Directora General: Carmen Lira Saade
Director Fundador: Carlos Payán Velver
Suplemento Cultural de La Jornada
Domingo 1 de noviembre de 2015 Num: 1078

Portada

Presentación

Ángel Pahuamba, testigo
de nuestro tiempo

Gaspar Aguilera Díaz

Roa Bárcena y los
cuentos de aparecidos

Edgar Aguilar

La hermosa
monstruosidad
de los insectos

Armando Alanís Pulido

Santa Muerte,
blanca Niña Bonita

Fabrizio Lorusso

Un viajante llamado
Arthur Miller

Ricardo Bada

La reserva ecológica del
Pedregal de la UNAM

Norma Ávila Jiménez

Leer

ARTE y PENSAMIENTO:
Tomar la Palabra
Agustín Ramos
Jornada Virtual
Naief Yehya
Artes Visuales
Germaine Gómez Haro
Bemol Sostenido
Alonso Arreola
Paso a Retirarme
Ana García Bergua
Cabezalcubo
Jorge Moch
Jornada de Poesía
Juan Domingo Argüelles
Cinexcusas
Luis Tovar


Directorio
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La Jornada Semanal

 

Foto: Iván Sánchez/ La Jornada Michoacán

El artista michoacano da su testimonio pictórico
de la situación política de Cherán

Hice rayas y manchas de colores en el lienzo con una espátula
y los hice cantar con toda la intensidad de la que era capaz.

Wassily Kandinsky

La obra de este joven artista visual michoacano (Cherán, 1977) que ha incursionado en el muralismo, la gráfica, el dibujo, la pintura y la ilustración de libros, además de su admirable labor en los talleres infantiles, se inscribe en la tradición y corriente de las artes plásticas contemporáneas del estado de Michoacán, que incluye pintores como Luis Sahagún, Manuel Pérez Coronado, Marco Antonio López Prado, Gilberto Ramírez, Miguel Carmona, Miguel Pasaye, Erandi Adonái Figueroa, César Carlos Zamarripa, Enrique Ortega, Eduardo Rubio, Ioulia Akhmadeeva, Derli Romero, Esteban Silva, Juan Guerrero, Sergio Ávila, Juan Pablo Luna, Rafael Sosa, Samuel Díaz Gaona, Rosa Angélica Gómez, Jair Leal, Fernando García, Mizraím Cárdenas, René Serrano, Carolina Ortega y Celeste Jaime, para señalar sólo algunos, aunque su propuesta va más allá de lo regional.

Al contemplar la obra de Ángel Pahuamba se descubren no sólo los aspectos importantes que integran la composición figurativa, el brillante cromatismo y las referencias específicas a un tiempo y un tema concretos, sino también la magia, la luminosidad y las texturas que se van desbordando en la mayoría de sus cuadros y sus personajes en una visión lúdica.

Otro elemento cualitativo lo constituyen las historias o referencias que conforman el contenido sustancial de carácter ético; por ejemplo, sus cuadros de la serie Cherán: Un pueblo en resistencia I, II, III y IV, contienen un carácter testimonial muy fuerte y admirable, en los que se pueden leer acontecimientos políticos, sociales y culturales recientes de gran importancia –no sólo para el estado sino para todo el país–, pero además acompañados de rasgos imaginativos de gran significación que logran una obra singular, fresca y trascendente. Lo mismo podría señalarse de Historia paralela de dos pueblos, que es un contundente reflejo de Cherán y del pueblo Mapuche chileno.

Hay además una reconstrucción de personajes deslumbrantes que van apareciendo como en un teatro mágico, tanto los de carácter y de raíz popular como los que provienen de la infancia del artista: La danza de los diablitos, El torito, los autorretratos, los autos y vochos diminutos, las yácatas, Daniel y sus monitos. Son igualmente impresionantes los retratos que aparecen ahí, como los de los abuelos.

El espectador se encuentra con una poderosa fuerza expresiva y comunicativa que, contra lo que pudiera pensarse, no se opone con los elementos abstractos que contiene la obra. Cuando se admira además la fauna de Ángel Pahuamba, uno recuerda las figuras de los animales creados e imaginados por Francisco Toledo, o bien algunas figuras geométricas que utiliza Vicente Rojo. Ese recorrido por una historia y una geografía lastimada pero digna y nunca rota, a través de los diestros y sensibles recursos plásticos de Pahuamba, además de la sorpresa que provoca, deja con un estado de ánimo de absoluta sensibilidad cómplice respecto al significado profundo de su trabajo.

En otros cuadros de esta misma colección, como Dark en la fiesta, Otaku en el Facebook y por otro lado: Deseada, Soñadora y Para siempre, que pertenecen a la colección La buena tiniebla, contemplamos el manejo de una sutil sensualidad, pero plena de significado erótico, lo que define el muy amplio registro de su universo estético.