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La pobreza no es un problema de medición, sino de justicia social: investigadora

Nueva metodología del Inegi, estrategia del gobierno para maquillar la desigualdad

La experta de la UNAM insta a la recuperación del salario y mejorar las condiciones de empleos

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La macroeconomía en México no da oportunidades a las personas, aun cuando tengan empleo; se requieren políticas que den seguridad laboral, indica la especialista Cynthia Rodríguez, de la UNAMFoto Jesús Villaseca
Emir Olivares Alonso
 
Periódico La Jornada
Lunes 1º de agosto de 2016, p. 17

Las modificaciones realizadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) para recolectar los datos relativos a la pobreza en el decil más bajo parecieran ser una estrategia gubernamental para borrar de un plumazo la gran desigualdad económica y social imperantes en el país, aseveró Cristina Bayón, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Consideró que pareciera ser una estrategia para maquillar los datos y hacer ver que las brechas sociales se han reducido. Es indignante que de repente quieran bajar la pobreza con un truco y se cambie la forma en que se capta la información. Por eso el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) ha insistido en que los datos obtenidos recientemente no se pueden comparar.

Hace unos días el Inegi dio a conocer los resultados del Módulo de Condiciones Socioeconómicas 2015, en el cual cambió la forma de captar los datos, ya que se regresó en varias ocasiones a los hogares más desfavorecidos. Estos muestran que en ese año los hogares más ricos del país percibieron ingresos 20 veces superiores a los del decil más pobre. En respuesta, el Coneval planteó que los cambios en los criterios para recabar esa información fueron decisión exclusiva del instituto, que se hicieron al margen del convenio de colaboración entre ambas instancias y no resultan comparables con las mediciones anteriores.

Para Bayón, la pobreza no es un problema de medición, sino de justicia social, palabra que, dijo, se ha olvidado en el país. Indicó que el modelo económico impuesto en 25 años no está hecho para reducir las brechas, al contrario, es una fábrica de pobres y hace más ricos a los ricos.

La especialista en el estudio de este tema aseveró que la pobreza no se combate exclusivamente con programas sociales de transferencia condicionada, sino que debe existir una política pública enfocada a la recuperación de los salarios, en mejorar las condiciones del empleo y los servicios, ya que en los países de América Latina donde se ha reducido la brecha social se logró precisamente por el incremento real al salario mínimo, mientras que México es una de las naciones del mundo donde ese ingreso es de los más bajos.

Se nos dice que el problema son los que tienen ingresos sospechosamente bajos, pero en realidad es por los que tienen ingresos sospechosamente altos. Ojalá el Inegi fuera cinco o seis veces con los ricos al igual que lo hizo con los más pobres.

Para Cynthia Rodríguez, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, los programas sociales son insuficientes para erradicar la pobreza. La macroeconomía en México no da oportunidades a las personas, aun cuando tengan empleo. Se requieren políticas que regulen los mercados, den seguridad laboral y mejoren las condiciones del empleo.

Desde su perspectiva, el cambio del Inegi no fue un asunto político.