Mundo
Ver día anteriorJueves 16 de febrero de 2017Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Responde el Kremlin a tuit de Trump que cayó como escupitajo

Crimea es parte de Rusia y no hay nada que devolver

Manifestantes rechazan el culto al presidente de EU en los medios

Foto
El presidente estadunidense, Donald Trump, pidió ayer a Venezuela la liberación inmediata del dirigente opositor Leopoldo López, tras reunirse en Washington con Lilian Tintori, esposa del líder encarcelado (en la imagen). El gobernante hizo la petición mediante un tuit que acompañó con esta foto, en la que aparecen también el vicepresidente Mike Pence y el senador republicano Marco Rubio (extremo derecho)Foto Tomada de Twitter
Foto
Caricatura de Donald Trump a la venta en un centro comercial de Moscú, donde llovieron las críticas al mandatario estadunidense por sus comentarios respecto del Kremlin y la anexión de CrimeaFoto Ap
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 16 de febrero de 2017, p. 26

Moscú.

Como un escupitajo en la cara cayó en el Kremlin el enésimo tuit del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el cual atribuyó a la debilidad de Obama que Rusia se haya apoderado de Crimea, dando a entender que él no lo hubiera permitido y, de forma implícita, respaldando a su vocero, Sean Spicer, quien la víspera dijo que la nueva administración de Estados Unidos espera que Rusia emprenda pasos concretos para solucionar el conflicto del este de Ucrania y devuelva a ese país la estratégica península.

Al margen de si es una postura irreversible o sólo una forma de subir el precio que espera obtener del Kremlin por un eventual reconocimiento de que Crimea es parte del territorio de Rusia, las declaraciones de Spicer indignaron a prominentes figuras de la clase política rusa.

El presidente de la Duma, Viacheslav Volodin; el responsable del política exterior del Senado, Konstantín Kosachov, y la vocera de la cancillería, María Zajarova, por mencionar sólo a tres de los más conocidos, arrebatándose el protagonismo de ser el primero en condenar la afrenta dijeron –palabras más, palabras menos– lo mismo que este miércoles ratificó la persona más autorizada ante el silencio del presidente Vladimir Putin, su portavoz, Dimitri Peskov: Crimea es parte de Rusia y nada hay que devolver.

En cuanto a la devolución de Crimea, este tema no va a discutirse porque simplemente no puede discutirse. Rusia no habla con socios extranjeros de asuntos que tienen que ver con su territorio, zanjó Peskov ante la insistencia de los reporteros por conocer la postura oficial del Kremlin.

Agregó: el presidente de Rusia con calma y tenacidad explica a sus colegas e interlocutores extranjeros las causas que llevaron a los habitantes de Crimea a pedir ayuda a la Federación Rusa y a formar parte de ella. Confiamos en que los contactos fructifiquen y tengamos la oportunidad de trasladar de forma tranquila y constructiva nuestros argumentos a la parte estadunidense.

Por ahora, en opinión de Peskov, hay que tener paciencia y esperar a que concluya el proceso de formación de la nueva administración de Estados Unidos y comiencen los primeros contactos oficiales.

Ya desde finales de enero, tanto el propio vocero del Kremlin como Leonid Slutsky, presidente del comité de relaciones exteriores de la Duma, han comenzado a rebajar las expectativas respecto de Trump y el futuro de las relaciones con Rusia.

Ambos coinciden en que es un error afirmar, como hacen a la ligera algunos diputados y periodistas rusos, que Trump es nuestro hombre en Washington. Más bien, no hay que olvidar que es sólo el presidente de Estados Unidos (Peskov precisa) y “si 90 por ciento del establishment estadunidense rechaza que Crimea sea de Rusia, es de suponer que Trump tampoco lo aceptará” (Slutsky acota).

En cambio, los medios de comunicación al servicio del Kremlin siguen alimentando la ilusión de que pronto cambiarán las cosas y Rusia y Estados Unidos podrán mejorar su relación bilateral, a contrapelo de los escándalos en el primer círculo de Trump y el creciente choque de los intereses de Moscú y Washington en el mundo, por ejemplo respecto a Irán, que apuntan en sentido contrario o, si se prefiere, que no será tan fácil.

No sorprende que empiecen a aparecer las primeras voces discordantes. Activistas del llamado Movimiento de Liberación Nacional –grupo ultranacionalista con fuerte ascendiente religioso, que reivindica como meta suprema defender la soberanía de Rusia– se manifestaron este miércoles en la puerta de la sede de Rossiya Segodniya (antigua Agencia de Prensa Novosti, a la cual pertenecen la cadena de televisión RT y la agencia de noticias Sputnik, entre otros recursos mediáticos para el exterior) contra su director general, Dimitri Kisiliov, quien también conduce el noticiario estelar de fin de semana en la televisión pública rusa.

Los participantes en la protesta no están de acuerdo con los términos elogiosos con que, desde que se hizo oficial su triunfo en la elecciones presidenciales, se refiere Kisiliov al inquilino de la Casa Blanca: Kisiliov, usted está en Rusia. Trump no es nuestro presidente. Basta de hablar de él, decía una de las pancartas. Sea un patriota de Rusia, no un lacayo de Estados Unidos, ponía otra.

Y la exigencia que resumía el sentido de la acción: No al culto a Trump en nuestros medios.