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Editora: Laura Angulo
Número Especial diciembre enero 2017 No 209

Orígenes y evolución de las aves
del archipiélago de Revillagigedo


Pericos de Socorro

Patricia Escalante y Noemí Matías
Instituto de Biología de la UNAM
Correo-e: tilmatura@ib.unam.mx

Juan E. Martínez G.
Instituto de Ecología AC
Correo-e: juan.martinez@inecol.mx

Esta ave tan cercanamente emparentada con la thenca de Chile (Callandra de B. Ayres) es singular ya que existe como variedades o especies distintas en las diferentes islas–tengo cuatro especímenes provenientes del mismo número de islas. Se llegará a encontrar que son dos o tres variedades. Cada variedad es constante en su propia isla.
Charles Darwin sobre los cenzontles, cucuves de Galápagos.
Notas de zoología, p. 298
.

Las aves ocupan un lugar especial en el estudio de la evolución. Fueron ellas las que echaron a volar la imaginación de Darwin durante su visita a las islas Galápagos.

Las islas oceánicas son laboratorios fantásticos donde surgen especies nuevas, formas sinfín que nos fascinan. El archipiélago de Revillagigedo no es la excepción. Se han registrado al menos 150 especies de aves, con 15 formas endémicas. Las aves terrestres parecen tener una mayor afinidad con la región de Sonora y Sinaloa, desde donde los vientos prevalecientes del Golfo de California han favorecido su dispersión hacia las islas.

Roca Partida, la isla más pequeña donde solo se han reportado aves marinas, es el pináculo de un gran volcán submarino. En San Benedicto, la erupción del volcán Bárcena ocasionó la muerte de sus aves marinas, arrasó la zona de anidación de la pardela de Revillagigedo (Puffinus auricularis) y causó la extinción de una matraquita endémica (Salpinctes obsoletus exsul). Hoy cuenta con muy poca vegetación y las aves la recolonizan lentamente. Isla Clarión es la más occidental y al parecer la más antigua. Además de las aves playeras y marinas, hay cuatro formas terrestres endémicas entre las que destacan una matraquita (Troglodytes tanneri) y una paloma (Zenaida macroura clarionesis).


Pollo de fragata pelágica

Los análisis genéticos han permitido reconstruir el proceso de colonización de isla Socorro y atisbar los cambios morfológicos y genéticos de sus especies; la isla ha sido colonizada paulatinamente. Sus primeras especies tienen ya sea una morfología muy similar o muy diferente a sus contrapartes continentales. Algunos taxónomos las consideraban especies distintas o formas intermedias. La matraquita (Troglodytes sissonii) de Socorro, que llegó hace unos 3 millones de años, se clasificó por décadas en un grupo de matraquitas (Thryomanes) distante. El chipe de Socorro (Parula graysoni), que probablemente colonizó la isla hace 1.15 millones de años, luce tan similar a sus familiares continentales que se le tiene como una subespecie a pesar de su gran divergencia genética.

Hay formas consideradas especies distintas por algunos investigadores pero los análisis genéticos sugieren que entre ellas existe un tiempo de divergencia corto. Es el caso de la pardela de Revillagigedo (Puffinus a. auricularis) sin una diferenciación genética significativa entre sus parientes más cercanos de las islas Hawai (P. a. newelli). Las tenues diferencias morfológicas y conductuales y la incipiente interrupción del flujo génico entre estas poblaciones no apoyaría considerarlas como unidades taxonómica separadas.

Los tiempos de colonización que se pueden inferir de los análisis genéticos también son indicativos de la presencia o intervención de algunas interacciones ecológicas. El cenzontle de Socorro (Mimus graysoni) arribó a la isla hace unos 600 mil años y la paloma de Socorro (Zenaida graysoni) posiblemente hace unos 450 mil. Esta colonización relativamente reciente sugiere la existencia de alguna forma de bosque al momento de su arribo. Sin la presencia de alguna especie arbórea que ofrezca los frutos carnosos que requieren como alimento, la colonización no hubiera sido posible.


Cenzontle de Socorro

La degradación del hábitat ocasiona pérdidas irreparables. El daño a la vegetación que ocasionaron los borregos introducidos condujo primero a la extinción de un tecolotito endémico (Micrathene whitneyi graysoni) de la isla al afectarse la vegetación que permitía la presencia de artrópodos requeridos para su alimentación. A la pérdida de la vegetación nativa se sumó después la introducción de gatos domésticos, lo que propició la extinción en la vida silvestre de la paloma endémica de isla Socorro (Zenaida graysoni).

Varias de estas palomas fueron llevadas al continente desde 1925 y sus descendientes forman parte de un programa de conservación ex situ en el que participan 35 instituciones en Europa, Estados Unidos y México. Simultáneamente existe un programa de conservación in situ para esta especie que ha logrado la germinación y propagación de especies de árboles endémicos y nativos pensando en la reintroducción de la paloma. Este programa ha recibido apoyo de la Secretaría de Marina y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

Nuestro México distante aún guarda secretos por descubrir. Y para ser develados requieren de un apoyo continuo a la investigación científica. También es necesario proteger las áreas prístinas de las islas y promover acciones de restauración del hábitat en las zonas perturbadas. Solo así los secretos de la colonización y diversificación de la vida en esas islas podrán ser descifrados por nuevas generaciones de jóvenes científicos mexicanos.

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