Opinión
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México SA

EPN y la ¿confianza?

Realidad mata discurso

Guajardo y su brecha

Carlos Fernández-Vega
O

rondo, a finales de septiembre pasado el inquilino de Los Pinos se regodeaba, porque, según dijo, crece la confianza de los inversionistas en el país, los autóctonos y los foráneos, y redondeó el discurso del día con lo siguiente: la confianza es la principal divisa que proyecta a nuestra nación entre los propios mexicanos y al mundo entero. Y por si fuera poco, acá hay confianza porque somos consistentes y congruentes con lo que hacemos, porque actuamos con responsabilidad. En síntesis, confianza a manos llenas.

Pero, como bien dice un profesional de la política, el problema de Peña Nieto no sólo es que no entiende que no entiende, sino que de plano tiene mala pata, por llamarle así, porque a cada discurso corresponde un desmentido de su acérrima enemiga: la realidad, que un día sí y el siguiente también llega y se lo tumba.

Sólo hay que preguntar a los organismos de derechos humanos de qué tamaño es la confianza que le tienen al gobierno peñanietista, pero el hecho es que aquel discurso de finales de septiembre contrasta, y de qué manera, con el seguimiento mensual que sobre el tema realiza el Inegi (Indicadores de Confianza Empresarial; Encuesta Mensual de Opinión Empresarial, con información al cierre de septiembre de 2015, es decir, justo cuando Peña Nieto presumía lo que se anota líneas arriba).

¿Cuál fue el resultado? Pues que en septiembre los indicadores de confianza empresarial se ubicaron en su nivel más bajo desde cuando menos enero de 2010. ¿Así, o más confianza? Retomo dos acepciones de la palabra confianza (Diccionario de la lengua española: esperanza firme que se tiene de alguien o algo y presunción y vana opinión de sí mismo. ¿Cuál creen que es la buena para el inquilino de Los Pinos?

El Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, lo resume así; la confianza del sector empresarial de nuestro país continúa deteriorándose; prácticamente durante todo 2015 los indicadores de las empresas manufactureras, constructoras y comerciales han exhibido cifras por debajo de las registradas durante el año pasado. Las consecuencias del menoscabo en las expectativas empresariales podrían reflejarse en niveles inferiores de inversión que en conjunto con una confianza del consumidor que no termina por repuntar, dejan entrever que la economía mexicana continuará con su ritmo de crecimiento moderado durante lo que resta del año.

Entonces, confianza, lo que se llama confianza, ni en su casa, por muchos discursos que celebren lo inexistente. Dice el CIEN que durante septiembre la confianza del sector empresarial continuó disminuyendo y no se aprecian señales de mejora, al menos en el corto plazo. Tanto los indicadores del sector manufacturero como los de construcción y comercio registraron retrocesos anualizados en sus indicadores de confianza, siendo en los dos últimos sectores mencionados donde se presentaron las caídas más significativas.

Detalla que los índices de confianza de los empresarios del sector de las manufacturas (-4.4 puntos), de la construcción y del comercio (-8.2 puntos en cada caso) exhibieron variaciones negativas durante septiembre con respecto al mismo mes de 2014, por lo que resulta preocupante que dentro de los tres indicadores mencionados el componente que mostró el retroceso más profundo es aquel que mide la opinión sobre si el momento actual es el adecuado para invertir.

Si bien durante julio la inversión fija bruta aumentó 4.6 por ciento respecto del mismo mes del año pasado, anota el citado centro de investigación, las cifras desestacionalizadas muestran que en términos mensuales se presentó un retroceso de 1.4 por ciento en comparación con los resultados obtenidos un periodo antes. Tal comportamiento encuentra su explicación en la caída mensual (4.7 por ciento) que sufrió la inversión en maquinaria y equipo, donde el componente importado se contrajo 5.8 por ciento, producto de la depreciación del tipo de cambio que encareció el precio de dichos bienes. Aunque la tendencia de la inversión fija bruta muestra un comportamiento al alza, de continuar con el deterioro en las expectativas empresariales en torno al momento adecuado para invertir resultará complicado que los niveles de inversión se incrementen significativamente en lo que resta del año.

Por otro lado, explica, en septiembre la confianza del consumidor se ubicó en terreno negativo, al disminuir 1.3 por ciento en términos anuales. El componente que mide el sentimiento de los consumidores sobre las posibilidades en el momento actual de los integrantes del hogar comparadas con las de hace un año, para realizar compras, tales como muebles, televisor, lavadora y otros aparatos electrodomésticos, fue el de mayor crecimiento (9.3 por ciento). Sin embargo, al analizar las cifras desestacionalizadas se aprecia una desaceleración en dicho indicador, ya que su tasa de variación mensual resultó negativa (-1.2 por ciento). De esta forma, el índice de confianza del consumidor no termina por mostrar una mejora sustancial, incluso su tendencia exhibe un comportamiento a la baja que permite vislumbrar que los consumidores serán más selectivos en la adquisición de bienes durables. Es de esperar que la confianza de los consumidores no presente mejoras significativas durante los próximos periodos.

El CIEN advierte que ante el escepticismo del sector empresarial en torno a las condiciones económicas de nuestro país, luce poco probable que en lo que resta del año se alcance un nivel significativo de inversión por parte del sector privado, factor indispensable para acelerar el ritmo de crecimiento económico ante los recortes realizados en materia de inversión pública. Potenciar la confianza de los consumidores es otra tarea de relevante importancia, más aún cuando las actividades terciarias se han convertido en el único motor de la economía mexicana ante la desaceleración que afronta el sector industrial.

Entonces, confianza por doquier.

Las rebanadas del pastel

Preparaos, consumidores crédulos, que ya lo dijo el preclaro secretario de Economía, Ildefonso Guajardo: el Acuerdo Transpacífico (ATP) es uno de los tratados que sin duda abrirán brecha en el siglo 21. Así es: la brecha pasa exactamente por en medio de las cuestiones de los mexicanos, si es que de ellas algo queda… Y ayer con 16.72 pesitos devaluados se compró un dólar revaluado.

Twitter: @cafevega