Sociedad y Justicia
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Aseguran que es un proceso en el que no pueden participar

Perciben alumnos lejana la sucesión en la UNAM
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Alumnos entrevistados coincidieron en que el poco interés en la elección del nuevo rector se debe a la falta de tiempo y a que consideran que su opinión no es tomada en cuentaFoto Cristina Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Miércoles 21 de octubre de 2015, p. 39

El proceso de sucesión en la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no ha sido de interés para gran parte de la comunidad estudiantil y han sido los mismos grupos organizados (consejeros universitarios, agrupaciones de ex alumnos o colectivos) los únicos que participan en la metodología definida por la Junta de Gobierno (JG).

Muchos jóvenes de diversas facultades y escuelas sólo conocen a dos o tres de los 16 aspirantes, no han escuchado sus proyectos, no saben cuál es el procedimiento para elegir al rector y sienten que se trata de una decisión muy alejada de ellos.

En un recorrido por la UNAM, La Jornada entrevistó a varios estudiantes, quienes coincidieron en que su nula participación se debe a la falta de tiempo y a que consideran que su opinión no es tomada en cuenta. Quienes tienen una ligera idea de la sucesión aseguraron estar al tanto por redes sociales o por algunos medios de comunicación, pero no de viva voz de aspirantes o de las autoridades universitarias.

José Antonio Pérez Islas, coordinador del Seminario de Investigación en Juventud de la UNAM, indicó que este fenómeno se da porque los jóvenes ven muy lejanas a las autoridades y con poco interés en sus problemas cotidianos, además de que no tienen tiempo.

Los órganos colegiados e incluso los representantes estudiantiles en realidad hacen muy poco para vincularse con sus comunidades. En estos niveles se abocan a la formalidad y se olvidan los elementos de la vida cotidiana de los muchachos, como transporte, alimentación, carga excesiva de trabajo académico o si tienen empleo.

Hace unos años el seminario aplicó una encuesta en nivel bachillerato y otra en licenciatura, y uno de los resultados es que cuanto más lejanas ven los jóvenes a las autoridades, mejor las califican: el rector tiene un promedio de 6.39 de aceptación; los consejeros universitarios, de 6.34; personal administrativo, de 6.12; el de seguridad, 5.97, y el de intendencia, 5.61.

La baja participación del estudiantado en los procesos para nombrar autoridades o elegir a sus representantes no es novedad. En las dos más recientes elecciones de consejeros universitarios alumnos, la participación de este sector fue menor a 5 por ciento.

Mario Alberto Ramírez, estudiante de quinto semestre de literatura dramática, aseguró que el proceso sí le interesa, pero creo que no hay mucha información para los estudiantes. No es un proceso muy abierto que digamos y no es algo que discutamos mucho. La verdad, no sé quiénes son los aspirantes ni qué proponen. Sé que son directores de algunas facultades, como la mía. Pero no hay difusión. Sería bueno cambiar la difusión y que se acerquen el estudiantado.

Gabriela Sánchez, tesista de la carrera de derecho, sólo sabe que la directora de su facultad, Leoba Castañeda, aspira a la rectoría, pero no conoce su proyecto. Desconoce además cuál es la forma que la comunidad tiene para participar.

Rosario, de tercer semestre de filosofía, aceptó no investigar sobre el tema, pero tampoco hay información que me llegue. El cambio de rector no es algo que discutamos en la facultad. Yo lo que sé lo he visto en Facebook.

Efraín Gayoso, de la maestría en filosofía, sabe que compiten Sergio Alcocer, Rosaura Ruiz, Gloria Villegas, Leoba Castañeda y un profesor de asignatura de Acatlán, pero no recuerdo su nombre. El joven tiene claro que corresponde a los 15 integrantes de la JG realizar la designación, pero siento que no hay manera en que nuestra opinión sea escuchada.

Belén García, de noveno semestre de química de alimentos, dijo que el proceso le es indiferente. “Estoy metida más bien en mis estudios. En la facultad muy pocas personas se mueven en ese ámbito y hacen asambleas, pero la mayoría vivimos en ‘vete al laboratorio, ve a tu clase de teoría’, como que no encontramos tiempo para estas cuestiones. La sucesión del rector sí afecta a los alumnos, pero aquí en la facultad casi no le dan difusión a esa información”.

No me he acercado, porque no tengo tiempo. Yo no he visto información, ni siquiera carteles ni nadie que pase a decirte qué onda, ni nada. Los que quieren ser rector deberían acercarse, porque tenemos que conocerlos, consideró Jessica Hernández, de primer semestre de medicina.

María Guadalupe Beltrón, de la Facultad de Derecho, tiene una idea de que corresponde a la JG elegir al rector y que en la primera etapa hay una consulta entre la comunidad. Considera que sólo participan los de siempre, porque los demás estamos interesados en otras cosas. La responsabilidad no debería ser sólo de 15 académicos, sino de toda una comunidad.