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Artista que hizo del paisaje el centro de su obra y de la experimentación una constante

Hace un siglo nació el fotógrafo Armando Salas Portugal

Desde 2001 una fundación se dedica a la preservación y difusión de su obra, que consta de 70 mil negativos e impresiones, además de cartas, diarios y otros objetos

La celebración de la fecha se realiza lejos del reflector oficial

Están por concretarse propuestas de futuras exposiciones

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Las letras fueron su otra pasión. Decía: Si la fotografía es pintar con luz, escribir es pintar con palabrasFoto cortesía de la Fundación Salas Portugal
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Salas Portugal falleció el 11 de enero de 1995Foto cortesía de la Fundación Salas Portugal
Ericka Montaño Garfias
 
Periódico La Jornada
Domingo 29 de mayo de 2016, p. 2

Armando Salas Portugal caminó selvas, playas, sitios arqueológicos, volcanes, campos y desiertos; fotografió las obras arquitectónicas más importantes del siglo pasado de figuras como Luis Barragán, Teodoro González de León, Mathias Goeritz, Félix Candela o Mario Pani, pero también la mirada de los lacandones, de los campesinos, las formas de figuras prehispánicas, de la roca, el hielo y los árboles. Un fotógrafo que hizo del paisaje el centro de su obra y de la experimentación una constante y de quien este domingo se cumplen 100 años de su nacimiento, que se conmemoran fuera de los reflectores oficiales.

Conocer su historia es adentrarse en el mundo de un hombre que desde los seis años se preocupó y ocupó de la memoria; que estudió química, especializado en esencias y perfumería en Estados Unidos; que regresó a México, puso una perfumería en la calle de Chihuahua y comenzó a recorrer el país con sus cámaras y tripiés a la espalda para convertirse en uno de los mejores fotógrafos del país. Que además no se conformó con fotografiar: otra de sus pasiones fue la escritura, y con la combinación de ambas creó un registro de ese México que ya no es.

Digitalizado, sólo 15%

Nació hace 100 años, pero la fecha es para anunciar el inicio de los próximos 100 en la difusión de su obra y su archivo, subrayó Armando Salas Peralta, hijo del artista, quien dirige la Fundación Armando Salas Portugal, establecida hace 15 años. Esta institución, integrada como una asociación civil sin fines de lucro, tiene por misión la preservación, investigación y difusión del acervo del fotógrafo, que no se limita a los 70 mil negativos e impresiones: en él también hay documentos, correspondencia, diarios, las colecciones que formó cuando era niño, su escritorio, su biblioteca de más de 2 mil ejemplares, artículos, poesía, su equipo fotográfico y el laboratorio, aún en funcionamiento, todo ello dentro de la Casa Estudio Armando Salas Portugal, en la calle de Bucareli, sede de la fundación. 

Han sido 15 años de trabajo intensivo en la catalogación, casi sin apoyos. Me metí al archivo sin tener idea de nada. Tenemos un tesoro, una mina fantástica que la fundación quiere conservar, difundir y compartir. Ya estamos preparados para iniciar la investigación profesional del archivo, adelantó. Para lograrlo ahora se abocarán a obtener recursos para la creación del Centro de Investigación y Documentación de la Fundación Armando Salas Portugal y para digitalizar el archivo, materia en la que sólo se tiene un avance de 15 por ciento.

Por eso decimos que el centenario va a durar 100 años. No estamos subidos al podio oficial, estamos ocupados con la creación del centro de documentación y en la organización de exposiciones. Todos los elementos que tenemos servirán para articular una ventana para asomarnos a los acervos. No tenemos prisa por festejar este siglo y estamos abiertos a la colaboración con otras instituciones, precisó, aunque hasta ahora no se ha logrado un acercamiento formal con, por ejemplo, la Secretaría de Cultura federal.

Respecto de posibles exposiciones para conmemorar estos 100 años existen diferentes propuestas que se concretarán en los próximos meses, dentro y fuera del país; por lo pronto ya preparan Antiguos reinos de México en el Jardín Borda de Cuernavaca, en colaboración con la Secretaría de Cultura de Morelos. 

Armando Salas Portugal nació en Monterrey el 29 de mayo de 1916; cinco años después, su familia se trasladó a la ciudad de México. A los 18 años fue a estudiar la secundaria en Estados Unidos y después la carrera en la Universidad de California en Los Ángeles. En 1934, durante unas vacaciones, tuvo su primer contacto con la fotografía. 

No tuvo maestro. Fue autodidacta, leía mucho de fotografía dada la vocación científica y de investigación que siempre lo acompañó, recuerda el director de la fundación.

Varias de sus imágenes adornan las paredes de la Casa Estudio donde se realizó esta entrevista. Afuera la vida no se detiene, la gente va de prisa en coche o a pie, camina sin mirar, ve el teléfono, espera un transporte que no llega, muere de calor. Aquí dentro, en este espacio, el tiempo hace un alto frente a imágenes que invitan a quedarse quieto, observar un detalle del hielo, el agua o la luz, una textura, una escala del gris, cada uno de los tonos que llevan del blanco al negro y viceversa.

