Opinión
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Salón Palacio

El Macario Matus, espacio alternativo y juchiteco

Carlos Martínez Rentería
J

usto a la entrada del Centro Cultural Macario Matus se advierte un gran anafre donde se cocinan garnachas, tlayudas y otras delicias de la cocina juchiteca, acompañadas con cerveza y mezcal. Ya dentro del pequeño recinto se escucha La Martiniana, canción tradicional zapoteca que dicen escribió el poeta Andrés Henestrosa, en voz de Feliciano Carrasco. Los comensales son en su mayoría paisanos de esa región oaxaqueña, donde florece la poesía y la pintura. En este sencillo y cálido espacio conviven la tradición y la contracultura, en una fusión inédita y etilizada. Ubicado en la planta baja del edificio Guanajuato, en Tlatelolco, este espacio cultural cumplió siete años de sobrevivir de manera independiente y sólo con el apoyo solidario de los asistentes que se reúnen ahí cada viernes y sábado. Entre los artistas que aparecen constantemente para convivir hasta la madrugada se podría mencionar a Natalia Toledo, Irma Pineda, Víctor Cata, Susana Harp, Tlalok Guerrero, Sabino López, Delfino Cerqueda, Gastón de Gyves, Natalia Cruz y Manuel Marques (quien está realizando un documental sobre la cultura juchiteca), quienes han montado exposiciones, han leído sus poemas o cantado en el idioma de sus ancestros. Pero el objetivo principal del centro cultural es rendir homenaje y no olvidar la gran labor para promover la cultura zapoteca que realizó el poeta, narrador y periodista Macario Matus, quien en el periodo de 1979 a 1989 dirigió la Casa de Cultura de Juchitán, donde expusieron artistas de reconocida trayectoria como Joan Miró, Franciscso Toledo (quizá el artista juchiteco más importante), Auguste Rodin y Shinobu Tobita, además de ser durante ese tiempo el principal interlocutor de la cultura de este municipio con el resto del país. El matemático, cantante y profesor de idioma zapoteco Feliciano Carrasco es el fundador y director del Centro Cultural Macario Matus (próximamente se constituirá en asociación civil), donde vale la pena amanecerse tomando mezcal, apreciando la obra de arte que cuelga de sus paredes y cantando El feo o La sandunga.

Nuevo director de cultura en Juchitán

Por iniciativa del experimentado político juchiteco Héctor Sánchez, fundador de la Coalición Obrera Campesina Estudiantil del Istmo de Tehuantepec, está por crearse la dirección municipal de cultura en esa demarcación, donde la promoción de la cultura ha sido olvidada por parte de las autoridades municipales, al menos durante los últimos dos trienios, según lo advierte el poeta Jorge Magariño, quien presidió una comisión para redactar los lineamientos de la nueva dirección cultural. Para elegir al titular se abrió una convocatoria a la que se inscribieron ocho candidatos, entre los que se encuentra el joven artista Michel Pineda (1988), integrante del colectivo Bicu Yuba (Perro rabioso), considerada una de las iniciativas culturales más propositivas de la región (recientemente inauguraron una exposición sobre el mundo muxe, de la fotógrafa Graciela Iturbide). Será el ex senador Héctor Sánchez el responsable de nombrar esta semana a quien quedará al frente de la cultura en este municipio de rica tradición artística, pero que ha sido muy poco impulsada por las recientes administraciones.

Tristeza por la muerte de Ta Masimu

Para concluir este breve recuento de la cultura juchiteca, es importante mencionar que el pasado martes murió el guitarrista Máximo Santiago, mejor conocido como Ta Masimu, último integrante vivo del Trío Xavizende (Juchitán). El periodista Gerardo Valdivieso Parada escribió en un diario local que el compositor Gustavo López, acompañado por el también guitarrista José Hinojosa, cantaron La Petenera cuando Ta Masimu dio su último suspiro en su casa de la Séptima Sección.