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Editora: Laura Angulo
Número Especial diciembre enero 2017 No 209

Islas Revillagigedo: sus reptiles y
el redescubrimiento de una especie


Lagartija de Socorro, Urosaurus auriculatus Foto: Daniel Aguirre Fey

Gustavo Aguirre León
Red de Interacciones Multitróficas
Instituto de Ecología, AC

Correo-e: gustavo.aguirre@inecol.mx

Noemí Matías Ferrer
Instituto de Biología
Universidad Nacional Autónoma de México

Correo-e: noemi.matias@st.ib.unam.mx

Las islas del archipiélago de Revillagigedo son de origen volcánico. Clarión, la más antigua, se formó hace más de 3 millones de años. Socorro, hace un millón. Los ancestros de los reptiles terrestres que ahora existen ahí llegaron en diferentes momentos. Por diversos estudios se sabe que provienen de áreas continentales mexicanas, como el desierto sonorense, de regiones entre los estados de Sonora y Sinaloa, y de algunas islas del Golfo de California. El arribo desde el continente pudo haberse dado en cúmulos de vegetación y troncos que, a manera de balsas, fueron arrastrados por las corrientes marinas provenientes del Golfo de California hasta el archipiélago; un largo viaje que solo los reptiles pueden soportar. Una vez en las islas, estos reptiles se adaptaron hasta el grado que lograron diferenciarse de sus parientes continentales.


Lagartija de Clarión, Urosaurus clarionensis Foto: Gustavo Aguirre

De las cuatro islas que forman el archipiélago, solo Socorro y Clarión están habitadas por reptiles, con cuatro especies endémicas a estas islas. Se encuentran también otras dos que fueron introducidas hace 20 años: la iguana de cola espinosa (Ctenosaura pectinata) en Clarión, habitante de gran parte del occidente de México, y el gecko casero (Hemidactylus frenatus) en Socorro, especie que proviene del sureste de Asia.

En Socorro, la isla más grande, se encuentra una sola especie de reptil terrestre: la lagartija azul (Urosaurus auriculatus), que se distribuye y prospera en toda la isla, aunque su abundancia no es uniforme en todos los ambientes. Es menor en zonas que fueron alteradas por la presencia previa de borregos introducidos hace más de cien años, y ya extirpados.


Culebra nocturna de Clarión, Hypsiglena unaocularus Foto: Gustavo Aguirre

En contraste, en isla Clarión, la más alejada del continente y con una superficie seis veces menor que Socorro, existen tres especies de reptiles: la lagartija turquesa (Urosaurus clarionensis), la culebra chirrionera (Masticophis anthonyi), de actividad diurna, y la culebra nocturna de Clarión (Hypsiglena unaocularus). Aunque estas dos serpientes poseen toxinas que les permiten inmovilizar a sus presas y digerirlas, como sucede con muchas culebras, ninguna es peligrosa para el humano.

Además de los reptiles terrestres, una especie marina, la tortuga verde (Chelonia mydas), anida en las playas de Socorro y Clarión. Esta es una tortuga de gran tamaño que se distribuye por los mares tropicales y subtropicales alrededor del mundo.


Culebra chirrionera de Clarión, Masticophis anthonyi Foto: Gustavo Aguirre

Los reptiles del archipiélago de Revillagigedo fueron descubiertos a lo largo de siete décadas, desde 1871. La historia del redescubrimiento reciente de la culebra nocturna de Clarión (una de las cuatro especies de reptiles del archipiélago) es particularmente importante para el quehacer científico y la conservación biológica. Se encontró un solo ejemplar en 1936 y fue descrita en 1944 como una subespecie endémica de isla Clarión. Se pensó que su relación sería con otra especie de culebra nocturna (Hypsiglena ochrorhyncha) que en México se distribuye en la península de Baja California y en algunas islas del Golfo de California.

Durante muchos años, esta pequeña culebra de isla Clarión (45 cm de longitud como máximo) de actividad exclusivamente nocturna, pasó desapercibida, lo que dio como resultado que algunos investigadores negaran su existencia y pusieran en duda la procedencia del único ejemplar depositado en el Museo de Historia Natural de Nueva York.


Tortuga verde, Chelonia mydas, anidando en isla Clarión Foto: Gustavo Aguirre


Iguana de cola espinosa, Ctenosaura pectinata, especie introducida en isla Clarión
Foto: Gustavo Aguirre

La creencia de que esta culebra ya no existía persistió durante décadas. Sin embargo, un análisis detallado de la información de campo de William Beebe, el naturalista que colectó el único ejemplar de este reptil, motivó a investigadores del Instituto Smithsoniano de los Estados Unidos y del Instituto de Ecología de México a probar su presencia por medio de una búsqueda intensiva realizada en 2013 en los diferentes ambientes de isla Clarión. Esta inquietud científica permitió redescubrir, después de 78 años de no ser vista, a la que resultó ser una especie nueva de culebra, correspondiéndole el nombre de Hypsiglena unaocularus.

Los análisis morfológicos y genéticos de esta serpiente mostraron su relación con especies nocturnas que habitan en Sonora y en la isla Santa Catalina, a 800 km de distancia de isla Clarión. Y no, como se creía, de la península de Baja California. Esto se dio a conocer en la revista PLOS ONE del 16 de mayo de 2014 (Rediscovery of an endemic vertebrate from the remote Islas Revillagigedo in the eastern Pacific Ocean: the Clarión nightsnake lost and found)

La presencia de reptiles endémicos en islas del archipiélago de Revillagigedo y el redescubrimiento reciente de una especie de culebra en una de ellas, debe ayudar a fortalecer la conservación de este ecosistema insular y su fauna, sumamente vulnerables a las perturbaciones del ambiente. Estrategias como la restauración ambiental y la erradicación de especies de vertebrados introducidas que se han establecido y propagado, deben ser prioritarias para proteger la biodiversidad en un área que ya es parte del Patrimonio Mundial Natural de la Humanidad.

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