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México SA

Pobreza, ¿mito genial?

Meade ni los ve ni los oye

Tres décadas sin resultados

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Sistema de recolección de agua de lluvia para vivienda en el poblado de San Mateo Xalpa, XochimilcoFoto Carlos Ramos Mamahua
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ara nadie es un secreto que México es una gran cuan productiva fábrica de pobres y que en casi tres décadas (de Salinas a Peña Nieto) han sido rotundamente infructuosos los denominados programas oficiales de combate a esa tragedia social.

De qué tamaño será la inocultable realidad que hasta el actual inquilino de Los Pinos reconoció (a principios de septiembre de 2014) que la proporción de mexicanos en pobreza es prácticamente la misma desde hace tres décadas, y como las limitaciones de Oportunidades son cada día más evidentes y es necesario encontrar nuevas alternativas, más eficaces, contra la pobreza, decidió que la solución era cambiar el nombre al fracasado programa que, bajo la denominación salinista Solidaridad, arrancó el 2 de diciembre de 1988.

Así, a partir de esa fecha se llama Prospera y nada apunta a que con el simple cambio de nombre se logre la reducción en el número de mexicanos en tan precaria condición. Y subrayar que hasta Enrique Peña Nieto se vio obligado a reconocer las limitaciones del combate a la pobreza es decirlo todo, pues es notorio que el susodicho ni lejanamente registra de qué se trata.

Sin embargo, queda la impresión de que el titular de la Secretaría de Desarrollo Social, José Antonio Meade, manifiesta problemas visuales y auditivos, porque no ve la pobreza por ninguna parte ni oye los crecientes reclamos sociales por el avance sostenido de la pauperización en el país. Por el contrario, asegura que todo marcha sobre ruedas y que mejora a pasos agigantados la precaria situación de la mayoría de los habitantes de este país.

Tal vez sea producto del entusiasmo que le pone a la nueva chamba encomendada por el actual inquilino de Los Pinos (antes atendía las cuestiones de la diplomacia mexicana, y previo a ello, en el sexenio calderonista, las relativas a las finanzas públicas y la energía), pero el hecho es que Meade se aventó el tiro de declarar que en México actualmente existe la mitad de la pobreza que había en el año 2000, de acuerdo con mediciones propias y otras publicadas por organismos como el Banco Mundial (La Jornada, Patricia Muñoz).

La información de La Jornada redondea el panorama que sólo ve el citado funcionario: “interrogado respecto del informe que dio a conocer la Cepal hace seis días, en el que señala que México y Costa Rica son los únicos países de la región donde este indicador (el de la pobreza) no sólo no ha disminuido, sino que se ha incrementado, el funcionario indicó que nuestro país tiene su propia medición del renglón. Según planteó, dicho esquema que se tiene para medir este indicador es robusto y moderno, e incluso en varios países ya se empieza a implementar… Los niveles de precariedad en el territorio nacional han disminuido en forma importante, pues hay actualmente menos pobreza extrema y un mejor acceso de los mexicanos a sus derechos”.

Lo único que le faltó decir es que la pobreza en México es un mito genial (Pedro Aspe dixit), pero hasta donde se sabe es el Coneval el organismo público oficialmente encargado de medir la pobreza en el país y el resultado concreto de lo Pque en Los Pinos denominan política social. Y en este sentido, en su más reciente informe (correspondiente al primer bienio del gobierno peñanietista) la visionaria declaración del titular de la Sedesol ni lejanamente tiene espacio.

Lo anterior, porque en dicho periodo el ejército mexicano de pobres se incrementó en cerca de 2 millones, y en más de 3 millones si la medición se realiza por el lado del patrimonio, hasta sumar, al cierre de 2014, 55.3 y 63.8 millones de personas en cada caso. Por el lado de la pobreza extrema –siempre de acuerdo con las cifras del Coneval– la reducción –por llamarle así– fue de apenas 80 mil personas (0.3 por ciento del total de mexicanos en tal condición).

Del más reciente informe del Coneval se toman los siguientes indicadores: entre 2012 y 2014 el porcentaje de población en pobreza se incrementó de 45.5 a 46.2 por ciento; el porcentaje de pobreza extrema bajó de 9.8 a 9.5 por ciento; la población en pobreza aumentó de 53.3 a 55.3 millones de personas; la pobreza extrema se redujo (en números cerrados) de 11.5 a 11.4 millones; el número de carencias promedio de la población en pobreza se redujo de 2.4 a 2.3; las carencias promedio de la pobreza extrema bajaron de 3.7 a 3.6; entre 2012 y 2014 el porcentaje de la población rural en pobreza pasó de 61.6 a 61.1 por ciento, y en el caso de la población urbana la pobreza pasó de 40.6 a 41.7 por ciento; tanto la reducción del ingreso por hogar entre 2012 y 2014 como la dinámica demográfica fueron factores en el incremento de la pobreza en este periodo; el ingreso corriente total promedio trimestral por hogar se redujo en términos reales en 3.5 por ciento entre 2012 y 2014, es decir, el poder de compra de las familias promedio se redujo.

No hay, pues, de dónde agarrarse para sostener que (Meade dixit) “los niveles de precariedad en el territorio nacional han disminuido en forma importante, pues hay actualmente menos pobreza extrema y un mejor acceso de los mexicanos a sus derechos”.

En el año 2000 el Coneval documentó la existencia de 23.7 millones de mexicanos en pobreza alimentaria y 52.7 millones en pobreza patrimonial. Para 2014 el mismo organismo advirtió sobre la existencia de 24.6 millones de connacionales en pobreza alimentaria y 63.8 millones en pobreza patrimonial. ¿Dónde está la reducción a la mitad que pregona y festeja el titular de Sedesol?

El 2 de diciembre de 1988 Salinas de Gortari, entonces inquilino de Los Pinos, puso en operación el Pronasol (balance moral de la modernización, según dijo) y la pobreza en el país se incrementó. Lo mismo con Zedillo y Progresa (primer cambio de nombre), con Fox (que lo renombró Oportunidades, denominación que mantuvo Calderón) y con Peña Nieto (le puso Prospera). En el mejor de los casos, y sólo en él, el oficialmente denominado combate a la pobreza lo único que ha generado es mayor número de mexicanos en esa condición.

Esas son cifras oficiales (la realidad puede ser peor). Sin embargo, José Antonio Meade asegura que en México la pobreza ha descendido sostenidamente y muestra de ello, dice, es que tan sólo en los últimos tres lustros se redujo a la mitad. De ese tamaño es la ceguera de algunos.

Las rebanadas del pastel

Si el aparato nacional de procuración de justicia en el país es una verdadera cloaca, el de Veracruz alza la mano, pues resulta indignante e infame el trato que dado a la menor de edad violada por cuatro juniors con papás influyentes arropados por sus cuates del gobierno de la entidad.

Twitter: @cafevega