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Restrenará su concierto Muros en el Palacio de Bellas Artes

Marcela Rodríguez pide a compositores perseguir a directores de orquesta

Es el único modo de lograr que sus obras sean interpretadas, explica

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La compositora Marcela Rodríguez, en su casa, durante la entrevista con La JornadaFoto Luis Humberto González
 
Periódico La Jornada
Miércoles 15 de marzo de 2017, p. 5

La situación de los compositores en México es difícil. Lograr que sus obras sean programadas e interpretadas implica una odisea y en ocasiones un viacrucis.

Así lo expresa Marcela Rodríguez (CDMX, 1951), quien es una de las autoras con mayor presencia en las salas de concierto del país.

Por lo menos dos veces al año una orquesta, un grupo o un solista hacen el estreno mundial de alguna de sus piezas de gran formato o escenifican alguna de sus óperas.

Eso ha sido posible gracias a que desde el comienzo de su carrera ha perseguido a los directores de orquesta y a los grupos para darles a conocer su trabajo más reciente, explica en entrevista con La Jornada, con motivo del restreno de su concierto Muros.

La interpretación de esa obra será este fin de semana en el Palacio de Bellas Artes, a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), con la batuta huésped de la brasileña Alexandra Arrieche, y el ensamble Tambuco de solista.

Hacen falta orquestas

Soy una compositora que escribe mucho. Cada año tengo dos o tres obras nuevas y si las dejara en el cajón nadie se enteraría. Lo que hago es salir a perseguir a los directores de orquesta, algo que recomiendo a los jóvenes autores. Es muy frustrante terminar una pieza y que no sea tocada, detalla Marcela Rodríguez.

Esto de promover y tratar de colocar una obra es muy difícil e incómodo. Es la parte fea de ser compositor, lo que más odio y más me cuesta, porque escribir es un placer. Si uno no se moviliza, no existe. Nadie puede adivinar que terminé una obra. Entonces, uno debe hacerse presente; a veces te hacen caso, otras no. Hay que ser muy insistente.

Otro factor que interviene en la programación de sus obras, asume, es la buena suerte, además de resaltar que cuando ella comenzó su carrera no había en el país tantos compositores como hoy, y de ellos muy pocos eran mujeres.

Estábamos Alicia Urreta, Graciela Agudelo y yo. Después vino otra generación, la de Ana Lara, Gaby Ortiz y Georgina Derbez. Pero no éramos tantas como ahora. Creo que eso ha servido para que mi música sea programada, además de que tengo una trayectoria muy larga; soy de las más viejitas de las mujeres, añade Rodríguez.

De acuerdo con la autora, México tiene gran cantidad de compositores muy bien preparados y talentosos, pero hacen falta orquestas, ante lo cual considera indispensable que las nuevas generaciones de músicos cuenten con preparación para la gestoría de su trabajo.

Sobre Muros, explica que se trata de una nueva versión de la obra que estrenó en septiembre del año pasado la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, también con Tambuco de solista.

A diferencia de aquélla, escrita para ensamble de percusiones y orquesta de cuerdas, esta nueva versión se distingue por ser para orquesta sinfónica y ese mismo ensamble, lo cual confiere a la pieza mayor brillo y poderío, así como otra textura, adelanta.

Lo que cambia básicamente es el balance. La parte de las cuerdas la dejé igual. Añadí algunas cosas de percusión, por ejemplo, baquetas que no conocía. Y toda la parte de alientos y metales está basada en la de las cuerdas, en la misma armonía. No fue un trabajo de mucha dificultad. No cambió mucho. La duración es la misma (unos 15 minutos), acaso un minuto más. Dejo una parte libre a Tambuco para que haga su propia cadencia.

Este es el segundo concierto para percusiones y orquesta escrito por Rodríguez (Vértigos es el primero). Está dedicado al ensamble dirigido por Ricardo Gallardo, consta de un solo movimiento y lo integran partes rítmicas, lentas y contemplativas. Esta última, a partir de retomar un pequeño coral de Tomás Luis de Victoria, lo cual le confiere también un aire antiguo.

Los conciertos con la OSN serán este viernes y el domingo 19 a las 20 y 12:15 horas, respectivamente, en el Palacio de Bellas Artes (avenida Juárez, esquina Eje Central Lázaro Cárdenas, Centro).