Opinión
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México SA

Fobaproa, deuda eterna

Hoy, los mismos de ayer

PAN: foto ignominiosa

Carlos Fernández-Vega
Q

uiéranlo o no, porque nadie pidió su opinión y menos su aprobación, desde hace poco más de dos décadas los mexicanos cargan en sus espaldas una voluminosa deuda que parece infinita. Lo que el gobierno zedillista originalmente anunció como un apoyo temporal a la banca privada por un monto no mayor a 50 millones de dólares (Miguel Mancera Aguayo dixit), en breve se convirtió en el descarado cuan ilegal rescate de los barones del dinero, cercano a 120 mil millones de billetes verdes (léase Fobaproa).

Desde entonces han transcurrido 22 años, y a pesar de que desde entonces nunca el gobierno federal ha interrumpido el flujo de recursos públicos para abonar a dicha deuda, a estas alturas el saldo de los pasivos del Fobaproa (disfrazado de IPAB) se aproxima a 885 mil millones de pesos (al cierre de enero de 2017, con información de la Secretaría de Hacienda).

Cuando Zedillo decidió rescatar a los barones –todos ellos amigos de Carlos Salinas de Gortari, quien les entregó el sistema bancario en charola de plata–, ese monto equivalía, al tipo de cambio de entonces, a cerca de 100 mil millones de dólares. Hoy la conversión resulta menor, pero por la única gracia de que el tipo de cambio se ha devaluado la friolera de 300 por ciento. Aun así, dicho saldo ronda 45 mil millones de dólares y contando. Y en ningún momento se han dejado de pagar intereses.

En diciembre de 1998 priístas y panistas (muchos de ellos hoy se pueden ver en puestos gubernamentales, tanto en el plano federal como en el estatal, o en el Congreso; incluso uno de ellos llegó a Los Pinos, haiga sido como haiga sido) legalizaron el atraco, al crear el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario y endilgar a los mexicanos la deuda de los barones del dinero.

La crónica periodística de la época reseñaba: “En un recinto custodiado por la fuerza pública, el PRI y el PAN legalizaron ayer el rescate del sistema bancario que el gobierno realizó con recursos públicos sin autorización del Congreso –vía el Fondo Bancario de Protección al Ahorro– y autorizó que sean los contribuyentes quienes paguen el costo del quebranto financiero –estimado al momento en más de 600 mil millones de pesos–, por medio del Instituto de Protección al Ahorro Bancario que respaldará los compromisos que asumió el Fobaproa, con recursos del erario que el Congreso le concederá anualmente. El pleno de la Cámara aprobó con 325 votos en favor de priístas y panistas, 159 en contra y una abstención, la Ley de Protección al Ahorro Bancario en sólo cuatro horas”.

Antes ellos mismos avalaron la capitalización temporal del sistema bancario mexicano, el cual de ninguna manera se entregará al capital extranjero y ese es un compromiso (Guillermo Ortiz dixit, en sus tiempos de secretario de Hacienda de Zedillo; hoy, alrededor de 80 por ciento de tal sistema pertenece a capital foráneo, y desde entonces los banqueros privados han obtenido utilidades netas por más de un billón de pesos, es decir, mucho más de lo que los mexicanos aún deben por el Fobaproa; ello, desde luego, sin olvidar la compraventa de bancos libre de impuestos, como en el caso de Banamex a Citibank o Bancomer al BBVA).

Zedillo entregó los trastes al cambio panista. Entonces, Vicente Fox y su secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, decidieron enterrar el rescate bancario. Se acabó, sentenciaron, y peso tras peso cubrieron hasta el último centavo de los pagarés firmados con los barones del dinero. La deuda se la dejaron a los mexicanos. Cuando el doctor Prozac se instaló en Los Pinos, el saldo Fobaproa-IPAB ascendía a 696 mil millones de pesos, con todo y pagarés bancarios (alrededor de 175 mil millones).

En el sexenio foxista –como en todos los demás– primero mataban de hambre a los mexicanos que dejar de pagar las deudas, entre ellas la del rescate bancario. A lo largo de su estancia en Los Pinos, el erario cubrió y cubrió los intereses y –se supone– el capital correspondiente, pero en diciembre de 2006, cuando por fin regresó al rancho (según dijo Martita), el saldo del Fobaproa-IPAB superaba 701 mil millones de pesos, con todo y que los pagarés bancarios habían sido saldados al 100 por ciento.

Pero la historia no quedó allí. A la residencia oficial arribó el nefasto personaje que prometió a los habitantes de este país no endeudar a México y vivir mejor. El resultado es conocido y padecido, pero a lo largo de su estancia en Los Pinos el saldo del Fobaproa-IPAB se incrementó a 828 mil millones de pesos, y como Zedillo y Fox, en ningún momento recortó, condicionó y desapareció la partida presupuestal para atender financieramente el rescate bancario. Por el contrario, pagó y pagó, y al saldo le agregó alrededor de 127 mil millones de pesos.

Pero como la oposición no sabe gobernar (EPN dixit), los priístas se vieron en la penosa necesidad de retornar a la residencia oficial para levantar el tiradero panista, poner en orden las finanzas públicas (las cuales, dicho sea de paso, son un verdadero desastre para los mexicanos; la élite se cocina aparte) y retomar su propio basurero, que a final de cuentas es el mismo.

Entonces, se instaló el del México en movimiento y el saldo de la deuda Fobaproa-IPAB no dejó de crecer. Así, tres gobiernos modernos y poco más de 17 años después, al cierre de enero de 2017, ya cubiertos los pagarés bancarios, dicho saldo alcanzó 884 mil 401 millones de pesos y contando, sin olvidar que en ningún momento el Presupuesto de Egresos de la Federación ha dejado sin recursos al Fobaproa-IPAB para cumplir con su titánica laboral de dejar en ceros el rescate de los barones del dinero.

Entonces, ¿quieren que se los cuente otra vez?

Las rebanadas del pastel

El chiste –o la tragedia, si se prefiere– se cuenta solo: ignominiosa foto panorámica a todo color, en la que aparecen desde Felipe Calderón hasta Diego Fernández de Ceballos; de Ricardo Anaya y Josefina Vázquez Mota a Margarita Zavala y Luisa María Calderón; de Miguel Ángel Yunes a Santiago Creel, sin olvidar al resto de la cúpula panista, legisladores incluidos, del feliz club de los moches. Y allí mismo, entre aplausos, surge el contundente anuncio de la candidata blanquiazul al gobierno mexiquense: “Ofrezco una ley contra corruptos… vengo a acabar con los malos gobiernos, corruptos e insensibles”. Y todos contentos, con la mano extendida y la cara dura, porque Juntos podemo$.

Twitter: @cafevega