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Ocho pueblos constituyeron el primer comité de productores en Guerrero

Demandan al gobierno legalizar el cultivo y la venta de amapola

Luego de la inversión, compra de insumos y salarios, la ganancia es de $10 mil por tres meses de trabajo, dicen

No les interesa la participación de “ningún pinche cártel; queremos el pago”

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Plantíos de flor de amapola en las inmediaciones de la sierra de Guerrero. Según Arturo López Torres, comisario de Filo de Caballos, alrededor de 50 mil personas en la región se dedican a su cultivoFoto Sergio Ocampo
Sergio Ocampo Arista
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 14 de mayo de 2016, p. 23

Sierra Madre del Sur, Gro.

Ocho de los mil 280 pueblos que se dedican al cultivo de la amapola en esta región del estado constituyeron hace un año el primer Comité de Productores de Amapola, expulsaron a los cárteles de sus comunidades y ahora administran y fijan los precios de la goma de opio, lo que les permitió invertir en obras, bajar los índices de violencia y los enfrentamientos entre los pueblos, dijo uno de los campesinos dedicados a esta actividad.

El ejemplo cunde entre las comunidades, 80 de las cuales ya cuentan con cuatro agrupaciones con presencia en los municipios de Chilpancingo, Leonardo Bravo, Eduardo Neri, Eliodoro Castillo y San Miguel Totolapan (éste de la Tierra Caliente), pero que de momento demandan a los gobiernos federal y estatal que legalicen el cultivo, explotación y venta de la goma de opio.

Entrevistado en uno de los sembradíos, un productor, que pidió el anonimato, detalló el trabajo de tres meses que dura el proceso de cultivo y rayado: en tiempo de lluvia, el kilo de goma de opio está entre 6 mil pesos la tarifa mínima y 8 mil la máxima. Haciendo un cálculo de cinco kilogramos, multiplicado por 8 mil, son 40 mil pesos, pero se le invierten 10 mil, más la compra de abonos, líquidos, encorralar y el pago a los trabajadores; se viene quedando como con 10 mil pesos, en tres meses de trabajo, y eso es muy poco, tomando en cuenta la inversión.

Reparto de ganancias

En la parte alta de la sierra es mejor el cultivo; allá se sacan varias latas (de envases de jugo), lo que pasa es que a pesar de que allá va el gobierno (a fumigar) no se nota tanto porque la sierra es grandísima, no la abarca todo.

De la experiencia de los ocho pueblos integrantes del comité declaró que éste está formado por 12 personas y que en esta temporada hubo una ganancia de más de un millón de pesos, que se repartió entre los pueblos; se invirtió en caminos, escuelas, parque o armas. No podemos decirles los nombres de estos pueblos.

Ese comité ya tiene el control de la producción y venta de la goma de opio. Los compradores se dirigen al comité, y si quiere 20 kilos o más se les da un tiempo y se les fija la fecha de entrega. La producción es de varias hectáreas y todos le meten a la chinga, desde el más morrito (niño), la señora y hasta el papá.

El comité se hace cargo de todo; llama por radio a los productores y les dice que llegó el dinero, al que quiera vender que pase. Esos pueblos se reorganizaron pronto, “no les interesa ningún pinche cártel, lo que interesa es el pago para que se lleven la chingadera ésa (la goma de opio), porque es un medio de sobrevivir de las poblaciones. Funcionan como una cooperativa y a eso vamos, para implementar un lugar de acopio, donde lleguen los compradores que la adquieren a precio del mercado internacional”.

En esos pueblos la situación es diferente a lo que sucede en la parte baja de la sierra, donde hay violencia, por eso se han mantenido en paz esos lugares, concluye.

Durante un recorrido por un sembradío de amapola fumigado hace apenas una semana, ubicado a unos cien metros de un riachuelo, se pudo apreciar cómo también los árboles fueron afectados por el químico.

