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Con esta versión de Beckett, Alejandro Bracho debuta de director

Esperando a Godette desafía las formas de abordar el hecho teatral

La propuesta parte de que la actuación no es representar, sino ser

 
Periódico La Jornada
Domingo 17 de julio de 2016, p. 4

Una manera diferente de hacer teatro, apuntalada en el elemento humano, es la que se propone el actor Alejandro Bracho en su debut de director escénico con la comedia Esperando a Godette, estrenada este sábado en Traspatio Escénico, foro ubicado en la colonia Hipódromo Condensa.

Con este montaje, basado en una adaptación libérrima del clásico de Samuel Beckett Esperando a Godot, el también maestro y couch de actuación desafía, sin temor ni concesiones, lo que considera las maneras convencionales de abordar el hecho teatral y plantea un arte más orgánico, en el que los actores, más que propiamente actuar, dejen aflorar lo más profundo de su persona.

Su pretensión, destacó el creador escénico, quien además tradujo e hizo la adaptación de dicha obra, es conectar con el público desde lo más esencial del ser humano.

No concibo la actuación como representar, sino como ser, como algo que expresa aspectos de nosotros mismos que afloran en el escenario. No estoy inventando el hilo negro, pero no es un tipo de teatro que se acostumbre ver en México, explicó.

Me gusta tomar el riesgo. Lo que intento es que al terminar la obra los actores y el público salgan con algo diferente a como entraron. Que salgan convertidos en mejores personas.

En conferencia de prensa antes del estreno, Alejandro Bracho externó su convencimiento de que el teatro es un medio de comunicación y que, como tal, debe aportar siempre un mensaje.

Crítico, consideró que mucho de lo que se hace en los escenarios mexicanos se ha olvidado de lo más importante, que es el elemento humano, los actores, para concentrarse casi de manera exclusiva en la parafernalia escenográfica.

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La puesta se monta todos los sábados hasta el 10 de septiembre en Traspatio EscénicoFoto María Luisa Severiano

También aclaró que con Esperando a Godette experimenta un nuevo formato teatral, en términos de duración, puesto que las obras largas lo aburren y el microteatro le es insuficiente: “Quizá lo llame ‘medioteatro’, así como hay corto y largometraje puede haber teatro de media duración”.

De allí que la extensión de este montaje sea de poco más de una hora. Para lograrlo, el creador escénico quitó toda la paja de la obra de Beckett, aunque asegura que se mantiene intacta su esencia, la cual simboliza el tedio y la carencia de significado de la vida humana.

La adaptación realizada por Alejandro Bracho busca erigirse en homenaje a la mujer, por lo cual, en contraste con el original, todos los personajes aquí son femeninos.

Es una pieza transportada a la realidad mexicana contemporánea, en la que dos sexoservidoras –protagonizadas por la cantante transexual Morganna Love y Ana Dizaín, la primera de ellas en su debut teatral– esperan la promesa de una cita que nunca llega. Una es adicta a las drogas y la otra al sexo.

De acuerdo con el director, éste es un proyecto fincado desde un principio en el amor, incluso lo define como una puesta escénica jipioide, con la cual no buscan hacerse ni famosos ni ricos, sino reafirmar su cariño hacia el teatro: Recuerdo lo que decía Eugenio Barba, que para hacer el teatro que se quiere hay que pagar, y eso es lo que estamos haciendo ahora.

Completan el reparto Isabella Sánchez-Mejorada, Carilú Navarro y el mismo Alejandro Bracho. Las funciones serán todos los sábados, hasta el 10 de septiembre, a las 19 y 21 horas en Traspatio Escénico, ubicado en Saltillo 134, colonia Hipódromo Condesa.