Mundo
Ver día anteriorLunes 19 de diciembre de 2016Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Generales, multimillonarios, extremistas e inexpertos, listos para ocupar puestos claves

El gabinete de Trump alarma ya no sólo a migrantes y ecologistas

Campaña sin precedente en EU para que los miembros del Colegio Electoral cambien su voto

Foto
En el Día Internacional del Migrante, que se celebró ayer, manifestantes salieron a las calles en la ciudad de Los Ángeles, California, para exigir respeto a los derechos de la población migratoria y expresar su descontento con Donald Trump, quien ha amenazado con una expulsión masiva de indocumentados en cuanto llegue a la Casa Blanca. También en Nueva York hubo una movilización desde la sede de la ONU hasta la Torre Trump en la Quinta AvenidaFoto Afp
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 19 de diciembre de 2016, p. 27

Nueva York.

El gobierno en formación de Donald Trump continuó profundizando la alarma ya no sólo entre inmigrantes, ecologistas y defensores de la educación pública, sino ahora hasta a los que aún anhelan ese acuerdo para resolver la eterna crisis de Medio Oriente y a integrantes de la clase política profesional de ambos partidos, mientras, en una última llamada antes de que se estrene el reality show de Trump en la Casa Blanca miles tratan de provocar una rebelión dentro del Colegio Electoral, que este lunes emitirá su voto para elegir al próximo presidente de Estados Unidos.

Con cada presentación de un nuevo miembro de su gobierno Trump ha provocado preocupación y cierto asombro. Ha seleccionado hasta la fecha 17 integrantes para encabezar agencias federales, más otros cinco que ocupan puestos claves dentro de la Casa Blanca. Unos ocho han tenido posiciones casi opuestas y algunos hasta han promovido la desaparición de partes o de toda la burocracia que encabezarán.

Más aún, el elenco hasta la fecha se distingue por el número notable de multimillonarios y generales; ya es el gabinete con más riqueza personal en la historia (se calcula que los seleccionados tienen una fortuna combinada de más de 14 mil millones de dólares). Y la representación de ciertas industrias y empresas también ha generado atención, sobre todo los tres banqueros de Goldman Sachs y el ejecutivo en jefe de la mayor petrolera del país, ExxonMobil.

Hay entre los nombramientos dos figuras que encabezarán agencias claves en torno al cambio climático y que rechazan o dudan del consenso científico mundial sobre ese fenómeno: Rick Perry como próximo secretario de Energía y Scott Pruitt en la Agencia de Protección Ambiental; como secretaria de Educación, Betsy DeVoss ha sido gran promotora de la privatización de la educación pública; el senador Jeff Sessions con un pasado racista y la figura más antimigrante de la cámara alta, estará encargado de la aplicación de leyes de derechos civiles y protecciones de derechos de inmigrantes, entre otros, como procurador general; el cirujano afroestadunidense Ben Carson se encargará del Departamento de Vivienda, a pesar de tener nula experiencia en ese rubro más allá de haber vivido en una casa, como comentó un crítico.

A la vez, la presencia de ex generales como James Mattis como secretario de Defensa, John Kelly en Seguridad Interior y Michael Flynn como asesor de seguridad nacional provoca nerviosismo dentro y fuera del país. Algunos analistas han indicado que Mattis será una influencia moderadora en el gabinete, pero un militar con el apodo de Mad Dog (Perro Rabioso) no calma los nervios de muchos.

El nombramiento más reciente del ultrasionista David Friedman como próximo embajador en Israel provocó que el New York Times, en un editorial, lo calificara de opción peligrosa, con el argumento de que es probable que provoque un conflicto en Israel y los territorios ocupados, incremente las tensiones regionales y mine el liderazgo estadunidense.

Friedman no tiene ninguna experiencia diplomática y promueve una postura extremista que, en contravención del derecho internacional y aun de la política exterior de Washington durante gobiernos de ambos partidos, cuestiona la solución de dos estados y apoya la continuación y expansión de la ocupación israelí de territorio palestino. A la vez, el nominado ha acusado al presidente Barack Obama de ser antisemita y acusa a organizaciones judías liberales de ser peores que los kapos (colaboradores judíos de los nazis).

Todos están a la espera de las próximas sorpresas desde la Torre Trump.

Mientras tanto, en una campaña sin precedente, un pequeño grupo de electores del Colegio Electoral, junto con activistas políticos, artistas, y ciudadanos, está buscando convencer a por lo menos 37 de los 305 electores republicanos comprometidos a votar por Trump de emitir su voto este lunes por otro republicano tradicional y así rescatar al país y a la democracia de Trump.

Nunca antes tantos se han enfocado sobre el voto casi siempre ceremonial y desapercibido de los 538 integrantes del llamado Colegio Electoral que emitirán sus votos en cada una de las capitales estatales y la capital. Son ellos, y no el voto popular, los que determinan al próximo ocupante de la Casa Blanca, según establece la Constitución. No hay voto directo para presidente en Estados Unidos. El ganador tiene que acumular por lo menos 270 votos electorales. Al emitir sus votos preparan un certificado que envían al Archivo Nacional. El 6 de enero el Congreso se junta para contar los votos y se declara al ganador.

Algunos de los electores han recibido decenas de llamadas y cientos, a veces miles de correos rogando que voten en conciencia y recordando que Alexander Hamilton, uno de los padres fundadores y uno de los arquitectos del sistema político, escribió que un propósito del Colegio Electoral es asegurar que la presidencia nunca sea entregada a cualquier hombre que no esté dotado a un grado eminente de las calificaciones requeridas.

Junto con ello, se les recuerda que Hillary Clinton ganó el voto popular por amplio margen (cerca de 3 millones de votos), que 54 por ciento del electorado que participó votó por alguien diferente a Trump, que el magnate continuará promoviendo divisiones en el país, que no tiene respeto ni conocimiento de sus instituciones y prácticas, y que la aparente interferencia rusa en la elección debe ser investigada antes de coronar al próximo presidente.

La campaña entre electores fue apoyada por figuras como el cineasta Michael Moore, y por separado por un grupo de artistas, desde el actor Martin Sheen hasta el músico Moby, que realizaron un video para generar presión pública sobre los electores.

Aunque se supone que a estas alturas no lograrán su objetivo, la existencia de tal esfuerzo es inédita y demuestra las dimensiones de la crisis política que generó esta elección.