Opinión
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69 Festival de Cannes
La sinfonía del abucheo
Leonardo García Tsao
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El actor y director Sean Penn en la premier de The Last Face, que fue abucheada en CannesFoto Ap

Cannes.

D

espués de tantas veces de asistir a Cannes –este año conmemoré mis bodas de plata con el festival–, uno desarrolla cierta intuición sobre qué películas evitar. Así, opté por saltarme The Last Face (El último rostro), quinto largometraje de Sean Penn como realizador. No me equivoqué. A la salida me encuentro con la expresión estupefacta de varios colegas que no pueden creer lo que han visto. Horrible, me dice el venerado crítico francés Michel Ciment, es el tipo de películas que Claude Lelouch sí sabe hacer. Mientras Manohla Dargis, del New York Times, sólo acierta a ponerme cara de espanto. Hubo abucheos, me cuentan, y las redes sociales se solazan en destrozar la película.

¿Por qué se escogió un producto tan indigno para la competencia del festival más prestigioso del mundo? Muy sencillo, porque sus intérpretes Charlize Theron, Javier Bardem y el propio Penn decoran de maravilla la alfombra roja. Eso es todo.

La alternativa que me busqué tampoco fue satisfactoria. Dog Eat Dog (Perro come perro) es el enésimo intento de Paul Schrader por revivir su alguna vez estimable carrera. Hace tiempo, el cineasta fue también un sesudo crítico, admirador del estilo trascendental de Ozu y Bresson. Con esta historia de criminales fracasados, basada en una novela del delincuente Edward Bunker, Schrader da la impresión de querer emular más bien a Oliver Stone. Ni siquiera el guión es de su autoría y, como director, su intención parece conformarse con no caer en los clichés del género. Hay mucha sangre, eso sí, y cabe señalar que Nicolas Cage no se sobreactúa como el líder de la banda, aunque ensaya una pobre imitación de Humphrey Bogart en los momentos finales. Dog Eat Dog es la película de clausura de la Quincena de Realizadores que, por lo general, ha mostrado mejor gusto en sus selecciones.

Otro favorito misterioso de Cannes es el danés Nicolas Winding Refn, quien ha presentado en concurso The Neon Demon (El demonio de neón), pretendido híbrido entre cine de horror y sátira sobre el mundo de la moda. La muy delgadita historia es sobre una modelo virginal (Elle Fanning) que llega a Los Ángeles destinada a ser famosa por su privilegiado físico, pero sólo resulta devorada (literalmente) por el medio.

Aunque Winding Refn pretende ser un arriesgado estilista, sus imágenes comparten la misma vacuidad de su cráneo. Lo único rescatable de la película es la hermosura aún inocente de Fanning, retratada en elaborados videoclips bajo una implacable música anacrónica de sintetizador. El realizador es tan chapucero que ni actos de necrofilia o canibalismo le confieren algo de filo a su visión de la belleza corrompida. Y no obstante la silbatina recibida por The Neon Demon en su función de prensa, no faltan los críticos blasfemos que ahora han llegado a comparar a Winding Refn con David Lynch y hasta Stanley Kubrick. Ya no hay sentido de la proporción.

Ciertamente la caballada se puso muy flaca en el último tramo de la competencia. Ahora sólo quedan dos títulos, Elle, del holandés Paul Verhoeven, y Forushande, del iraní Asghar Farhadi, para ver si esto levanta un poquito y no dejar un mal sabor de boca a los que se quedaron hasta el final. Muchos se han marchado ya de Cannes y el Mercado del Film está semivacío. Por primera vez no se estrenará película de clausura, dudoso honor que nadie quería presumir. Tampoco se proyectará un clásico restaurado, según se hizo en años pasados. Ahora el festival concluirá sus proyecciones exhibiendo a la ganadora de la Palma de Oro. ¿Quién se quedará a verla?

Twitter: @walyder