Espectáculos
Ver día anteriorViernes 18 de marzo de 2016Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
Victor Wooten llenó de fantasía a sus seguidores
 
Periódico La Jornada
Viernes 18 de marzo de 2016, p. a10

El yin-yang es un equilibrio, una cuerda en permanente tensión, la tensión superficial del agua calma de un lago... los efectos electrónicos de las cuerdas de un bajo tañido, golpeado, requinteado, acariciado, a veces apenas rozado con las yemas de los dedos de la estrella Victor Wooten, en su concierto del pasado miércoles, en el Lunario del Auditorio Nacional.

El foro estuvo a su máxima capacidad para ver y oír de cerca al estadunidense que comenzó a tocar el bajo a los 2 años de edad, y quien en un momento cúspide de la tocada rindió homenaje a James Brown, maestro del funk y el soul.

Wooten expresó que daría fantasía y el público se dejó llevar. Por momentos la emoción hizo gritar a algunos, emitir sonidos surgidos en alguna parte del ser. A una muestra de su talento seguía el silencio, ese espacio-esquina donde no se puede ir más allá y hay que decidirse: o se explota o se contienen los sentimientos, la experiencia musical propia, para dejar atrás inhibiciones, represiones. ¿A qué se va a un concierto? A exorcizar el silencio.

Entrega al groove

Lo prometió y lo cumplió: fueron dos conciertos para entregarse al groove.

En el escenario lo acompañaron los maestros DJ Blair, en la batería, y Bob Franceschini, en el saxofón, quienes a ratos desaparecían y dejaban solo a Wooten, en un guión para regocijo de los asistentes. El miércoles, el primero celebró su cumpleaños; Wooten y el público le tocaron y cantaron Las mañanitas, muy a lo mexicano, con pastel individual y una sola vela. El bajo wooteniano fue guitarrón, trompeta... un mariachi completo.

El bajo eléctrico, relativamente reciente entre los instrumentos musicales, debe a la familia Wooten gran parte de su avance y el aumento en el gusto del público.

En su sonido están, como influencia, Stanley Clarke, Larry Graham, Marcus Miller, Jaco y Willie Weeks, así como a sus hermanos.

Los que tuvieron el privilegio de estar en los dos días de concierto, 15 y 16, oyeron a un Wooten con un programa diferente al de hace años, en los que trabajó los temas de sus discos Sword and Stone y Words and Tones.

Los ejercicios y los progresos de Wooten desde sus discos Show of Hands, de 1996, o Vital Tech Tones, de 1998, son evidentes.

Al salir, el público destacaba lo vivido: virtuosismo y buena vibra de un bajista que vuela con el sonido de su instrumento.