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Agentes del orden nunca habían estado bajo tanto escrutinio

Uso indebido de la fuerza policiaca trae cambios en EU

Obama defiende movimiento de los negros porque el problema es real

Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 3 de noviembre de 2015, p. 19

Washington.

Los agentes asignados a proteger a la ciudadanía de la violencia son criticados cada vez más por ser agentes de la violencia, con creciente evidencia y nuevos ejemplos, casi diarios, del uso indebido de la fuerza policiaca.

Ante la crítica, algunos jefes de policía, incluido el director de la FBI, ahora acusan a los críticos de poner en peligro la seguridad pública.

El debate nacional detonado por el amplio movimiento de protesta conocido como Black lives matter (Las vidas negras importan), que surgió ante una serie de incidentes en diversos puntos del país donde hombres afroestadunidenses desarmados fueron ultimados por policías, llegó hasta las cúpulas del poder político y obligó a la Casa Blanca y legisladores a enfocarse sobre el tema.

Los ejemplos del uso indebido de la fuerza por agentes policíacos se reportan cada vez más –en buena parte gracias a ciudadanos equipados con teléfonos que graban incidentes– y recientemente se ha enfocado en particular en la violencia de policías y agentes de seguridad en escuelas públicas contra estudiantes.

Hace un par de días, un policía ingresó en un aula donde una estudiante de preparatoria rehusó obedecer sus órdenes, por lo cual agarró su silla, la volteó contra el piso y aventó a la joven al intentar sacarla del lugar. Ella acabó con lesiones en espalda, cuello y un brazo fracturado. El video grabado por otros estudiantes se volvió viral y el policía fue suspendido, después cesado, y ahora el Departamento de Justicia investiga el caso.

En un incidente brutal recién revelado, Noe Niño de Rivera, de 17 años, estuvo 52 días en coma inducido después de que policías usaron contra él un taser en una escuela en Texas, en noviembre de 2013. El joven acabó con daño cerebral permanente. Los policías fueron exculpados.

Esto se agrega a los múltiples incidentes de ciudadanos desarmados que mueren a manos de la policía y que han nutrido olas de protesta por el extraordinario movimiento que lleva en su nombre un mensaje simple y devastador: las vidas de los afroestadunidenses valen.

Según un extraordinario proyecto de The Guardian, Los contados, la policía ha matado a 960 ciudadanos este año, pero los afroestadunidenses, aunque son sólo 13 por ciento de la población, tienen casi dos veces más de esos muertos que los blancos, y son con mucha más frecuencia enfrentados y arrestados.

La ira expresada por el nuevo movimiento ha obligado a que sea escuchado en las esferas más altas del poder. El presidente Barack Obama ha defendido las razones del movimiento y ha llamado a que no se politice, y que “nosotros, como sociedad, particularmente dada nuestra historia, tenemos que tomar esto en serio… Tenemos que entender que la comunidad afroestadunidense no está fabricando esto… Es real y hay una historia detrás”.

Obama, afirmó un editorial del New York Times, tiene toda la razón acerca de que el movimiento se enfoca sobre el hecho irrefutable de que ciudadanos negros tienen mucha mayor probabilidad que los blancos de morir a manos de la policía, y que si el país ignora esto, se generará más inconformidad ciudadana.

Pero ante la creciente ola de protestas, gremios policiacos, líderes de agencias de seguridad pública y políticos conservadores acusan que este movimiento pone en riesgo a la policía. El jefe de la FBI James Comey afirmó en un discurso que el mayor escrutinio y la crítica –generado por los videos virales– del comportamiento de la policía podría estar llevando a un alza en el crimen violento ante la preocupación policial al actuar.

El gobernador de Nueva Jersey y aspirante presidencial republicano Chris Christie denunció que el movimiento es un llamado al asesinato de oficiales de policía, y muchos de los otros precandidatos y líderes conservadores también acusan que el movimiento es antiestadunidense.

Gremios policiacos en Nueva York, Filadelfia y Los Ángeles, entre otras ciudades, acusaron al director Quentin Tarantino de odiar a la policía por haber participado en una serie de protestas contra la violencia policiaca que ha resultado en muertes contra comunidades de color hace una semana y han pedido un boicot de sus películas, incluida la que está por estrenar en próximas semanas.

Tarantino, quien viajó a Nueva York el pasado fin de semana para sumarse a las manifestaciones convocadas por RiseUpOctober encabezadas por el filósofo político Cornel West, entre otros, comentó a la agencia Ap: soy un ser humano con conciencia. Y si crees que ocurre un homicidio, entonces necesitas levantarte en contra. Estoy del lado de los asesinados.

Líderes de estos gremios acusan que este tipo de retórica pone en riesgo la seguridad pública al generar más desprecio contra sus agentes y podría hasta hacerlos pensar dos veces antes de interceder en un conflicto por temor a ser acusados de violencia.

Pero con este movimiento, y con las herramientas cibernéticas, es probable que las fuerzas de seguridad pública de este país jamás hayan estado bajo tanto escrutinio, lo cual ha generado debates, cambios de política a nivel local y federal, y un nuevo nivel de supervisión ciudadana –sobre todo de los sectores más afectados– respecto del comportamiento policiaco.

También hay jefes y agentes de policía que dan la bienvenida a todo esto, y que reconocen que su servicio debería buscar maneras de entablar relaciones de confianza con las comunidades que vigilan y cuidan. Y afirman que todos los días los policías usan alternativas en los enfrentamientos con ciudadanos. Un ejemplo de esto fue grabado en video y se volvió viral; muestra cómo una policía logra resolver un problema con arte.

Al interceder entre dos grupos de adolescentes que estaban en medio de una disputa, la policía se acercó para pedirles que se dispersaran. Una adolescente, casi como provocación, se acercó y empezó a tocar una rola por su teléfono y comenzó a bailar algo llamado Nae Nae. La oficial se rió y dijo que ella tenía mejores pasos que la joven, y ahí empezó una competencia de baile capturada en los teléfonos. La policía los retó a que si la joven ganaba, los adolescentes se podían quedar, pero que si ella ganaba se tendrían que dispersar, reportó el Washington Post. Ganó. “Nunca esperé que los policías fueran tan cool. Hay buenos”, dijo la joven. Consultar el video.