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Lars von Trier dio el visto bueno al proyecto

Adaptan en ópera la polémica trama de Rompiendo las olas
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Fotograma de Breaking the Waves (1996), la cual se convirtió en un clásicoFoto tomada de Internet
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Sombría y polémica, Rompiendo las olas es retomada para una versión de óperaFoto tomada de Internet
 
Periódico La Jornada
Sábado 7 de enero de 2017, p. 6

Nueva York.

La sombría película del danés Lars von Trier Breaking the Waves (1996) se convirtió en un clásico del cine moderno en parte porque da a los espectadores una enorme libertad para interpretar la historia. ¿Son válidas las motivaciones de los personajes? ¿Son siniestras? ¿Eso importa?

Ahora una adaptación en ópera de la película del polémico director vuelve sobre esas mismas preguntas, esta vez explorándolas a través de la música. La compositora estadounidense Missy Mazzoli cuenta que dudó si hacer la obra cuando el libretista canadiense Royce Vavrek se lo propuso por primera vez. Creo que es una película brillante, entonces ¿por qué meterse con ella?, dijo a la Afp. Pero mientras más pensaba en eso, más podía oír un mundo musical que añadía una nueva dimensión al paisaje emocional de la película.

Rompiendo las olas se estrenó en septiembre en el Opera Philadelphia, donde Mazzoli era compositora residente, y se está presentando por segunda vez en el Prototype, el festival anual de ópera experimental de Nueva York que comenzó este jueves.

Con las tierras altas de Escocia como escenario, Rompiendo las olas se centra en Bess, una mujer sicológicamente perturbada que se casa con Jan, un trabajador de una plataforma petrolera nórdica. Después de que Jan sufre un accidente y queda sexualmente incapacitado, empuja a su esposa a buscarse otros amantes, escandalizando a la localidad donde viven, conservadora y cristiana, mientras Bess busca desesperadas y dudosas citas.

Para Mazzoli, Von Trier se pregunta qué es ser una buena persona, cuando todos en la comunidad tiene ideas diferentes de lo que significa ser bueno. En particular para una mujer, ésta es una sensación muy familiar, dijo. La línea de ir por el buen camino es muy delgada

¿Amor puro?

En las dos décadas que han pasado desde que Von Trier estrenó su Rompiendo las olas, los espectadores han debatido las intenciones de Jan. ¿Quiere lo mejor para Bess o está actuando en función de su propio placer o, incluso, del deseo de hacerle daño? El crítico de cine Roger Ebert –quien clasificó Rompiendo las olas entre las 10 mejores películas de la década de 1990– concluyó que las razones de Jan en definitiva no importan en tanto Bess cree que tiene que obedecer sus peticiones.

Mazzoli se decantó claramente hacia un lado: piensa que el amor de Jan es puro. Aunque su ópera mantiene la ambigüedad, ella dice que su conclusión era importante para la música, pues la obra abre con canciones de amor melódicas entre Bess, interpretada por la soprano Kiera Duffy, y Jan, encarnado por el barítono John Moore. Traté de exprimir los tiempos felices en la ópera, porque hay muy pocos en la historia, sostuvo Mazzoli con una sonrisa. Ella y Vavrek viajaron a la isla de Skye de Escocia para grabar acentos y modismos y empaparse del paisaje: escarpadas formaciones rocosas, impresionantes acantilados y, por supuesto, potentes olas rompiendo, al lado de praderas llenas de ovejas. La yuxtaposición de todo eso fue sorprendente y muy inspirador, contó. Me impresionó cómo un paisaje tan fuerte, sin embargo, también es un lugar muy apacible.

Primero, la interpretación musical

Von Trier, un emblemático del movimiento cinematográfico Dogma 95, que denosta los especiales, prescindió de la música en Rompiendo las olas excepto en breves pasajes. No hay énfasis diciéndote cómo sentirte, afirmó Mazzoli. Así que estaba la gran oportunidad de crear un subtexto por medio de la música que iluminara la sicología de los personajes.

Von Trier dio el visto bueno al proyecto pero no participó, dejando todo en manos de Mazzoli y Vavrek. Lo que hace la historia tan fuerte: la capacidad de tener muchas interpretaciones diferentes, afirmó ella. Puedes amarla u odiarla, pero todo el mundo sale de esta ópera y de la película sin poder dejar de hablar de ello.