En conferencia de prensa en el poblado Campo de Aviación, municipio de Leonardo Bravo, los comisarios de Tres Cruces, Tepozonalco, La Laguna, Los Morros, Yotla y Filo de Caballos, entre otros de la sierra, demandaron al presidente Enrique Peña Nieto y al gobernador del estado, Héctor Astudillo, que el cultivo de la amapola deje de ser ilícito y mejor sea detonante para que las comunidades salgan de la pobreza y la violencia.

Ismael Cástulo, presidente de la Unión de Comisarios por la Paz y el Desarrollo de la Sierra, resume que unos 80 productores han creado cuatro organizaciones: Somos la Unión de Comisarios, Unión de Pueblos y la Unión de Pueblos de San Miguel, y ahora el Frente Ciudadano. Está en las manos del gobierno la legalización de las drogas para medicina o para lo que la puedan ocupar. Nosotros la producimos y no sabemos qué fin tiene, pero nos tratan como a los conejos, que nomás nos andan cazando. Ahora que despertamos como que al gobierno no le gustó.

Cuidado del ambiente

Arturo López Torres, comisario de Filo de Caballos, municipio de Leonardo Bravo, aseguró que en las 18 comunidades que se han organizado (incluidos los ocho de la Sierra Madre del Sur) plantean que el cultivo sea ordenado, cuidando el medio ambiente: sabemos que efectivamente en ocho pueblos de la sierra ya funciona un comité encargado del acopio de la amapola y ese ejemplo se pudiera seguir en nuestras comunidades.

Recordó que son 50 mil ciudadanos en la sierra los que cultivan amapola. Más de la mitad de esa gente no conoce el mar, no conoce Acapulco y ahí se refleja un gran atraso; tenemos un lugar turístico mundial y que nuestra gente no lo conozca refleja el atraso en que se encuentra la sierra.

Evitar contaminación

También pidieron al gobierno federal que ya no se fumiguen los sembradíos porque contaminan los ríos y provocan ­enfermedades.

Por la topografía guerrerense, agregó López Torres, es muy difícil que sólo haya un producto; la sierra es netamente forestal, dejémonos de maíz y frijol. Aquí vemos tres cosas: maíz, huertas de aguacate y plantíos de amapola. ¿Y qué es lo más rentable?, pues los cultivos de amapola.

La ganancia se reparte entre las comunidades, se puede comprar maquinaria, o si les falta algo a la escuela o al centro de salud, con ese dinero lo hacen. Se necesita voluntad para la legalización (de la siembra de amapola). Somos el segundo país en el mundo en la producción de goma de opio, y Guerrero es el primer estado que la produce.

–¿La UNAM y la UAG los van a asesorar en este proyecto?

–Ya tuvimos pláticas con gente de las universidades; les propusimos una extensión de sus facultades para tener gente capacitada en la sierra. Sabemos que esto no es a plazo corto, sino que se llevará buen tiempo, pero se requiere tener gente educada y capacitada para que nos puedan sacar delante de este gran problema.

–¿Han pensado hacer al Senado una petición formal para la legalización de la amapola?

Solicitarán la legalización

–Nos estamos organizando con firma y sello de las comunidades para que se lleve la solicitud al Presidente, a las cámaras, para que podamos dar otro giro al cultivo de la amapola y evitar la violencia en Guerrero.

–¿La organización en los ocho pueblos está cundiendo en las demás comunidades de la sierra?

–Sí, otras comunidades lo quieren adoptar como su modelo, pero tenemos que ir a platicar el cómo y de qué manera se hará, porque no se nos vaya a tornar esto en un problema entre pueblos y comunidades. El problema es que como no está regulado (el cultivo), todo mundo quiere meter la mano y ese es el gran problema.

–¿Podrían ser las cooperativas una opción?

–Ahorita (los ocho pueblos) funciona como comité, como programa piloto, para ver cómo va a funcionar, y hasta ahora tuvo muchas ventajas y se ganó dinero extra de lo que se debió haber ganado antes. Entró con buenos resultados. A pesar de que somos un estado y una región productora de goma de opio, la gente está muy jodida porque no tiene dinero suficiente para subsistir.