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Ciudadanos salieron a las calles y emocionados dieron el último adiós al Nobel

Milán despide a Dario Fo, el Molière del tercer milenio

Siempre estuvo guiado por un sentido cívico, recordó su amigo Carlin Petrini

Personajes del mundo de la política y la cultura han lamentado en diversos medios la muerte del autor

Ahora lo celebran, después de una vida en la que hicieron de todo por censurarlo, señaló su hijo Jacopo

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La pertinaz lluvia no evitó que cientos de personas acudieran a la Plaza de la Catedral a recibir el cortejo fúnebre del dramaturgo, cuyos restos después fueron trasladados al Famedio del Cementerio MonumentalFoto Ap
Alejandra Ortiz Castañares
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 16 de octubre de 2016, p. 2

Milán.

En las calles de la ciudad en luto, con las banderas a media asta por el fallecimiento de Dario Fo –el autor italiano más representado en el mundo, incluso más que Pirandello–, las personas gritaban ¡Dario!, emocionadas al ver pasar el féretro del Nobel por la Plaza de la Catedral, mientras la banda de tubas que había animado el cortejo fúnebre desde el Piccolo Teatro Strehler entonando la canción partisana por excelencia Bella, Ciao! hacía silencio de repente. El ataúd, empapado por la persistente lluvia, atizó el ánimo de la gente, que pese al mal tiempo no dejó de presentarse para darle el último adiós a Fo.

Un funeral laico que abrió –siguiendo su voluntad– con la canción Stringimi forte i polsi (Apriétame fuerte las muñecas), escrita por él mismo junto a Leo Chiosso y cantada por Mina; una pieza que resume la batalla de su vida: el desafío al poder a través del teatro. Fue la rúbrica del programa Canzonissima, en 1962, conducido por ambos, donde incluían temas calientes relacionados con la mafia y las muertes laborales, que fue censurado y luego destruido por la emisora.

Llorar no honra a los amigos

De la oración fúnebre estuvo a cargo Carlin Petrini, fundador de Slow Food y amigo fraternal de Fo desde hace 50 años, y para quien el dramaturgo “fue el Molière del tercer milenio. Tenemos que estar alegres porque llorar demasiado no honra a nuestros amigos y porque celebramos la vida (…) Es imposible e injusto escindir la simbiosis entre el arte de Dario Fo y su empeño político, guiado por un sentido cívico. Pensar en Dario sin la política equivale a pensar en un buen vino sin uva”.

Su hijo Jacopo Fo recordó conmovido: “Mi padre y mi madre nunca doblegaron la cabeza. En la escena estaba su vida, no era simple capacidad histriónica. La gente no los amaba por ser buenos actores, sino porque veían en ellos una presencia verdadera (…) Estoy seguro de que ahora están juntos muertos de risa”, concluyó.

Al velorio asistieron integrantes del Movimiento Cinque Stelle, del que Dario Fo fue muy cercano desde 2013.

La Rai ha dedicado diversos programas radiofónicos y televisivos especiales, y el mundo de la cultura, la política y la ciudadanía han mostrado su calor y unión al despedirlo.

Al respecto, Jacopo Fo se desahogó en su cuenta de Facebook: “Ahora están todos celebrando a Dario, después de una vida en la que hicieron de todo por censurarlo y golpearlo por todas las formas. Vaffanculo!”

En su último cumpleaños, Fo denunció en una entrevista al Corriere della Sera la falta de interés en Milán por su labor: Nunca tuve una propuesta concreta de mi ciudad (que no acogió su archivo, por lo que terminó en Verona). Tampoco se me ofreció un teatro. La Palazzina Liberty, que restauramos con nuestro dinero, se nos dio por algunos años y después se nos quitó. La falta de atención de la ciudad hacia nosotros, bajo cualquier color político, fue grande y nos ha colmado de amargura.

El alcalde, Giuseppe Sala, admitió el señalamiento y afirmó: Creo que Fo dio más de lo que recibió de Milán; trataremos de remediarlo.

Yace junto a Franca Rame

El cuerpo de Fo, con la tristeza inevitable que trae consigo una tarde lluviosa de otoño, fue trasladado con solemnidad para llevarlo a reposar, finalmente, junto a su amada Franca Rame, en el Famedio del Cementerio Monumental, en el que están sepultados los personajes más ilustres de Milán.

La energía incontenible de Fo le permitió trabajar hasta el final, logrando entregar a la editorial su último libro, Quasi per caso una donna: Cristina di Svezia, que será publicado a finales de año.

Además, en la ciudad costera de Cesenatico, en el mar Adriático –donde pasaba desde hace años los veranos, y donde creó muchas de sus obras teatrales más importantes–, permanecerá hasta el 6 de noviembre su exposición personal dedicada a Charles Darwin, de donde realizó un libro dedicado al biólogo inglés, el cual dio a conocer el pasado 20 de septiembre en Milán.

La obra de Fo permanecerá eterna en los anales del teatro de nuestro tiempo. ¡Arrivederci, maestro!