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Todas las noches resguardan la colonia Año de Juárez, ante la falta de vigilancia oficial

Vecinos se arman y hacen rondines para frenar asaltos en Iztapalapa

Cada 3 días pasa una patrulla, en esta labor nos quedamos solos, reclama un colono

Señalan a una vecindad como la guarida de los ladrones

Cuando no cuidamos se meten a las viviendas

 
Periódico La Jornada
Domingo 16 de octubre de 2016, p. 26

Desde hace dos meses, los vecinos de la colonia Año de Juárez, ubicada en la periferia de la delegación Iztapalapa, ya no conocen la tranquilidad de la noche.

Asediados por los constantes asaltos a viviendas y transeúntes, se organizaron en grupos para hacer rondines nocturnos armados con palos, piedras y lo que tienen a la mano, desde las 10 de la noche a las siete de la mañana, con el fin de vigilar las calles ante el desinterés de las autoridades.

El uso de silbatos, alarmas, chicharras, reflectores de luz y hasta la colocación de mantas, en las que advierten que se encuentran unidos contra la delincuencia, han sido parte de las estrategias a las que han recurrido, pero sus esfuerzos han sido inútiles para inhibir a los malhechores.

Ubicada a unos pasos del Reclusorio Oriente, la colonia rodea el Periférico y sus calles se encuentran cerradas al tránsito vehicular. Asaltan de este lado y salen huyendo hacia el otro. En una ocasión no salimos y esa noche entraron a una casa, refirieron.

Una vecindad es identificada como uno de los focos rojos de la zona. “Hace como tres semanas, un sábado para amanecer domingo –relataron–, correteamos a un ratero, se pasó el Periférico, casi lo atropellan, y se metió ahí. Se la pasan echando balazos”.

Aunque están organizados, señalaron que en esta labor de vigilancia se quedaron solos. Cada tres días pasa una patrulla. “El colmo –contó un vecino de la calle Allende– es que cuando se metieron a las tres de mañana a la casa de una de mis hijas llamamos a los policías y llegaron al otro día a las 11 de la mañana”.

Añadió que en esa ocasión la familia se dio cuenta de la presencia de los asaltantes hasta que ingresaron a la habitación de uno de los niños. Por suerte, mi nieto se había quedado con nosotros, pero imagínese el miedo, el susto. No es posible que no podamos dormir con tranquilidad. Noche tras noche tenemos que salir porque no contamos con la protección de nadie, lamentó.

Los reclamos a los policías son constantes, pero de nada han servido. De plano nos dicen que nos ayudarán cuando puedan, porque sus unidades están en mal estado y no tienen ni para la gasolina. Pues ¿qué le hace el gobierno a nuestros impuestos?, ¿todo el dinero a dónde se va? Nosotros tenemos que trabajar y hacer guardias en las noches. No es posible, recriminaron.

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La colocación de mantas de advertencia, el uso de silbatos y alarmas son algunas de las estrategias utilizadas por los residentes de la colonia Año de Juárez para enfrentar a asaltantes de casasFoto Rocío González

Tras las rejas

Como alternativa para contener a la delincuencia, los vecinos cooperaron para colocar rejas en las entradas de las calles. Ya nos organizamos y se harán con nuestros recursos, nada más que no vengan las autoridades a decir que no se puede, si antes no vienen a hacer su trabajo, advirtieron.

No es la primera vez que los vecinos de Iztapalapa, ubicada entre las tres demarcaciones con el mayor índice delictivo, se organizan en contra de la delincuencia. En el primer semestre de este año se cometieron, de acuerdo con datos de la procuraduría capitalina, 13 mil 500 delitos, con un promedio de 74 al día.

En julio pasado, vecinos de las colonias Santa Martha, Ejército de Oriente y El Santuario lanzaron amenazas, en mantas, con linchar a los delincuentes en caso de cometer algún ilícito, porque están cansados de los asaltos a mano armada y el robo de autopartes.

La queja recurrente entre los habitantes de Iztapalapa es la nula vigilancia, aunque las autoridades delegacionales reportan constantes operativos y presumen el entrenamiento de sus elementos policiacos con luchadores profesionales.

En diciembre pasado, las quejas vinieron del barrio de Santa Bárbara, Plan de Ayala, El Manto, Molinito y El Arbolitón, donde los vecinos con una estrategia similar colgaron mantas con la advertencia: Pinche ratero, si te agarramos robando no te vamos a remitir a las autoridades, te vamos a partir tu madre.

Recientemente, habitantes de la unidad habitacional Ejécito de Oriente denunciaron que se había desbordado de tal manera la delincuencia, que en fechas recientes bandas de jóvenes atracaban los camiones de reparto de la leche de Liconsa, mientras que locatarios de la Central de Abasto amagaron con bloquear el flujo de alimentos a la Ciudad de México de no incrementrse la vigilancia, debido a los constantes asaltos de que eran objeto.

En todos los casos, tras los reclamos y denuncias, los patrullajes y operativos policiacos no se hacen esperar, pero después la vigilancia se vuelve a relajar.