Sociedad y Justicia
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La medida responde a la demanda de seguridad de la comunidad, afirma el rector

Desata polémica decisión de instalar control de ingreso en la UAM Iztapalapa
Arturo Sánchez Jiménez
 
Periódico La Jornada
Viernes 10 de junio de 2016, p. 33

Debido a asaltos y robos dentro y fuera de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) tanto a la comunidad como a la institución, las autoridades instalarán sistemas electrónicos para controlar el ingreso al campus.

Habrá torniquetes en las puertas, credenciales con chip y sistemas digitales de lectura de placas de los automóviles, que se sumarán a las cámaras y dispositivos de acceso controlado que ya hay en algunos edificios de la escuela.

Entre los estudiantes, maestros y trabajadores de la UAM Iztapalapa –que tiene una matrícula de alrededor de 15 mil alumnos– unos apoyan las medidas y otros las rechazan. Alan, de 22 años y estudiante de economía, dijo que hay seguridad dentro de la escuela, pero tal vez se necesita un poco más de apoyo de la policía en los alrededores.

Michel, de 23 años, alumno de bioquímica industrial, ha sabido de que hay asaltos dentro la unidad, algunos a mano armada, y le parece bien que se controle el ingreso. Pero si cerramos las entradas, privamos a otros de lo que tiene la universidad. El lema de la UAM es que es la casa abierta el tiempo, ¿por qué entonces va a estar cerrada a las personas?, señaló.

No se trata de cerrar la universidad

Octavio Nateras, rector de la UAM-I, aseguró en entrevista telefónica que no se trata de cerrar la universidad. Tenemos una vinculación importante con el entorno y eso se mantendrá. Explica que el control del acceso ha sido una demanda de la comunidad de la institución, pues alumnos, maestros y trabajadores han sido víctimas de la inseguridad. Se han registrado robos de computadoras, autopartes y hasta de material de las instalaciones eléctricas.

Pensamos que estas medidas no van a evitar los delitos, pero sí serán disuasivas. Tener registro de las personas que ingresan nos podría ayudar a dar con los responsables de los delitos que se lleguen cometer en las instalaciones, señaló.

Los vecinos de la UAM atraviesan el campus cotidianamente. Unos lo usan para acortar sus trayectos, otros porque consideran más seguro caminar dentro de la universidad que fuera de ella para ir a sus escuelas o tomar el transporte público, pues a algunos los han asaltado en las calles de Iztapalapa, que en 2015 tuvo 26 mil 264 delitos del fuero común denunciados, lo que la colocó como la segunda delegación con mayor incidencia de crímenes en la Ciudad de México.

Yordany Padilla, secretario general del Sindicato Independiente de Trabajadores de la UAM, afirmó que los trabajadores se opondrán a las medidas, pues consideran que implicarán cambios a la situación laboral de los vigilantes que las autoridades no negociaron con el sindicato y significarán poner en una burbuja a la UAM-I.

El rector Nateras no consultó con el sindicato el aumento de plantilla laboral que se requerirá para la vigilancia ni los cambios que harán a las funciones de los vigilantes contratados. Además, estos controles de quién nos van a proteger. ¿De los vecinos? Las autoridades piden que no tengamos una visión sesgada de la situación, pero ellos la tienen, porque se quieren resguardar, pero no dan a conocer los reportes de qué es lo que pasa en la Unidad.

Otros universitarios dijeron que buscan que las autoridades entablen un diálogo con la comunidad y que hagan una consulta entre todos los sectores antes de instalar los sistemas de seguridad, lo que creen que pasará en agosto, aunque el rector Nateras mencionó que implementar los cambios llevará un año.

En el documento en el que argumentan sus decisión –que de acuerdo con el Rector es el resultado de 10 meses de trabajo–, las autoridades de la escuela consideran que fortalecer las medidas de seguridad en la institución podría aumentar las condiciones de inseguridad en el perímetro de la misma, donde fue asaltado y asesinado Francisco Javier Uribe Patiño, académico de la UAM-I, en febrero de 2012.