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Siembran 10 hectáreas con variedad zapalote; con degustación culinaria muestran resultados

Ante cultivos transgénicos, indígenas del Istmo promueven maíz nativo

En la primera etapa del proyecto participaron 10 campesinos; prevén 200 para la segunda fase

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Indígenas zapotecos presentaron un proyecto para preservar y revalorizar el maíz, que incluyó la siembra de 10 hectáreas de la variedad zapalote chico. El objetivo, dijeron, es evitar su desaparición ante la presencia del grano transgénicoFoto Diana Manzo
Diana Manzo
Corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 21 de febrero de 2016, p. 23

Juchitán, Oax.

El grupo indígena zapoteco Xhuba Binii hizo una demostración de los resultados obtenidos en la siembra en 10 hectáreas de semilla mejorada de maíz zapalote chico, como parte de un proyecto para preservar, fomentar, difundir el uso y evitar la extinción de esa variedad nativa del istmo de Tehuantepec por la presencia de maíz transgénico y otros cultivos comerciales, informó Tomás Chiñas Santiago, impulsor del proyecto.

La muestra consistió en una degustación de atole y tamales de elote con queso y crema, luego de que cada campesino realizó todo el proceso de más de dos meses de siembra hasta la cosecha de maíz tierno, aunque el grano sigue su maduración en las plantas que han soportado los fuertes vientos de la temporada, dijo el impulsor del proyecto.

Encabezado por Chiñas Santiago, presidente de la organización social Tona Taati’, 10 campesinos se unieron a este proyecto en 2015. La primera de las tres etapas consistió en la siembra de 10 hectáreas, de donde obtuvieron nuevas técnicas de campo sin perder la esencia de la siembra tradicional, con el arado y la yunta.

Semillas y fertilizantes orgánicos

Con parte de la cosecha obtenida se realizará la segunda etapa, consistente en la siembra de 200 hectáreas de zapalote empleando semilla de alta calidad y fertilizantes orgánicos. Con ello se asegura la conservación, uso y aprovechamiento de este grano.

“Decidí impulsar la siembra, pues considero que sin maíz no hay vida, es un alimento de nuestros antepasados, el origen de todos nosotros nace de esta semilla rica en proteínas y vitaminas.

En nuestro Istmo comemos totopo (tortilla muy tostada que se cuece en hornos) y otras variedades, por eso acudimos con los campesinos y ellos aceptaron; los resultados los vemos. A pesar de la escasez de agua y el viento fuerte, el cultivo está firme, detalló.

Este proyecto es financiado con recursos del Programa para el mejoramiento de la producción y la productividad indígena de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y cuenta con la asesoría técnica de José Manuel Cabrera Toledo, investigador del Instituto Tecnológico de Comitancillo.

Mi vida es el maíz: Silviano Ruiz

Para Silviano Ruiz Vázquez, de 70 años, el campo y el maíz son su vida. Es originario de Juchitán, padre de cinco hijos y vive en su rancho desde que nació. Él es uno de los 10 campesinos que participan en este proyecto.

Junto con su esposa e hijos, Silvano compartió el atole caliente y los tamales elaborados con el maíz tierno que obtuvo de la hectárea que sembró.

El elote es muy rico, el atole y el tamal también y no se digan las tortillas, queremos seguir viviendo del campo pues es nuestro todo, aquí comemos caldo de gallina, de conejo, armadillo, palomas; los criamos y los comemos. Cuando nuestra cosecha da, se comparte con los vecinos y familiares porque para nosotros es una bendición, sostuvo.

Recordó que Cuando el maestro Tomás Chiñas nos platicó del proyecto lo dudamos porque nosotros traemos técnicas que abuelos y padres nos heredaron; sin embargo, decidimos entrarle y estamos contentos, vemos cómo las mazorcas están firmes y grandes, todo es orgánico, nada de transgénico, eso que se lo lleven lejos.

Reclaman apoyos de autoridades

Durante la demostración culinaria, los campesinos señalaron que es necesario que las autoridades se involucren todaví más en el campo con nuevos proyectos productivos.

Lamentaron que la autoridad municipal de Juchitán carezca de un censo de campesinos y ganaderos y que siempre recurra al de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación.

El campo debe encaminarse más, la siembra del maíz es un hecho sagrado y no lo debemos olvidar, qué bueno que haya estas cosas, hoy son 10 campesinos, mañana 200 y posteriormente mil, expresó.

En el Istmo existen aproximadamente 17 mil productores agrícolas, entre ellos de maíz, mango, ajonjolí, frijol, melón, sandía, cacahuate y sorgo.