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Tensión por las campañas de funcionarios turcos en Europa para impulsar un referendo

Holanda, republiqueta bananera: Erdogan

Ankara es quien debería pedir perdón por compararnos con fascistas y nazis: premier holandés

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Turcos residentes en la ciudad holandesa de Rotterdam protestaron ayer frente al consulado de su país, ante la negativa del gobierno de Holanda de permitir a funcionarios turcos hacer campaña para un referendo impulsado por Recep Tayyip Erdogan para ampliar los poderes de la presidenciaFoto Afp
Reuters y Afp
 
Periódico La Jornada
Lunes 13 de marzo de 2017, p. 27

Ankara.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan dijo este domingo que Holanda actúa como republiqueta bananera y debería enfrentar sanciones por impedir que ministros turcos hablen en Rotterdam, lo que abrió una disputa por las campañas políticas de Ankara en el exterior.

Erdogan pretende que la gran cantidad de turcos que viven en Europa, especialmente en Alemania y Holanda, ayuden a asegurar la victoria el próximo mes en un referendo que daría nuevos y más amplios poderes a la presidencia.

En un discurso pronunciado en Francia, el ministro turco de Relaciones Exteriores, Mevlut Cavusoglu, tachó a Holanda de ser la capital del fascismo por unirse a otras naciones europeas que impidieron a políticos turcos celebrar actos proselitistas por temor a que las tensiones en Turquía puedan extenderse a sus comunidades de expatriados.

El gobierno holandés prohibió al avión en que viajaba Cavusoglu aterrizar en Rotterdam el sábado, y luego impidió que la ministra de Familia Fatma Betul Sayan Kaya entrara al consulado turco en dicha ciudad y la escoltó hasta su salida del país.

La policía holandesa usó perros y chorros de agua este domingo para dispersar a cientos de manifestantes que agitaban banderas turcas fuera del consulado en Rotterdam. Algunos lanzaron botellas y piedras y varios manifestantes fueron golpeados por la policía con bastones, narró un testigo a Reuters.

Oficiales de la policía montada también embistieron a la multitud.

El gobierno holandés, que probablemente perderá alrededor de la mitad de sus escaños en las elecciones de la próxima semana –según los sondeos– frente al auge del partido anti islam del líder de extrema derecha Geert Wilders, dijo que las visitas de los ministros turcos eran indeseables y que no cooperará en su campaña política dentro de sus fronteras.

Pido a todas las organizaciones internacionales de Europa y otras partes que impongan sanciones contra Holanda, clamó Erdogan, después de que su primer ministro afirmó que Turquía aplicará represalias en la forma más dura, sin especificar detalles.

¿Europa dijo algo? No. ¿Por qué? Porque no se muerden entre ellos. Holanda actúa como republiqueta bananera, aseveró Erdogan en un discurso en la provincia de Kocaeli, cerca de Estambul.

Un día antes, Erdogan describió a Holanda como un remanente del nazismo y retomó el tema este domingo al asegurar que el nazismo sigue extendido en Occidente, comentarios que el primer ministro holandés, Mark Rutte, calificó de incendiarios.

Terminamos en una situación sin precedente en la que un aliado de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), con el que tenemos lazos históricos y fuertes relaciones comerciales, actúa de manera totalmente inaceptable e irresponsable, delcaró Rutte.

En lugar de que Holanda se disculpe por rechazar el ingreso de los ministros turcos, el presidente de Turquía debería pedir perdón por comparar a Holanda con fascistas y nazis, sostuvo.

El ministro alemán del Interior, Thomas de Maiziere, declaró que se opone a que los ministros turcos acudan a Alemania a participar en mítines a favor del referendo ideado por el presidente Erdogan.

No soy partidario de estas apariciones. No las deseo. Una campaña (electoral) turca no tiene nada que hacer en Alemania, declaró Thomas de Maiziere a la cadena pública alemana ARD.

Alemania cuenta con la comunidad turca más grande del mundo fuera de Turquía, con un millón 400 mil personas.

Este mes varias ciudades alemanas cancelaron mítines electorales en los que políticos turcos tenían previsto participar, provocando la ira de Erdogan, que calificó estas anulaciones de prácticas nazis.