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¡Le koolo’ u yóol k kuxtal!

Cristina Barros y Marco Buenrostro
E

sta frase significa en maya “La milpa, el alma de la existencia”, y es el lema con el cual firmaron una importante declaratoria numerosos investigadores y estudiantes de instituciones como la Universidad de Oriente (Cuerpo Académico Cultural y Natural del Pueblo Maya), El Colegio de la Frontera Sur, la Universidad Autónoma de Yucatán, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la asociación civil Misioneros.

En la península de Yucatán, como en otras regiones de Mesoamérica, la milpa como técnica avanzada de cultivo ha representado una fuente fundamental de alimentos y otros satisfactores; al mismo tiempo da vida a un complejo cultural que cohesiona y da identidad a numerosas comunidades.

La milpa, policultivo cuyo eje es el maíz, es una aportación original que se inscribe en el desarrollo sustentable que persigue un uso racional de los recursos naturales que permite satisfacer eficazmente las necesidades humanas sin menoscabo de la naturaleza (Silvia Terán, Christian H. Rasmussen y Olivio May Cahuich, Las planta de la milpa entre los mayas, Fundación Tun Ben Kin, 1998).

En la milpa maya crecen además del maíz, calabazas, frijoles y chiles, tomates, melón, pepino, lek, sandía, lentejas, camote, makal, yuca, jícama, ñame, papa voladora, sagú, chaya, plátano, papaya, cebolla nativa y ajonjolí, entre otras, y plantas ornamentales y medicinales; algunas son de ciclo corto. Esto permite contar con alimentos durante buena parte del año; es una gran aportación a la producción alimentaria.

La milpa propicia una comunión con la naturaleza; hay que saber leer sus mensajes: las cabañuelas, “el vuelo de las hormigas, la forma de cómo construye su nido la oropéndula, el croar de las ranas, el follaje y las flores de los árboles […] o la posición del sol y la luna en el firmamento.” (Santiago Domínguez Aké, La milpa en Muxupip, Dirección General de Culturas Populares, 1996).

Dos noticias motivan a continuar el apoyo a la milpa y el maíz. El pasado 3 de noviembre, el magistrado Benjamín Soto Sánchez ratificó la suspensión de siembra de maíz transgénico durante el juicio que se inició con la demanda colectiva entablada hace dos años. Y el día 4, los ministros Fernando Franco González Salas, Margarita Luna Ramos, Alberto Pérez Dayán, Juan Silva Meza y Eduardo Medina Mora dictaminaron que es ilegal el permiso otorgado por Sagarpa a Monsanto, para la siembra de soya transgénica en la península de Yucatán en 2012, atendiendo al amparo promovido por Angélica María Ek Canché, entre otros.