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Número Especial diciembre enero 2017 No 209

Revillagigedo: último refugio de mantas
y tiburones en el Pacífico mexicano


Manta y Juan Martínez

Mauricio Hoyos
Correo-e: amuakua@gmail.com
James Ketchum
Pelagios Kakunjá, AC
Correo-e: jtketchum@ucdavis.edu

Sumergirse en un mar azul profundo rodeado de exuberante fauna marina es como echar un vistazo al pasado. Esto ocurre en islas oceánicas, apartadas y aisladas, que se encuentran a muchos kilómetros de la costa como en el archipiélago de Revillagigedo, a 720 kilómetros al oeste de Manzanillo. Aquí se pueden observar mantas gigantes de más de seis metros de ancho y agregaciones de hasta 300 tiburones de diferentes especies.

La isla más pequeña, Roca Partida, es un antiguo volcán que emerge del fondo marino y por sus 28 metros de altura se asemeja a un gran edificio emergiendo a la mitad del océano. Roca Partida alberga muchas especies de fauna marina de aguas abiertas debido a su localización, exposición a corrientes y acumulación de alimento. En esta roca monumental se pueden ver hasta seis especies de tiburones en un solo buceo: martillo, sedoso, de Galápagos, punta plateada, punta blanca de arrecife y ballena.

En isla San Benedicto se encuentra otra roca colosal en forma de barril sumergido. Alrededor de este monolito submarino es común observar una de las agregaciones de mantas gigantes adultas más importantes del Pacífico. Este majestuoso animal es emblemático del archipiélago de Revillagigedo tanto por su tamaño como por su comportamiento curioso hacia los buzos. Con base en observaciones realizadas desde un submarino, se descubrió que las mantas se alimentan en las inmediaciones de las islas de pequeños crustáceos llamados krill. Y a 140 metros de profundidad.

En las grietas y recovecos en las paredes de Roca Partida se pueden encontrar hasta 20 tiburones punta blanca de arrecife amontonados dentro de un resquicio. Esta especie pequeña y relativamente dócil es la única que lleva a cabo todo su ciclo biológico en la gran roca: nacen, crecen, se reproducen y mueren. La presencia de crías y hembras embarazadas en este sitio es común en abril y marzo. La capacidad de las pequeñas crías de mantenerse en las cuevas y grietas sin moverse les permite sobrevivir en esta zona llena de depredadores.


Tiburones punta blanca

Cerca de las paredes verticales de Roca Partida, que caen a profundidades de cientos de metros, encontramos otra especie: el tiburón punta plateada. Habita cerca de la roca para alimentarse y copular. Además, las hembras permanecen aquí la mayor parte del periodo de gestación. Cuando las hembras dan a luz, buscan zonas con una gran cantidad de alimento y pocos depredadores. Una vez que están por concebir, se mueven hacia las islas Socorro y San Benedicto donde existen las condiciones idóneas para ser utilizadas como guarderías o áreas de crianza en caletas o pequeñas bahías someras donde los pequeños tiburones se resguardan y alimentan. Aquí, las crías crecen y, una vez que alcanzan una talla considerable, se mueven, ya como juveniles o subadultos, a Roca Partida, completando así su ciclo biológico.

Esta conectividad entre las islas ha sido estudiada primero con métodos de foto-identificación y, a medida que ha evolucionado la tecnología, con transmisores ultrasónicos y satelitales. Estos métodos han ayudado a entender mejor el uso que las mantas y tiburones hacen del archipiélago y el papel fundamental de cada isla en su biología. Además de existir una conectividad fuerte entre las islas del archipiélago, también algunas especies realizan movimientos de larga distancia hacia el macizo continental mexicano y el Golfo de California. Las mantas gigantes de Revillagigedo se mueven hacia Bahía Banderas, cerca de Puerto Vallarta, y hacia la Isla Cerralvo, en el sur del Golfo de California.

También se ha encontrado que hembras embarazadas de tiburón tigre se mueven al área protegida del parque nacional Cabo Pulmo en el Golfo de California. Posiblemente hacen uso de este parque como zona de alumbramiento pues se han registrado gran cantidad de juveniles de tiburón tigre. Se piensa que el tiburón martillo hace igualmente este tipo de migraciones para parir a sus crías. Como evidencia se ha visto que las hembras de martillo desaparecen en el mes de junio de las Revillagigedo, lo cual coincide con el avistamiento de hembras embarazadas y crías en el Golfo de California.


Tiburón de Galápagos

El conocimiento de los movimientos y conectividad de mantas gigantes y varias especies de tiburones ha servido para proponer una expansión del área núcleo de la Reserva de la Biosfera de Islas Revillagigedo de seis a 40 millas náuticas. Y la creación de una zona de amortiguamiento alrededor de todo el archipiélago con una extensión de 142 mil kilómetros cuadrados, mayor que la reserva marina de Galápagos.

El valor económico turístico de mantas gigantes se ha calculado en 880 mil dólares por manta. No se ha estimado el de los tiburones, pero en otras partes del mundo oscila entre 180 mil y 250 mil dólares por tiburón. Si se considera que el precio máximo de un tiburón muerto, probablemente obtenido de manera furtiva, es de 300 a 400 dólares, entonces mantenerlos vivos para poder utilizarlos como atractivo turístico y como herramienta de conservación, vale mucho más que pescarlos.

El archipiélago de Revillagigedo es ya Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sin embargo, los registros recientes de pesca ilegal de tiburones dentro del área núcleo de la reserva son una amenaza. Es indispensable expandir esa área, proponer esquemas de manejo dentro de la zona de amortiguamiento y reforzar la vigilancia para poder garantizar la existencia de su exuberante vida marina, en especial de las emblemáticas mantas gigantes y de los numerosos y diversos tiburones, en su último refugio en el Pacífico mexicano.

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