La curiosidad de Salas Portugal se plasma en el dominio técnico y experimental de su trabajo, ya sea con iluminación al óleo o con infrarrojos que hacen que los verdes, que en una fotografía blanco y negro aparecen en color negro, se vean blancos, o lo que llamó fotografía del pensamiento: imágenes captadas sin cámara, con químicos y métodos secretos que escribió y guardó en un lugar escondido de su estudio. En ellas se adivinan sueños, figuras y forman parte del fondo Fotografía Abstracta, la mayor parte del cual es inédito. 

Tan sólo el archivo fotográfico de Salas Portugal, fallecido el 11 de enero de 1995, suma más de 70 mil negativos e impresiones originales, y se divide en siete fondos: Paisaje (Colección selecta de paisaje; El paisaje de México; Laguna, mar y selva, y En las fronteras del firmamento), México eterno (Los pueblos de antes, Personajes, Caminos y caminantes e Iglesias del olvido), Arqueología (Los antiguos reinos de México con imágenes de unos 50 sitios arqueológicos de México, Guatemala y Honduras), Arquitectura (Arquitectura moderna mexicana; Arquitectura y paisaje urbano; Arquitectura colonial y religiosa, y Murales, esculturas y reproducciones de pinturas y grabados antiguos), Fotografía abstracta (Fotografía del pensamiento) y Fondo documental (en el que se encuentran fotografías familiares, autorretratos, viajes y amigos). 

Detrás del arte, la intención de registrar

Cada fondo y colección se divide en numerosos subtemas. Algunas de estas imágenes fueron objeto de numerosas exposiciones cuando él vivía (la primera fue en el Palacio de Bellas Artes, a la edad de 28 años, y a ella siguieron varias más en ese recinto y en muchos más en México y el extranjero). 

Tras su muerte, la fundación, que ya tiene el estatus de donataria por parte de la Secretaría de Hacienda, ha organizado varias exposiciones individuales y en colaboración que se han presentado en distintas partes de México, así como en Alemania, España, Estados Unidos, Inglaterra, Japón, Bélgica, Francia, Italia y Emiratos Árabes, además de participar en casi 40 publicaciones, entre libros, revistas y ediciones digitales. 

No tomaba fotografías sólo por tomarlas. Detrás de cada una hay una intención de hacer un registro, y la forma de planear su obra siempre fue monumental, expresa Salas Peralta, quien antes de asumir la responsabilidad de este archivo fue empresario y además es músico.

–¿Don Armando dejó alguna instrucción sobre su archivo?

–Lo único que me dijo de su archivo fue antes de morir. Estaba en cama y me dijo: Les encargo mucho mi archivo. ¡Cuídenlo porque es muy importante! Él sabía su relevancia, construyó eso, y estuvo produciendo hasta un año antes de fallecer. Aunque tuvo muchísimas exposiciones dentro y fuera del país, no buscó la fama. Fue discreto y dedicado, no pretencioso. 

Desde que comenzó a tomar fotos combinó esa actividad con la escritura, que ya ejercía desde niño (uno de sus primeros textos es una postal a su madre donde ya habla de la memoria) y mantuvo toda su vida. La combinación entre escritura y fotografía es muy fuerte. Creo que mi padre fue reportando, registrando, como una necesidad casi compulsiva.

Después de todo él decía: Si la fotografía es pintar con luz, escribir es pintar con palabras.

Salas hizo del paisaje su ejercicio básico y alrededor de 70 por ciento de su obra está dedicada a este género, mientras su trabajo con la arquitectura, que no se limita a su colaboración con Barragán, “fue lo que lo vinculó con su tiempo.

Logró establecer una relación pasado-presente desde la fotografía, a través de los diferentes campos de su interés visual. No hay nadie que tenga esta multiplicidad (en su obra); está la presencia de este esfuerzo físico de casi tocar los límites, ya sea en la selva o escalando volcanes.

Sus fotografías obligan al espectador a detenerse, a mirar, a sentir. Carlos Montemayor escribió en el libro Armando Salas Portugal: Quizá la impresión primera y más profunda que tuve de las fotografías de paisaje de Armando Salas Portugal fue cierta sensación de interioridad, y añade en otro párrafo: Porque la amplitud del paisaje, las nubes, la distancia, los árboles, el follaje, la tierra, los barrancos, adquieren una atmósfera de reflexión, de introspección, que convierten al fotógrafo en interlocutor, o mejor, en el primer testigo deslumbrado con esos milagrosos instantes del mundo en que no solamente es o ha sido, sino que quiere seguir siendo.

Así termina este viaje de cinco horas y media a través del archivo de la fundación, tiempo que apenas sirvió para ver algunos ejemplos de su obra. Si hubiera una cifra no sería ni uno por ciento. Ni siquiera la punta del iceberg; apenas, acaso, rozar la idea de que ahí adelante, en algún lugar, se encuentra ese iceberg. Así de monumental es la obra de Armando Salas Portugal.