Sociedad y Justicia
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Muchas no tienen seguridad social ni plan de retiro, asevera

En México, envejecer resulta peor para las mujeres: experta
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En 2013, de los más de 8 millones de mayores de 60 años que no gozaban de una pensión, 5 millones eran mujeres, según datos del InegiFoto María Meléndrez Parada
Blanca Juárez
 
Periódico La Jornada
Miércoles 21 de septiembre de 2016, p. 36

Volverse anciano en México es, la mayoría de las veces, peor para las mujeres. Con un sistema de pensiones desfavorable especialmente para la población femenina, la pobreza y la dependencia se acentúan y originan una vejez desgraciada, señaló ayer Verónica Montes de Oca, especialista en protección social de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Para probarlo, informó que en 2013, de los más de 8 millones de habitantes mayores de 60 años que no gozaban de una pensión, 5 millones eran mujeres, según la más reciente Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social (ENESS).

En ese estudio también se da a conocer que 31 por ciento de las pensionadas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recibían apenas un salario mínimo al mes. Esa situación, en cambio, alcanza a 18 por ciento de los varones, apuntó Montes de Oca al participar en la mesa redonda Desigualdad de género en el México actual, organizada por el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.

La historia de la precariedad en que viven las adultas mayores comienza antes, explicó la doctora en ciencias sociales. Hacerse cargo de los quehaceres en el hogar y del papel de cuidadoras les impidió, en su adolescencia y juventud, aprender a leer y escribir o avanzar de nivel educativo. Las mayores tasas de analfabetismo las tienen ellas, sostuvo.

Luego, esas mismas tareas llevaron a gran parte de las trabajadoras al mercado informal, donde no tuvieron seguridad social y mucho menos un plan de retiro. Ser mujer implica seguir procesos que les impiden construir su bienestar en la vejez, lamentó.

Criticó la reforma al sistema de pensiones, la cual aumentó de 750 a mil 200 el número de semanas cotizadas para poder retirarse. Ese cambio perjudica en particular a las trabajadoras, pues la entrada y salida de empleos es constante, debido a las tareas de cuidado que llevan a cabo como resultado de estereotipos de género.

La esperanza de vida de las mujeres es mayor que la de los hombres; sin embargo, gran parte de las adultas mayores viven con una sensación de dependencia y pérdida de autonomía, deploró.