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Inauguran telescopio robótico en México
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Observatorio de San Pedro Mártir, en Ensenada, uno de los cuatro sitios idóneos en el mundo para la exploración del cielo, en una imagen tomada de www.flickr.com/photos
 
Periódico La Jornada
Viernes 27 de noviembre de 2015, p. 2

En el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir (OAN-SPM), a cargo del Instituto de Astronomía (IA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se inauguró ayer un telescopio robótico: el Bootes-5l. Detectará la contraparte en luz visible de los destellos de rayos gamma, las explosiones más poderosas conocidas en el universo.

Con este instrumento, instalado en colaboración con el Instituto de Astrofísica de Andalucía, España, se da un paso importante para que el OAN sea un laboratorio internacional.

Además, se suma a una red de telescopios idénticos: dos en España, uno en China y otro en Nueva Zelanda. Gracias al quinto instrumento, el de la UNAM, se completa la cobertura de 24 horas de observación para esos fenómenos, los cuales se podrán ver cuando ocurran, sin importar la hora, informó William Lee, director del IA.

Actualiza infraestructura

A pesar de ser relativamente pequeño, de 60 centímetros en el espejo, y de observar en luz visible, como nuestros ojos, es muy importante para la renovación y actualización de la infraestructura del OAN-SPM. El telescopio se suma a otros tres: uno de 2.1 metros (inaugurado en 1979, y que era el más reciente con el que se contaba), otro de 1.5 metros y el tercero de 84 centímetros.

El proyecto Bootes, que toma su nombre de la constelación homónima, también conocida como El Boyero, y que a la vez es el acrónimo de Burst Observer and Optical Transient Exploring System, es una iniciativa del grupo encabezado por Alberto Castro Tirado, del Instituto de Astrofísica de Andalucía.

Su objetivo principal es la observación de eventos transitorios, los que explotan y brillan con intensidad un rato y luego decaen, como los destellos de rayos gamma, las explosiones más brillantes del cosmos, descubiertas hace cuatro décadas.

El cielo nocturno, aparentemente inactivo

En el cielo nocturno, en apariencia inamovible, todo el tiempo hay cambios. Por ejemplo, las estrellas nacen, viven y mueren; al ocurrir esto último se producen estallidos espectaculares, que se ven a distancias enormes.

Los destellos de rayos gamma son fenómenos interesantes, que relatan la muerte de estrellas masivas, lo que permite, a su vez, estudiar la historia de la formación estelar en el universo y entender el ciclo vital de esos objetos cósmicos.

“Eso es importante, porque al término de su vida las estrellas arrojan elementos químicos al medio interestelar más pesados que los que las formaron. Ellas arrancan con los elementos más sencillos, hidrógeno y helio, y durante su existencia cocinan otros más pesados, todos los de la tabla periódica, que expulsan al morir.