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Denuncia política de Estado de despojo en informe anual de derechos humanos

En Chiapas, la contrainsurgencia tiene nuevas caras, afirma el centro Frayba

Persiste la agresión sistemática hacia las tierras recuperadas por el EZLN, subraya en el documento

Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 7 de noviembre de 2015, p. 13

San Cristóbal de Las Casas, Chis.

El conflicto armado interno en Chiapas está vivo, y la contrainsurgencia tiene nuevas caras y estrategias que se modifican, afirma el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) en su informe anual La insurgencia de los derechos humanos.

En el documento agrega que, en contrapartida, las comunidades y los procesos organizativos persisten, insisten y resisten en la defensa de su autonomía de su territorio ante una política de Estado marcada por el despojo territorial, espiritual y cultural.

El organismo, que preside el obispo de Saltillo, Coahuila, Raúl Vera López, manifiesta que desde 1994, en la estrategia de guerra en el marco del conflicto armado interno en Chiapas, ha persistido una agresión sistemática hacia las tierras recuperadas por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) bajo métodos diversos de despojo.

Uno de ellos, agrega en el documento que fue presentado anoche por integrantes de su consejo, es por las vías legales del sistema jurídico mexicano y con mayor insistencia buscando la confrontación comunitaria bajo el cobijo de la inteligencia militar y la implementación de acciones de exterminio de contrainsurgencia, la cual se ha afinado y adecuado a los nuevos contextos.

Dedicado a las madres, padres y familias de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, el informe afirma que, además, se han renovado tácticas de guerra para profundizar en el desánimo de los pueblos apostándole al desgaste, para cooptar a las organizaciones sociales, promover la confrontación comunitaria, dirigiendo sus actos de hostigamiento y violencia hacia las organizaciones en resistencia y a las Bases de Apoyo del EZLN.

Asimismo, continúa, está la fuente de derroche económico por medio de los programas sociales como continuidad de la contrainsurgencia de los gobiernos federal y estatal, con el objetivo de aniquilar los procesos autónomos de los pueblos para convertirlos en personas parasitarias, codependientes del sistema de partidos y de los gobernantes en turno.