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El negociador oficial reconoció con humildad que el nuevo texto es mucho mejor

Firman el gobierno de Colombia y las FARC un acuerdo modificado de paz

Absolutamente todas las objeciones fueron discutidas a profundidad: Juan Manuel Santos

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El ministro de Asuntos Exteriores cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, observa mientras el comandante de las FARC, Iván Márquez, y el jefe de la delegación oficial para las negociaciones de paz, Humberto de la Calle, se dan la mano después de firmar un nuevo acuerdo de pazFoto Afp
 
Periódico La Jornada
Domingo 13 de noviembre de 2016, p. 19

La Habana

El gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron este sábado la firma de un acuerdo modificado de paz en La Habana, luego de que el original fue rechazado en un plebiscito realizado el 2 de octubre pasado.

El documento se llama Nuevo Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, y según las partes toma en cuenta los señalamientos y condiciones a las que se oponían los detractores del primer pacto.

En un mensaje a la nación, el presidente Juan Manuel Santos anunció la firma del nuevo acuerdo y reiteró su compromiso de dar paz a Colombia. Además, habló del proceso que dio como resultado el nuevo documento.

Recibimos más de 500 propuestas de todos los sectores: sociales, religiosos, víctimas y partidos políticos. Se agruparon en 57 temas para su discusión con las FARC, agregó el mandatario. “Todos, absolutamente todos fueron discutidos a profundidad y defendidos por la delegación del gobierno con total lealtad y fidelidad a lo expresado por los diferentes sectores. Mantuvimos informados permanentemente a los principales voceros del no sobre los avances y dificultades de este ejercicio.

El jefe de los negociadores del gobierno, Humberto de la Calle, y el jefe del equipo negociador de las FARC, Luciano Marín, alias Iván Márquez, fueron los responsables de firmar el pacto con el que se espera poner fin de manera definitiva a más de 50 años de conflictos en el país.

El nuevo acuerdo fue una oportunidad para aclarar dudas, pero sobre todo para unirnos, declaró De la Calle, quien reconoció con humildad que el nuevo texto rubricado es mucho mejor que el conseguido en septiembre pasado entre el gobierno colombiano y las FARC.

Estamos convencidos de que este acuerdo muestra caminos que son viables y posibles, resaltó el representante oficial.

Sobre las modificaciones, De la Calle sostuvo que se agregaron precisiones sobre las sanciones y la aplicación de la justicia a los actores de la guerra, aunque los detalles específicos se darán a conocer más adelante.

De momento, el jefe negociador señaló que las características de la restricción de la libertad de todos los responsables fueron precisadas, a la vez que se fijaron los lugares en que los rebeldes pagarán sus penas. Este es uno de los puntos que preocupa a los opositores del acuerdo inicial, quienes han reprochado que los responsables de delitos atroces no sean encarcelados, sino sometidos a castigos alternativos.

Las FARC presentarán también un inventario detallado de sus bienes y activos para reparar a las víctimas, informó De la Calle.

El proceso para de los delitos de narcotráfico, en tanto, se ajustará al código penal colombiano y será conocido por las altas cortes del país.

El jefe negociador dijo que se precisó el concepto de enfoque de género que tanta polémica desató entre las iglesias católica y protestante del país. Dijo que se trata de que en el acuerdo quede claro que la mujer fue una víctima especial del conflicto y que merece un trato diferencial en cuanto a medidas de reparación.

El inesperado resultado del plebiscito del 2 de octubre, en que se rechazó el acuerdo original, obligó al presidente Juan Manuel Santos a iniciar un diálogo con la oposición política, liderada por el ex presidente Álvaro Uribe, y a reabrir las discusiones en La Habana con las FARC para modificar el acuerdo.

El triunfo del no le impidió poner en práctica el acuerdo de paz inicial sobre los sensibles temas de desarrollo rural y agricultura, política, lucha contra el narcotráfico, justicia y un cese bilateral y definitivo del fuego supervisado por la Organización de Naciones Unidas.

Hemos realizado nuestro mejor esfuerzo por reafirmar los anhelos de paz, sostuvo Márquez luego de la firma.

De la Calle señaló que el nuevo consenso fue el resultado de un ejercicio leal de democracia y diálogo entre ambas partes, que estuvieron reunidas durante 15 días para no dar marcha atrás en la posibilidad de un país nuevo.

El jefe de la delegación del gobierno también anunció que se dio marcha atrás en la decisión de incorporar a la Constitución el acuerdo de paz y se precisó que en el punto de desarrollo rural no se afectará la propiedad privada.

Hasta los límites de lo razonable: Iván Márquez

Es tiempo de paz, afirmó el jefe de la delegación de las FARC, Iván Márquez, quien aseguró que para lograr un nuevo acuerdo tuvieron que ceder hasta los límites de lo razonable y aceptable, pero con el objetivo de dar inicio a la contrucción del país de la concordia.

De nuestra parte hemos cedido, incluso extendiendo las fronteras que nos habíamos trazado, desplazándolas hasta los límites de lo razonable y aceptable para una organización político-militar cuyas armas no fueron vencidas, aseguró Márquez.

El jefe guerrillero llamó al nuevo texto el acuerdo de la esperanza y señaló que mantiene la estructura y el espíritu del anterior a pesar del sinnúmero de ajustes y precisiones que se han realizado para despejar dudas sobre los aspectos que generaban rechazo.