen, como reconocen las autoridades, uno de los insumos principales de los sistemas de sanidad pública en México.

Es de suponer que la protección a ultranza de las patentes médicas en el marco del referido acuerdo multinacional cancelaría en los hechos el acceso a medicinas de bajo costo, mermaría el abasto de las mismas a las instituciones públicas de salud y, por contraste, generaría ganancias millonarias para los grandes laboratorios farmacéuticos, por concepto del uso de patentes.

El sentir de temor y desconfianza que surge ante estas perspectivas se multiplica por la forma opaca y casi clandestina en que han sido abordadas las negociaciones del ATP: en sesiones prácticamente secretas y de espaldas a la sociedad, con las puertas abiertas sólo a los representantes de los intereses corporativos que han pugnado por garantías a la propiedad intelectual, y que son los que, cabe suponer, habrán de salir beneficiados por la firma de este acuerdo. Hasta ahora, los únicos fragmentos divulgados del texto del ATP han sido los que Wikileaks ha proporcionado a diversos medios, entre ellos este diario.

El cúmulo de afectaciones que podría generar la suscripción de este acuerdo para las poblaciones de los países firmantes subraya la necesidad de que, antes de que sea aprobado por las instancias legislativas nacionales correspondientes –en el Senado, en el caso de México–, su contenido se haga público y sea discutido en el marco de un debate abierto y plural, de cara a las sociedades de las distintas naciones involucradas.

Es mucho lo que está en juego como para poner la discusión en manos de unos cuantos representantes, con el argumento tecnocrático de una supuesta complejidad de los temas abordados. Cabe demandar, en suma, que el gobierno mexicano se comporte en este asunto con veracidad, pulcritud y sentido de representatividad.

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